Pago de las vacaciones en el exterior: más argentinos recurren a la transferencia desde la propia cuenta bancaria
En paralelo a los "fríos" números que arrojan los destinos turísticos clásicos dentro de la Argentina, en enero se confirmó lo que ya se venía anticipando: una salida masiva de veraneantes. Y se espera que la tendencia continúe.
Según la oficina oficial de turismo de Brasil (Embratur), hasta febrero se prevé que más de 1,8 millones de visitantes argentinos habrán viajado a ese país, un 25% más que en 2016.
Desde la División de Estudios de la Subsecretaría de Turismo de Chile, en tanto, estiman el desembarco de 1,7 millones de turistas con DNI "albiceleste", 30% más que el verano anterior.
También en Uruguay se observa un buen flujo: el Centro de Investigaciones Económicas (Cinve) emitió un reporte en el que prevé un incremento del 28% en el número de argentinos visitando sus playas.
En este contexto, transcurrido un año desde que el Ejecutivo pusiera fin al cepo cambiario, el nivel de consultas de los turistas que deciden vacacionar fuera del país tienden a incrementarse.
¿Se puede enviar dólares al exterior? ¿Cómo proceder para contratar un servicio fronteras afuera si la empresa o el particular no aceptan pagos con tarjeta? Estas son algunas de las preguntas que, según afirmaron a iProfesional fuentes del sector bancario, vienen picando en punta entre los interesados en cancelar un pago en moneda extranjera sin utilizar el plástico.
Cómo se opera hoy día
A esta altura, no existe la menor duda sobre los inconvenientes que el cepo generó entre los argentinos -acostumbrados a recurrir al dólar como forma de ahorro- y en varios sectores claves de actividad, como el inmobiliario.
El impacto fue tal que aun hoy -pese a todos los esfuerzos y anuncios oficiales sobre su desmantelamiento-, permanece la sensación de que algunas trabas derivadas de las restricciones no se han quitado.
Las dudas surgen cuando hay que contratar alojamiento a través de las páginas de Internet más conocidas, como Despegar, Trip Advisor o Booking, entre otras.
Sucede que, en muchos casos, en los lugares de destino no se acepta el pago con plásticos y se le pide a la persona que abone el 50% por adelantado (a veces el importe total) mediante un giro a la cuenta del establecimiento.

Esta exigencia le genera problemas a muchos argentinos, ya que desconocen si pueden cumplimentar este requisito vía transferencia bancaria, recurriendo a una casa de cambio o apelando a otras alternativas.
La cuestión no es menor si se tiene en cuenta el notable incremento en la demanda de servicios turísticos fuera del país que se ha venido registrando.
Según una de las principales agencias que opera vía web, las reservas de hoteles en el extranjero concentran el 70% del total de requerimientos. Y, curiosamente, gran cantidad de esa demanda no se cancela a través del uso de plásticos.
La situación se torna más confusa cuando la contratación debe efectuarse en forma directa con el propietario del inmueble que se pretende rentar:
-¿Se puede girar dinero al exterior?
-¿Cómo es el procedimiento?
-¿Qué tipo de documentación se requiere?
-¿Cuál es el monto máximo permitido?
-¿Cuánto cuesta el envío de fondos?
Para responder a estos interrogantes, iProfesional consultó a ejecutivos de banca individual en sucursales y también a quienes operan en el área de comercio exterior en diferentes entidades.
Gerardo Martín Guastavino, gerente de Internacional y de Comercio Exterior del Banco Industrial sostuvo que "quienes necesitan realizar un pago a para, por ejemplo, cancelar un alquiler fuera del país, no enfrentarán inconvenientes".
La normativa del Banco Central es clara al respecto. La Circular "A" 5.899 especifica que podrán ser transferidos al exterior los fondos en cuentas locales en moneda extranjera.
Este tipo de trámites estará acompañado por dos boletos: uno técnico de compra (464) y otro de venta, según el concepto de la transferencia.
No obstante, la entidad aclara que esos pagos no podrán superar los u$s10.000.
Es claro que las cancelaciones con tarjeta adquirieron un protagonismo tal que difícilmente pueda ser opacado, producto no sólo de la mayor comodidad sino también del costo, que es casi nulo.
Distinto es el caso de los giros o transferencias que, muchas veces, se presentan como la única opción.
"El cepo jugó en contra de esta forma de cancelación ya que le hizo perder habitualidad", señaló el ejecutivo del Banco Industrial.
