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ALERTA

El Mercosur negocia, con suerte dispar, 25 acuerdos comerciales

El objetivo de elevar a u$s50.000 M las exportaciones para el 2007 depende, en buena medida, de la concreción de acuerdos de libre comercio que impulsen el intercambio
18/04/2006 - 11:01hs
El Mercosur negocia, con suerte dispar, 25 acuerdos comerciales

Con mayor o menor grado de dificultad, cerca de cerrar acuerdos o todaví­a con años de negociación por delante, la Argentina mantiene abiertos 25 procesos de negociación con diversos paí­ses y regiones con el objetivo de alcanzar acuerdos de intercambio comercial, principalmente tratados de libre comercio.

Todas las negociaciones se llevan adelante en el marco del Mercosur, un camino muchas veces tortuoso pero que a la larga, se confí­a, derivará en acuerdos que supongan un mayor volumen de intercambio que si se negociaran de manera bilateral. "Bajo el paraguas del bloque regional únicamente tenemos acuerdos bilaterales con paí­ses del ALADI", señalan desde Cancillerí­a, haciendo referencia a las naciones latinoamericanas que no forman parte del Mercosur. En ese ámbito, el resto del mundo "se negocia" en bloque. Y con suerte dispar. En principio, la corta experiencia demuestra la conveniencia de apuntar directamente hacia los TLC, en lugar de limitar el horizonte a los denominados acuerdos de preferencias fijas (APF). Aun con limitaciones temporarias, o exclusión de una determinada cantidad de productos, los TLC fijan un objetivo final de liberación total y establecen los tiempos acordados para llegar a tal fin, mientras que en la otra modalidad cierra con corsé la relación comercial obligando a negociar nuevamente desde cero.

India y Sudáfrica
Así­ parecen demostrarlo los dos primeros acuerdos suscriptos desde el Mercosur: con India y con la Unión Arancelaria de ífrica Austral (SACU), que incluye a cinco naciones: Sudáfrica, Botswana, Lesoto, Namibia y Suazilandia. Todaví­a pendientes de aprobación parlamentaria, ambas iniciativas están en proceso de reconversión por distintos motivos. En el caso del acuerdo con India, las preferencias alcanzan 450 productos y se aguarda que prontamente los Parlamentos los proclamen definitivamente. Cuestiones menores (como errores de tipeo) postergan el paso final. Sin embargo, ya se está hablando de reiniciar las conversaciones para ampliarlo, lo que demuestra la inconveniencia de negociar sobre la base de preferencias fijas. "India es muy proteccionista en relación con los productos agroindustriales. Resulta muy difí­cil negociar con ellos", reconoce un negociador argentino. En el caso del bloque sudafricano, la contraparte pidió reabrir las discusiones a poco de la firma y cuando los Parlamentos ni siquiera habí­an comenzado a analizar los documentos. En este caso, las preferencias fijas alcanzan novecientos productos, que los africanos pretenden ampliar, por lo que reiniciaron la negociación. Concretamente, requieren mayor apertura para productos textiles, agroalimentos, pescados y jugos concentrados de frutas, entre otros.

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Unión Europea
Tan anhelado como postergado, el acuerdo Mercosur-Unión Europea representa para el paí­s la mayor oportunidad de negocios imaginable. El bloque del Viejo Continente fue el primero en ser focalizado y once años atrás las entonces noveles regiones establecieron contactos. En el 2000 se empezó a negociar en concreto con el objetivo de arribar al ansiado TLC. Históricamente acostumbrada a imponer las reglas de juego, Europa mantiene férreamente la protección a sus producciones agrí­colas, en una defensa que excede largamente los fundamentos económicos. Al mismo tiempo, se le exige al Mercosur un grado de apertura para la producción de bienes industriales y servicios que aún está lejos de ser tolerada en el bloque. La gran cantidad de paí­ses que implica el entendimiento aumenta las dificultades. Por caso, la Argentina estarí­a dispuesta a ablandar sus criterios en cuestión de servicios (sector en el que cuenta con un buen nivel de competitividad), pero no industria, donde, además de estar rezagado, mantiene una apuesta interna estratégica. En Brasil es exactamente al revés.

"Desde un principio, las negociaciones con la UE fueron de trinchera", grafican en Cancillerí­a. Cuando los desacuerdos superan por tanto al entendimiento, las negociaciones a veces parecen siempre poner el acento en las diferencias. En septiembre del 2004 se produjo la última oferta de productos por parte de ambos bloques, con un resultado poco alentador. La próxima cita de importancia será en mayo, cuando se realice en Viena la cumbre UE-América latina. En tanto, negociadores de ambas partes descartan que se produzcan avances dada la cercaní­a de la reanudación de la Ronda de Doha por parte de los paí­ses miembros de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Sin embargo, no todos coinciden con ese análisis: "Ahora es el momento de buscar ventajas. Después de la reunión de la OMC el margen para obtener beneficios se estrechará aún más", reflexionan en Cancillerí­a.

Con pronóstico aún más reservado, el írea de Libre Comercio de la Américas (ALCA) no cuenta con horizonte alguno. En la agitada cumbre de presidentes de Mar del Plata, y a modo de concesión ante la fuerte insistencia de México, se previó una reunión de acercamiento en Colombia. Hasta ahora no hay indicios de que la cita se termine concretando. Con México, sin embargo, se está cerca de llevar a cabo un acuerdo bilateral que amplia a más de 2.000 productos la lista de intercambio libre de aranceles.

