iProfesional

BCRA ajusta el cepo al dólar por un lado y lo afloja por otro: ¿podrá evitar una devaluación tipo shock?

La entidad relaja las restricciones que puedan frenar la producción pero refuerza aquellas para "cuidar dólares". ¿Qué espera el mercado para la divisa?
Por Pilar Wolffelt
26/11/2021 - 07,00hs
BCRA ajusta el cepo al dólar por un lado y lo afloja por otro: ¿podrá evitar una devaluación tipo shock?

Desde antes de las elecciones se especulaba con que el Gobierno iba a cambiar su política cambiaria. Uno de los rumores que más se escuchaba en la city era que se venía una devaluación del peso más acelerada de la que se viene llevando adelante a lo largo de este año, que ronda el 1% mensual. Algunos proponían efecto shock y otros una ampliación gradual del "crawling-peg" (como se llama al ritmo de apreciación paulatino del dólar).  

Como consecuencia de esta expectativa, incluso los importadores tendieron a adelantar operaciones, porque una devaluación significaría un aumento de precios para ellos, y los exportadores retuvieron la liquidación de sus exportaciones, justamente a la espera de que un incremento en el precio de la cotización oficial del dólar les significara una ganancia mayor.

Sin embargo, en varias ocasiones, desde el Gobierno y, especialmente el ministro de Economía, Martín Guzmán, salieron a desmentir que fuera a suceder una devaluación post elecciones. El funcionario incluso reafirmó muchas veces su idea de "seguir con la línea de la política cambiaria".

Igualmente, en el mercado se mantuvo la tendencia a la búsqueda de cobertura en el dólar y, tras las elecciones, se hizo más fuerte la expectativa de una devaluación inminente o una aceleración del crawling-peg.

Pero, hasta hace dos días, consultado respecto a la posibilidad de una devaluación de la economía argentina a futuro, el titular del Palacio de Hacienda volvió a asegurar que "no va a haber devaluación".

El BCRA comenzó a cambiar su política monetaria post elecciones.
El BCRA comenzó a cambiar su política monetaria post elecciones.

No llegó, pero aparecieron otras medidas

Lo cierto es que, por ahora, el precio del dólar oficial mantiene su ritmo de apreciación parejo, lo que confirma sus dichos, pero lo que sí se empezó a ver tras el proceso electoral fueron algunos cambios en la administración de reservas por parte del Banco Central. ¿A qué responden? No se ha anunciado la razón, pero, en el mercado, muchos indican que está tratando de iniciar un sendero que vaya relajando ciertos controles que bloquean el acceso al mercado de cambios, en línea con lo que espera el Fondo Monetario Internacional en el marco de la negociación de deuda.

De este modo, comenzó a apretar el complejo sistema del cepo por un lado y a relajarlo por otro. ¿Por qué complejo? Porque se trata de un entramado de normas y medidas que se han ido superponiendo y entrelazando con otras nuevas, cada vez que fue necesario cerrar alguna canilla o tapar agujeros por los que la entidad que dirige Miguel Pesce perdía dólares.

Así, desde el 15 de noviembre, el día inmediatamente posterior a las legislativas, el BCRA dejó de intervenir el precio de los dólares financieros en el mercado tradicional (Precio Pantalla Tiempo – PPT), que era una de las goteras por las que perdía reservas todos los meses. Así, liberó los precios del MEP y el CCL que se negocian contra el bono AL30, que intervenía el BCRA para mantener pisadas sus cotizaciones y en pocos días, esas cotizaciones equipararon la del CCL que se negocia en el SENEBI y contra otros bonos y acciones no intervenidos.

De hecho, ayer, el CCL cerró en $215,9 para la venta y el MEP $203,74 mientras hace 10 días rondaban los $190. Ese fue el primer síntoma de "relajamiento" del cepo, el sinceramiento de esas cotizaciones.

Se retrotrajeron los cambios para acceso al mercado de cambios para importadores de bienes de capital.
Se retrotrajeron los cambios para acceso al mercado de cambios para importadores de bienes de capital.

