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iProfesional | Finanzas

Desde Wall Street advierten que el fracaso del Bonar 2020 es un llamado de atención para el próximo gobierno

Pese a la elevada tasa que ofreció la Casa Rosada por el título, en Estados Unidos señalan que la percepción del riesgo argentino es mucho más cauta

08/10/2015
Actualizado 11:53hs

La emisión del Bonar 20, el bono en dólares que el Ministerio de Economía licitó anteayer, debería servir de alerta para el próximo gobierno.

Según los analistas de Wall Street, el fracaso del nuevo bono demuestra que la simple expectativa de un cambio de gobierno podría no ser suficiente para modificar el humor de los inversores internacionales hacia la Argentina.

"El apetito inversor hoy por hoy por un bono local de la Argentina no es enorme", dijo Sebastián Vargas, economista jefe para la Argentina de Barclays.

"Es obvio que hay un precio para todo; si la Argentina hubiera estado dispuesta a pagar más habría tenido más volumen, pero tampoco enorme. Me parece que requiere un llamado de atención al diseño de las políticas futuras. Lo único que sabemos es que hay cambio de gobierno, y sin embargo, a las tasas que acepta pagar el Gobierno, los volúmenes de financiamiento son insignificantes", explicó a La Nación.

El equipo económico había aspirado el martes a captar u$s 1.500 millones con su licitación de Bonar 2020, pero las ofertas del mercado sólo llegaron a los u$s 812,7 millones, de los cuales terminó aceptando u$s 669 millones. Más de la mitad de los fondos los proveyó la Administración Nacional de Seguridad Social (Anses), y prácticamente no hubo participación de inversores extranjeros.

Según Siobhan Morden, directora ejecutiva de Jefferies en Nueva York, el resultado de la colocación, apenas semanas después de que el Gobierno forzara a los fondos comunes a desprenderse de sus títulos en dólares, anticipa una percepción de riesgo mucho más cauta, con "inversores locales tan escépticos como los extranjeros con respecto a la habilidad para manejar el estrés de la balanza de pagos".

"Seguimos subrayando que un cambio de gobierno no es un shock positivo suficiente en ausencia de un cambio de política", dijo Morden, en un informe difundido ayer. "El acceso legal al mercado de capitales no garantiza la demanda de los inversores, y la sola emisión de deuda no es la solución. El bajo nivel de endeudamiento tampoco es en sí mismo un argumento fuerte para defender la solvencia, frente a reservas en moneda extranjera negativas, flujos de capitales deficitarios y un acceso restringido al capital externo", sentencia.

La cuestión de los holdouts es, para los expertos de Wall Street, uno de los problemas que se deben resolver en forma inmediata, pero no el único. Martín Castellano, economista senior del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, por su sigla en inglés), es de los que creen que un acuerdo con los fondos buitre no sustituye el realizar algunas correcciones macroeconómicas, como un ajuste cambiario de entre el 30 y el 40 por ciento.

"Acceder a montos significativos a un costo razonable, bajo condiciones financieras globales más adversas, va a requerir también poner en práctica relativamente rápido una política monetaria, fiscal y cambiaria consistente, orientada a que la economía crezca en forma sostenida", dijo Castellano.

"Independientemente del ritmo de implementación de los cambios, para ganar la confianza del inversor va a ser importante que exista, desde el inicio, claridad con respecto al rumbo de la política económica para los próximos años y cierto compromiso en ir haciendo correcciones sobre la base de una hoja de ruta plausible", concluyó.