Luis Palma Cané: "El fortalecimiento del dólar seguirá marcando el ritmo de la economía global"
El economista trazói un panorama de la situación actual y un pronóstico sobre la evolución de las principales variables a nivel internacional
El economista Luis Palma Cané hizo un pormenorizado análisis de las principales tendencias de la economía global para el próximo año.
A partir de un PBI mundial que aumentó en 2014 un 3,2%, levemente por debajo del promedio de largo plazo del 3,5%, Palma Cané estima que para 2015 su crecimiento alcance dicho valor, continuando su tendencia positiva para 2016 (3,8%)Bajo este escenario, el sistema financiero global presenta un elevado grado de liquidez y bajísimas tasas de interés, escenario que -con determinadas diferencias temporales entre regiones y países- se mantendría en el mediano plazo.
En efecto, la economía global muestra claras divergencias en las tasas de crecimiento y las políticas monetarias de los países "Top 20", los cuales abarcan más del 80% del PBI mundialEn lo que hace al crecimiento, EE.UU. se distingue del resto del grupo en cuestión por haber retomado su sendero de expansión potencial del orden del 2.5%: para el corriente año se estima una expansión del 2.6% y una del orden del 2.8% para 2016.La Euroárea por su parte, lentamente, está saliendo de su reciente crisis de recesión y estancamiento.
El programa de expansión monetaria, iniciado por el Banco Central Europeo (BCE) el pasado mes de marzo, coadyuvará -junto a la flexibilización de la "austeridad a ultranza", un sostenido plan de reformas, un euro debilitado y una Alemania potente- a que dicha zona supere el magro crecimiento del 2014 (0,9%); esperándose para 2015 una tasa de expansión no menor al 1,5%.
La tendencia positiva continuaría en 2016 (2.0%). Sin embargo, la Unión Monetaria -a los efectos de poder disminuir su gravísimo problema de desempleo (18 millones de personas)- necesitaría en el mediano plazo lograr tasas de crecimiento mayores a las anteriores.China continuará con su actual política de cambio de modelo, reemplazando como "driver" del crecimiento al consumo interno en detrimento de las exportaciones y la inversión. Asimismo, mantendría su actual tasa de crecimiento dentro del rango 7.0/8.0% definido por sus autoridades como "normal", disponiendo para ello de suficiente espacio para implementar medidas adicionales de estímulo fiscal y monetario.
Por su parte, Japón -con el objetivo de quebrar una década signada por el estancamiento y la deflación- hace dos años que ha comenzado a implementar una nueva política que combina estímulos monetarios, cambiarios y fiscales ("Abenomics").
Esperamos que esta nueva estrategia tenga éxito y que la economía logre salir de la recesión del año pasado (-0,1%), con crecimientos estimados del 1,0% y 1,6% para 2015 y 2016, respectivamente.
India -la nueva "estrella" de la economía global- retomaría el sendero de crecimiento de años anteriores del orden del 7,5%/8.0%, merced a las nuevas políticas "promercado" que está implementando su Primer Ministro -Narendra Modi- junto a fuertes reformas estructurales, ingreso de capitales en forma de Inversión Externa Directa, saneamiento de las finanzas públicas y gradual reducción de la inflación favorecida por la reciente baja del petróleo.
El resto de los países "Top 20" tendrían expansiones con tendencia suavemente creciente.
Por su parte, en general, las economías emergentes presentarían en el bienio 2015/2016 una gradual desaceleración de sus crecimientos debido, fundamentalmente, a los bajos precios de las commodities, la caída de la demanda global de sus productos (especialmente de China), la salida de capitales por suba de interés en EE.UU., la lentitud en la implementación de las necesarias reformas macroeconómicas y políticas y , en algunos casos, la implementación de medidas "populistas". En particular, se estiman para este año recesiones en Argentina (-1.5%), Brasil (-1.0%) y Rusia (-4.0%)
Respecto a las políticas monetarias, la divergencia es muy clara. Por un lado, las economías de EE UU y Reino Unido han finalizado sus políticas de Relajamiento Monetario ( Quantitative Easing, QE) y -dado su actual ritmo de crecimiento- ya están preparadas para comenzar el proceso de suba de tasas.
En particular, estimamos que la Fed iniciaría dicho proceso hacia fines de este año o principios del 2016 pero- en cualquier caso- en forma gradual y siempre conforme a la evolución de las variables económicas, especialmente nivel de empleo y estabilidad de precios. Por su parte, el Reino Unido comenzaría la suba con anterioridad a EE.UU., probablemente antes de fin de año.
El resto de las economías desarrolladas, con excepción de Brasil y Nueva Zelanda, continuarían con sus políticas monetarias expansivas. En particular, la Euroárea mantendría su actual QE hasta septiembre del año entrante; estimándose que no modificaría la tasa hasta, por lo menos, fines de dicho año.
Dentro del escenario de monedas, en los últimos meses el dólar se ha fortalecido un 15% respecto a las principales divisas. Dada la divergencia de políticas monetarias mencionadas en el punto anterior, esperamos que en el mediano plazo continúe dicha tendencia aunque a un menor ritmo.
La inflación ha dejado de ser un problema, estimándose para los "Top 20" niveles de inflación del orden del 2,5% y 2,8% para 2014 y 2015, respectivamente.
Más aún, a la fecha, ninguno de los bancos centrales de dicho conjunto ha logrado alcanzar el target general de un 2% anual de suba de precios e, incluso, hay países que están en deflación como España, Suiza, Grecia, Irlanda, o cerca de ella como Alemania, Italia y Francia.
En lo que hace a los emergentes, la inflación más que duplica a la de los "Top 20" con un nivel consolidado del orden del 6% para el bienio 2015/2016. En particular, exceden sobradamente el promedio Venezuela y Argentina con inflaciones esperadas para este año no menores al 100% y al 40%, respectivamente
Respecto a las materias primas es crucial la cuestión del petróleo, cuyo precio -en los últimos meses- se ha derrumbado un 50%; cotizando a la fecha el West Texas (WTI) en el orden de los 50 dólares por barril.
Claramente, la caída se debe a un exceso de oferta producido por la entrada al mercado de producción marginal proveniente de la extracción hidráulica, especialmente de los EE UU. Se espera una gran volatilidad en el corto plazo y una gradual recuperación del precio, por salida de productores ineficientes del mercado, a partir del segundo semestre del corriente año.
Las proyecciones ubican un nuevo precio de "equilibrio" de mediano plazo dentro del rango 60/70 dólares por barril. Obviamente, esta brusca baja del oro negro ha provocado importantes impactos macro, siendo los más importantes: países ganadores (los importadores) y perdedores (los exportadores) y una mayor presión hacia la baja de precios (deflación)
En lo que hace al resto de las materias primas, tanto agrícolas como industriales, se estima para el mediano plazo una tendencia hacia el mantenimiento de sus valores actuales o- incluso- hacia leves bajas adicionales; debido, en general, a excesos de oferta y a aumentos en el valor del dólar.
Respecto al oro, es claro que una economía global creciendo a su promedio histórico y con muy baja inflación -sumado a la esperada suba de tasa de interés en EE UU- hace que el pronóstico respecto a su precio para el mediano plazo sea negativo.
Por último, los países que -en distintos grados- presentan mayores desequilibrios macroeconómicos son: Argentina, Brasil, Grecia, Irán, Ucrania y Venezuela
Una aclaración final: el panorama y las perspectivas anteriormente descriptas presuponen una situación de estabilidad en los actuales y graves conflictos geopolíticos, en especial en el Medio Oriente. Un agravamiento de los mismos podría deteriorar nuestras proyecciones.