Relax para importadores y bancos

En las últimas horas, tomó una serie de medidas que van en el mismo sentido, ya que, por un lado, flexibilizó la reciente normativa que restringió el acceso al mercado de cambios para los bancos y, así, según indicó el regulador en un comunicado, "el sistema financiero podrá volver a una posición cambiaria neutra de contado en moneda extranjera" y, por el otro, también relajó las condiciones de acceso automático a esa plaza para las importaciones de bienes de capital.    

En el caso de la primera medida, cabe recordar que el regulador había dispuesto el pasado 4 de noviembre que las entidades bancarias no podrían modificar su liquidez en dólares (es decir, todos los activos, pasivos, compromisos y demás instrumentos y operaciones por intermediación financiera en dólares o vinculados con la evolución del tipo de cambio en moneda extranjera) hasta fines de noviembre con el objetivo de desalentar especulaciones sobre posibles saltos en el tipo de cambio.

En consecuencia, se esperaba que la decisión de levantar la medida llegase a fines de noviembre, pero el BCRA resolvió hacerla efectiva este viernes.

Y, en el segundo caso, se flexibilizaron las condiciones de acceso automático al mercado cambiario para las importaciones de bienes de capital con pagos anticipados de hasta 270 días para todos los bienes con valores de hasta u$s1 millón.

Cabe mencionar que, a medidados de octubre, el BCRA había reducido de u$s1 millón a u$s250.000 el cupo previsto para el acceso al mercado de cambios de forma automática para el pago de importaciones de bienes vs importaciones y, ahora, retrotrajo esa medida para facilitar el acceso de diversas Pymes a bienes de capital.

Se trata de dos decisiones que van en el mismo sentido: quitar aquellas trabas que podían estar frenando la recuperación económica y la dinámica de incentivo a la producción, lo que muchos calificaban como "darse un tiro en el pie".

Las tarjetas de crédito no podrán financiar viajes al exterior.

Presión y enojo en agencias

Sin embargo, a estas decisiones se sumó una que sacudió todo el escenario y que, a diferencia de las otras medidas, refuerza los controles y afecta a un sector de la economía que viene muy golpeado: el turismo.

Sucede que, a través de la Comunicación "A" 7407, dispuso que las entidades financieras y no financieras emisoras de tarjetas de crédito no podrán, desde este viernes, financiar en cuotas las compras efectuadas mediante tarjetas de crédito de sus clientes de pasajes al exterior y demás servicios turísticos en el exterior (tales como alojamiento, alquiler de auto, etc.), ya sea realizadas en forma directa con el prestador del servicio o indirecta, a través de agencia de viajes y/o turismo, plataformas web u otros intermediarios.

Fuentes del equipo económico justificaron la medida en diálogo con iProfesional en la necesidad de "cuidar las reservas, los dólares" y explicaron que de ahora en más "se corta un subsidio que significa vender un producto en dólares que se paga en cuotas fijas en pesos".

Lo cierto es que, más allá de cualquier explicación, la decisión cayó como una bomba en el sector de las agencias de viajes y turismo, que inmediatamente emitieron un comunicado repudiando la situación.

Pareció un día ciclotímico en el sector financiero, que por un lado festejaba cierto relajamiento en el cepo y a la hora criticaba una medida que pateó el tablero del turismo emisor.

Pero lo que trata de hacer el BCRA es cuidar sus escasos recursos en un momento en el que las reservas totales rondan los u$s42.300 millones, las netas están en u$s4.500 millones y las líquidas se calculan en casi u$s1.000 millones.

Todo el mercado espera una devaluación controlada, pero la duda es cómo se hará.
Todo el mercado espera una devaluación controlada, pero la duda es cómo se hará.

De ahora en más: ¿se acelera el precio del dólar?

Ahora, la gran incógnita está en cómo seguirá este camino iniciado por el BCRA hacia lo que parece "un raro intento por normalizar el mercado cambiario" (raro, porque esta última medida iría en sentido contrario, según algunos analistas).

Y lo que todo el mercado espera descubrir es qué pasará con el "crawling-peg" o la devaluación del peso. Nadie en la city parece tener dudas de que, de una manera u otra tendrá que tomarse alguno de los dos senderos. El tema es cómo se hará y cuándo.

