Grecia enfrenta una semana clave para tratar de destrabar préstamos por €7.200 M
Los voceros de ambas partes consideran que las negociaciones se encuentran encaminadas pero aún existen puntos en los que no hay acuerdos
Grecia acude al Eurogrupo este lunes con la esperanza de que los referentes europeos den un empuje a las negociaciones mediante una declaración positiva que acerque el acuerdo y permita desbloquear la financiación del país.
De ser así, una primera evaluación positiva de las negociaciones podría servir como base para reducir la asfixia económica del Gobierno y para que obtuviese, al menos, algo de liquidez adicional, aunque no sea el desembolso del tramo pendiente de 7.200 millones de euros.
Esa liquidez podría darse si el Banco Central Europeo (BCE) eleva el techo de las emisiones de letras del Tesoro, actualmente en 15.000 millones de euros.
Con este objetivo el ministro de Finanzas, Yanis Varufakis, emprendió esta semana una gira por varias capitales europeas para reunirse con sus homólogos de Roma, París y España, así como con el comisario europeo para Asuntos Económicos y Monetarios, Pierre Moscovici.
Durante el fin de semana también han continuado en Bruselas las labores de los grupos técnicos.
Fuentes cercanas a la negociación citadas por la prensa helena aseguraron que aunque hay avances en algunos temas de discusión, el acuerdo está aún lejos, por lo que podría posponerse hasta junio, cuando finaliza la prórroga de cuatro meses del rescate que el Gobierno griego acordó en febrero con las instituciones acreedoras (el BCE, la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional).
"Estamos bastante lejos de una situación en la que esté a la vista un acuerdo final", comentaron fuentes de la eurozona, por lo que el lunes no habrá "ninguna decisión final".
"Creo que después de semanas de laboriosas negociaciones, si hay una verdadera voluntad del otro lado (las instituciones), parece que el debate llegará a una etapa en que el acuerdo está muy cerca y en el próximo período se cerrará", dijo el viceministro en una entrevista con el diario griego "Avgi".
Ante el Parlamento Tsipras aseguró el viernes que su Gobierno "ha demostrado que está haciendo todo lo posible para llegar a un acuerdo honesto dentro de la Unión Europea" y reiteró que el pacto "solo es cuestión de voluntad política", pues no existe "ningún problema técnico".
Tanto el primer ministro como el resto del Ejecutivo han insistido en que no se cruzarán las líneas rojas del Gobierno, es decir, la reducción de salarios y pensiones y la eliminación de los convenios colectivos.
Además de estos escollos se abre un nuevo frente en torno al superávit primario, que los socios querrían fijar en el 2,5 % y Grecia del 1,2 % al 1,5 %, una cifra que determinará las medidas económicas que el país debe acometer.
En medio de las negociaciones y con acuciantes problemas de liquidez, el país debe afrontar el próximo martes una nueva devolución del préstamo al Fondo Monetario Internacional por valor de 760 millones de euros, un pago que Varufakis ha asegurado que se producirá.