Sin embargo, reconoció que este verano, por la mayor afluencia de argentinos al exterior, esta modalidad volvió a ganar terreno.
Expertos del mercado coincidieron en señalar a agosto de 2016 como un mes "bisagra" para la operatoria cambiaria.
Apuntaron que si bien existen normativas del BCRA que deben ser tenidas en cuenta, el 70% u 80% de las transacciones, a partir de entonces, pueden efectuarse sin que al cliente se le tenga que exigir información más allá de la básica.
"La Circular "A"6.037 del BCRA dio lugar a que el banco -en el que se tramita el pago de un alquiler en el exterior- ya no esté obligado a requerir documentación respaldatoria a quienes necesitan girar dinero", explicaron desde otra entidad con presencia internacional.
"En el caso de las transferencias personales, el requisito de venta de cambio con débito en cuenta del cliente será aplicable si se supera el equivalente a u$s2.500 por mes calendario en el conjunto de las entidades autorizadas a operar en cambios", especifica la normativa.
Desde la city porteña, ejecutivos de entidades señalaron a este medio que si el particular opera en forma habitual con el banco, entonces no se topará con mayores inconvenientes.
La persona a cargo de comercio exterior le confeccionará el boleto y le hará llegar la solicitud al oficial de la cuenta.
El foco de atención no se centrará en el plano cambiario sino, más bien, en el de prevención de lavado.
"En definitiva, es una fase más de lo que habitualmente se menciona bajo el concepto de "conocer al cliente", agregó una de las fuentes.
Quienes deseen hacer una transferencia, deberán tener en presente que el tipo de operación debe enmarcarse en los conceptos establecidos por el BCRA.
En tal sentido, "Turismo y Viajes" está contemplado bajo el código "S06".
Desde el Banco Galicia aclararon que, una vez validada la operación, "deberá presentarse una Solicitud de Transferencia -Boleto de Venta de Cambio- y adjuntarse la documentación respaldatoria del código de concepto indicado".
Una vez que se compruebe que la información está en orden y que se cumpla con los restantes requisitos de la normativa cambiaria, el plazo de recepción de dicha transferencia no debería exceder las 72 horas hábiles contadas a partir de que los fondos sean debitados.
En cuanto a los costos de envío, las entidades cobran una comisión que va del 0,125% al 0,2%.
En caso de montos bajos, este porcentual se traduce en un mínimo de u$s30, cifra a la que se le debe adicionar el costo del "cable", que ronda los u$s50.
Dado que el importe a transferir promedia los u$s1.500, los bancos suelen convalidar que el cliente sólo pague el monto y sea eximido de la comisión.
Otras alternativas
Dentro del canal formal, un servicio es muy utilizado para este tipo de transacciones es el que presta Western Union, firma que se dedica al envío de dinero desde y hacia más de 200 países.
Lo cierto es que, tras el levantamiento del cepo, en diciembre de 2015, desaparecieron buena parte de los límites para recibir y enviar fondos. Al mismo tiempo, las comisiones fueron retocadas.
Para utilizar el servicio ofrecido por un courier, se requiere apenas el DNI y CUIL o CUIT. Lo principal es tener bien en claro los datos de aquellos que recibirán el capital.
En cuanto al costo del envío, quienes deseen girar unos u$s500 a Uruguay o a Brasil tendrán que "sacrificar" el 4% más IVA en concepto de comisión.
Eso sí, abonará esa tasa en pesos argentinos y el destinatario cobrará el importe en la moneda de su país.
Este servicio también es prestado a través del Correo Argentino y de Pago Fácil. En ambos casos, bajo los mismos requisitos.
El caso del circuito marginal
Distinta es la situación de quienes suelen operar a través del mercado marginal. En este caso, surgen algunas exigencias:
Por ejemplo, se les pedirá un monto mínimo del orden de los u$s10.000, por lo que el "target" del cliente cambia sustancialmente.
Desde una de las financieras más activas indicaron que, "por debajo de esa cifra, prácticamente nadie muestra mayor interés".
"Esto es así porque, más que nada, es una operación asociada a riesgos y a costos operativos internos. Además, porque en estos días sobran billetes y es difícil colocarlos a nivel local", expresaron.
En la práctica, quienes encaran este tipo de transferencias deben apersonarse a su agente -billetes en mano- y dejar estos fondos en custodia.
Acto seguido, tendrán que enviar la orden de depósito al banco en el que se pretende hacer el depósito.
¿La comisión? entre 4 o 5%. Hablando en plata, unos u$s500 por cada u$s10.000.