Y es que, tal como explica el jefe de análisis macoreconómico de Equilibra, Lorenzo Sigaut Gravina, "el punto álgido de la cuestión es que este esquema de retraso cambiario, que se implementó previo a las elecciones, no es sostenible y consiste en que, a partir de marzo, se viene deslizando a menos del 2% con una inflación que no baja del 3%".

Advierte que eso es insostenible porque, si el oficial se mueve a 1% y el resto de la economía se mueve a 3%, no funciona. Entonces, asegura que "hay que desanclar la variable del tipo de cambio".

Una de las alternativas, según su visión, es la implementación de un crawling-peg más acelerado del 3,5% al 4% mensual. Pero señala que "hay que ver si eso es viable porque acelerar la tasa de depreciación alienta la especulación en la liquidación de las exportaciones y, por otro lado, el importador quiere adelantar divisas antes".

Si bien menciona que la otra forma de salir de esto es con un retraso cambiario más significativo (una devaluación más repentina), sostiene que el Gobierno va a intentar con este camino de acelerar el crawling peg. Sin embargo, duda de que esto tenga un final feliz porque recuerda que, entre noviembre y diciembre de 2013 se siguió un camino similar  que luego generó un salto cambiario a comienzos de 2014.  

Claudio Caprarulo, director de Analytica, coincide con que es esperable que se acelere  el crawling peg en los próximos meses (el consenso es que sería desde el primer trimestre de 2022) ya que "la gran discusión con el FMI es por el tipo de cambio y el nivel déficit".

"Respecto al primero, lo van a tener que acomodar y, ahí, un escenario bastante obvio es que Guzmán retome lo que hizo hasta principios de este año, que es una depreciación mensual del peso que compense la inflación para mantener el tipo de cambio real", prevé. No obstante, cree que va a necesitar más que eso porque deberá recomponer parte de la apreciación de este año.

Sin embargo señala que "no tiene que ser obvio cómo se va a hacer eso", ya que advierte que una depreciación mensual esperada termina siendo una tablita cambiaria, por lo que lo más recomendable, según su visión, es darle aleatoridad al proceso.

"En ese marco, lo lógico sería que en algún mes haya un salto (de cuanto seguramente sea parte de la discusión con el FMI), y después se vaya acomodando", describe. Pero comenta que todo esto dependerá de cómo reaccionen los precios, por lo que es un proceso bastante complejo.

Por su parte, el economista Federico Glustein apunta en igual sentido que el crawling peg tenderá a acelerarse y que eso supone ir reduciendo los desbarajustes de la economía y el mercado cambiario. "Mientras las monedas de países emergentes fueron cediendo, como se ha visto este último día con la lira turca, con una inflación del 50%, el peso argentino se aprecia al depreciar menos de la mitad que el crecimiento inflacionario, lo que se traduce en mayor demanda de dólares, ingresos de importaciones y pérdida de competitividad", apunta.

En ese sentido, estimo que el crawling peg se acelerará inicialmente en 2% mensual y, a medida que se logre una mejoría en las cuentas y las reservas, pasará a un 3/4% mensual, buscando recuperar el terreno perdido, pero sin meter presión sobre la inflación

Asimismo, Sebastián Menescaldi, de Eco Go, tampoco espera que el BCRA dé un volantazo en materia cambiaria con el dólar oficial. Para el experto, la evolución del oficial para enero-marzo de 2022 estará más cerca al 2,8-3% porque, más allá de que necesita estabilizar las reservas netas y reducir gradualmente la brecha cambiaria, "el Gobierno se asustó con el aumento de precios y quiere seguir manteniendo el tipo de cambio como una especie de ancla".

A lo que Camilo Tiscornia, director de CyT Asesores Económicos,  agrega que "el gran tema en este sentido es que una aceleración tan fuerte del crawling-peg generaría un movimiento en los precios y, en ese caso, el problema es la inflación".

 "Creo que sigue presente el tema de que algo en la parte cambiaria va a cambiar y lo más concreto que han hecho en esa línea es dejar de intervenir en el CCL, pero en una situación que sigue siendo muy difícil", concluye Tiscornia.