Israel
Con vientos más favorables, el Mercosur mantiene varios frentes de negociación. Las mayores expectativas están puestas en un acuerdo con Israel, paí­s con el que se firmó un acuerdo macro a fines del año pasado que otorga un marco legal a la negociación. La Argentina pretende que el TLC se firme a fines de julio, justo antes de que el paí­s culmine la presidencia del bloque. El complejo entramado del acuerdo está en pleno desarrollo: ambas partes definen las "canastas" de productos a proteger por plazos de 4, 8 y 10 años para así­ evitar que la apertura perjudique a diversos sectores de la economí­a.

Paí­ses árabes
En paralelo (no es casualidad), también se avanza con el Consejo de Cooperación del Golfo, que nuclea a Arabia Saudita, Omán, Bahrein, Emiratos írabes Unidos y Qatar. Por su limitada producción agrí­cola, las naciones islámicas representan una gran oportunidad para el Mercosur, que nunca tuvo una polí­tica agresiva hacia la región. El transporte, entre otros puntos, dificulta la viabilidad económica de la iniciativa. Un TLC deberí­a redundar en la aparición de alguna flota estable que cubra el trayecto por mar, ya que hasta ahora el intercambio se maneja mayoritariamente a través de Europa.

Asia
Con Corea, el Mercosur está realizando un estudio de factibilidad cuyos resultados se esperan para mediados de marzo. La tarea es llevada adelante por medio del CEI. De igual modo, con Japón se mantuvieron reuniones de alto nivel, aunque hasta ahora tuvieron un trasfondo más polí­tico que económico y apenas se está conversando sobre la creación de un grupo de trabajo para iniciar el camino a un TLC. Por su parte, la espuma de los u$s20.000 M que el año pasado se barajaron como consumados en el intercambio con China se ha esfumado, dejando como única realidad reuniones preliminares de diálogo y cooperación. Con un acuerdo macro vigente, los expertos están abocados a avanzar en las negociaciones con el EFTA, que agrupa a Suiza, Islandia, Noruega y Liechtenstein. Aunque están paralizados, el bloque también cuenta con acuerdos macro con Egipto y Marruecos. Por último, a la misma instancia se llegarí­a en julio con Pakistán.

Israel y paí­ses árabes, en agenda
La agenda de negociaciones prevé reuniones en el corto plazo que pueden acercar aún más la concreción de acuerdos comerciales con distintos paí­ses y regiones del mundo. La primera será la semana próxima, en Buenos Aires, donde se reunirán representantes del Mercosur e Israel. La expectativa local es que en ese encuentro se realice el primer intercambio de listas de productos. Para ello, se espera que las cámaras locales informen sobre los productos sensibles que quedarí­an temporariamente fuera del acuerdo entre las partes. La segunda quincena de mayo, también en Buenos Aires, será el turno del Consejo de Cooperación del Golfo, región en la que Emiratos írabes Unidos y Arabia Saudita representan más de 80% del intercambio con el bloque sudamericano.

En los últimos años las exportaciones argentinas a esa región crecieron exponencialmente, superando los u$s400 M, mientras que las importaciones se mantuvieron en niveles inferiores a los u$s50 M. Israel y los paí­ses árabes representan una de las apuestas más firmes a corto plazo en virtud de la magnitud económica que representan y atento a las dificultades para avanzar en las negociaciones con los paí­ses centrales. En la primera semana de junio, en tanto, se retomarán las conversaciones con las naciones sudafricanas. La cita será en Pretoria, capital administrativa de Sudáfrica. Esta semana, por último, habrá reunión de coordinadores del Mercosur, quienes repasarán todos los temas de relacionamiento externo.

El dilema de defender la industria interna y las exportaciones de materias primas
El Mercosur, en general, y la Argentina, en particular, enfrentan un dilema sin solución que complica el resultado de las negociaciones de comercio internacional: mientras el paí­s se esfuerza por dar un fuerte impulso a la industria local, internacionalmente alza la voz en defensa de la colocación de materias primas, un reclamo que, como contraparte, inevitablemente supone abrir las puertas a la entrada de productos con mayor valor agregado. De este modo, aunque reniegue de su papel de proveedor de productos primarios, la Argentina asume ese rol en las negociaciones multilaterales. Así­ quedó de manifiesto en la reciente visita al paí­s del comisario de negocios de la UE, Peter Mandelson, que fue hostilmente recibido por los funcionarios locales. Mientras la intransigencia mutua para abrir las fronteras parece dejar satisfechas en el estancamiento a ambas partes, las posibilidades de alcanzar un acuerdo parecen esfumarse.

A pesar de no existir un entendimiento, el Viejo Continente es el principal destino de las exportaciones nacionales: 20% en el primer bimestre del año. En tanto el bloque europeo es el segundo proveedor del paí­s (18% en el mismo perí­odo analizado), detrás de los paí­ses del Mercosur. El panorama de la negociación se complica más si se tiene en cuenta que los intereses a defender corresponden a todo el bloque sudamericano. Aun así­, los beneficios eventuales de negociar en bloque (y preferentemente con otros bloques y no con paí­ses) se consideran positivamente en función de la magnitud de intercambio que generarán. Los resultados podrán ser comparados con los de Chile, el gran ausente del Mercosur que eligió negociar con el mundo por su cuenta.

Gabriel Buttazzoni
gbuttazzoni@infobae.com
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