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iProfesional | Finanzas

Crecen las posibilidades que la FED suba las tasas de interés a corto plazo

El economista Luis Palma Cané explica en un artículo exclusivo para iProfesional los condicionantes que podrían frenar o acelerar dicha decisión

12/11/2015
Actualizado 13:33hs

La pregunta más escuchada por estos días en los mercados financieros globales es: ¿Subirá la tasa la Fed en diciembre? Desde comienzos del corriente año la autoridad monetaria norteamericana (Fed) ha estado analizando la posibilidad de comenzar el proceso de endurecimiento ( "tightening") a través de la suba de su tasa de interés de referencia, la cual se mantiene desde fines del 2017 en sus valores mínimos históricos del 0,0%/0,25%.En efecto, en cada una de sus reuniones, la Fed enfatizó que la entidad -en busca de su mandato dual de pleno empleo con estabilidad de precios- analizaba permanentemente la evolución de las variables macroeconómicas a los efectos de decidir cuándo y cómo se produciría el tan esperado comienzo de la suba de tasas.

Asimismo, quedó siempre claro que no habría decisiones apuradas ya que -como afirmara reiteradamente su presidenta Janet Yellen- es preferible "pecar por llegar tarde que anticiparse", ya que si ese fuera el caso el dar marcha atrás provocaría un elevado costo para la evolución de la economía.

Lo cierto es que a lo largo del año la Fed fue dando indicios de que se acercaba la fecha, sobretodo mencionando las mejoras que se iban produciendo en el mercado laboral. En efecto, de una tasa de desempleo del 5,5% en diciembre se pasó recientemente a una del 5.0%; considerada como de plena ocupación. Sin embargo, los niveles de precios se mantuvieron alejados del objetivo del orden del 2% anual: en noviembre los precios minoristas registraron una suba anual de sólo 0,3%.

Por su parte, la evolución macro se fue consolidando con un crecimiento estimado para este año del 2,5% y uno del 2,8% para el 2016. Así las cosas, y partiendo de la base que en el mediano plazo la inflación -al esfumarse el impacto de la baja de la energía- se encaminaría al objetivo del 2%, la mayoría de los analistas consideraron que en septiembre se tomaría la tan esperada decisión.

Sin embargo, nada de eso ocurrió ¿Qué sucedió? El mismo Comunicado de Prensa de la entidad dio las explicaciones del caso: "Los recientes acontecimientos económicos y financieros globales pueden frenar la actividad económica (de EE UU) y existe la posibilidad de que ejerzan una mayor presión a la baja de la inflación en el corto plazo".

Dicho de otro modo, en opinión de la Fed, la eventual debilidad de la economía global -impulsada por la desaceleración de China y la volatilidad de los mercados financieros- podría afectar negativamente no sólo el actual ritmo de crecimiento sino también los niveles de precios.

Claramente, a esa fecha el análisis se concentró en sopesar los factores internos que favorecían el inicio de la suba (buen ritmo de crecimiento y de generación de empleo, acompañados con expectativas de suba en los niveles inflacionarios) versus los factores externos que actuaban en sentido contrario. La Fed actuó con prudencia y decidió mantener el "statu quo" a la espera de nuevos datos.

Se llegó así a la reunión de octubre en la cual, si bien el contexto externo había mejorado, la Fed mantuvo su actitud de cautela. Sin embargo, la presidenta de la entidad afirmó que -de mantenerse el escenario actual- el esperado aumento de la tasa sería "una viva posibilidad" en la próxima reunión de diciembre.

A posteriori, dicha posición fue sostenida por los otros dos miembros más influyentes de la entidad: su vicepresidente Stanley Fischer y el presidente de la Fed de Nueva York William Dudley. La reacción del mercado fue inmediata: las posibilidades de una suba en diciembre se elevaron del 50% al 65%.

¿Cómo seguirá esta saga? En nuestra opinión, de no agravarse la situación global ni la actual volatilidad de los mercados y de mantenerse razonablemente bien las variables macro, todo parece indicar que el inicio del proceso de suba se produciría en la reunión de diciembre o, a más tardar, a principios del año entrante.

Cabe aclarar que, cualquiera fuera la fecha, la suba será "lenta y gradual"; con incrementos promedio anuales no mayores a los 100 puntos básicos. A este respecto, las estimaciones de la Fed son de 0,4%, 2,6% y 3,4% para fines de 2015, 2016 y 2017 respectivamente

Una última reflexión: si -tal como esperamos- el BCE mantuviera su política monetaria "expansiva" hasta comienzos del 2017, el desfasaje temporal con la estrategia de "endurecimiento" de la Fed favorecería la actual tendencia decreciente del euro frente al dólar.