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El posible regreso del carry trade vuelve a inquietar al mercado

El posible regreso del carry trade vuelve a inquietar al mercado
Los mercados siguen atentos a lo que ocurra con una batería de variables. Las tasas de interés y el nivel esperado de inflación siempre están en la mira
17.03.2019 10.40hs Finanzas

Los inversores buscan nuevamente ganar cierta tranquilidad, aunque saben que muy posiblemente sea solo algo temporal.

Algunas buenas noticias de diferentes temas en la última semana permitieron, en primer lugar, lograr cierta estabilidad en algunos precios y, luego, reflejar una recuperación, aunque aún muy limitada en magnitud, señala Sabrina Corujo de Portfolio Personal en una columna publicada en La Nación.

No obstante, la pregunta siempre vuelve sobre el punto de cuán extendida en el tiempo logrará ser esta nueva ventana de cierta estabilidad (positiva), en un marco en donde se sabe que la respuesta será sensible a una batería de múltiples variables. Y es acá donde se mantiene la recomendación de una estrategia activa en el manejo de las carteras de inversión. Recomendación que, se insiste, no cambiará a lo largo de este año, continúa Corujo.

Ahora bien, si se va a los hechos recientes, hay que hablar del movimiento del dólar y las tasas, en el marco de los anuncios de las últimas ruedas -anuncioa de política monetaria y económica-. Escenario último que no tardó, con lógica, en disparar nuevos análisis sobre la vuelta del famoso y por momentos polémico carry trade.

Básicamente, el interrogante que vuelve a abrirse en este marco es simple: ¿es momento para retomar esta posición en parte de la cartera? Se cree que sí, pero por un plazo limitado.

En la última semana, apoyado sobre diferentes señales, el tipo de cambio cayó más de 3% (ajustando la brecha con respecto a la zona de no intervención a niveles de 2% desde arriba de 9%), y las proyecciones apuntan a que esta apreciación podría incluso profundizarse ante los nuevos lineamientos anunciados y factores estacionales que apuntan, en particular, a actuar sobre la oferta y la demanda de divisas en las próximas semanas. Léase, entre ellos, dólares del campo, Tesoro y búsqueda de pesos para tasa.

La estrategia no se arma sin otras variables, como la tasa de interés o el índice de inflación. La primera es una variable endógena de un modelo de política monetaria fuertemente contractivo, que ha sido ratificado incluso por el propio presidente del Banco Central, Guido Sandleris.

Lo anunciado recientemente apunta a intentar dar la previsibilidad sobre la continuidad de esta política que, si se quiere, se había roto ante el "error" de enero/febrero, e intentó subsanarse en las últimas semanas. Un dato en este sentido es la fuerte absorción realizada entre fines del segundo mes del año, y lo que va de marzo (llevando sobrecumplir por más de 7% la meta de base monetaria). El resultado, "de libro", fue una suba en la tasa de interés.

La tasa de las Leliq saltó y se ubicó por arriba de 63%, casi veinte puntos por arriba del promedio de mediados de febrero. Desde el punto de vista del inversor (que no es un banco), la transmisión de esta suba a la tasa de depósitos es aún muy marginal -solo 5 de los cerca de 20 puntos porcentuales que saltó la Leliq-. Es cierto que aún falta tiempo para que esta brecha (tasa del plazo fijo-Badlar vs. Leliq) sea presionada a reducirse, pero también es real que juegan otros factores que podrán limitar esta compresión para que vuelva a niveles de menos de 20 puntos.

Por otra parte, está la inflación. El dato de febrero, difundido el jueves por el Indec, es alto, pero está en línea con lo esperado por el promedio del mercado. Las proyecciones apuntan a un nivel elevado también en marzo y en abril, ante aumentos regulados y estacionales, pero con caída a niveles por debajo del 2,5% desde mayo.

En resumen, un tipo de cambio que podría ser presionado a la baja en las próximas semanas, tasas de interés que vuelven a subir y una inflación que obliga a hacer rentables los ahorros impulsan el atractivo de algunas inversiones de corto plazo en pesos, señala Sabrina Corujo de Portfolio Personal en La Nación.

Lógicamente, el porcentaje de esa opción en una cartera dependerá del perfil de cada inversor, entendiendo además que la volatilidad podrá por momentos saltar, y que influyen variables que van más allá del camino (esperado) de la política monetaria y fiscal. La recomendación es aprovechar las tasas reales altas (por arriba de 9%-10%) que ofrecen los bonos indexados por CER cortos y algunos instrumentos ajustados por Badlar. Para los más conservadores, quizás una buena opción sean los fondos comunes en pesos, que dan mayor flexibilidad.

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