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Cepo al turismo: ¿hay riesgo de salida de depósitos en dólares como "efecto colateral"?

Tras la medida que anula la financiación con tarjetas, se intensificaron las advertencias sobre la debilidad de las reservas y hay una ola de rumores
Por Fernando Gutiérrez
29/11/2021 - 11,00hs
Cepo al turismo: ¿hay riesgo de salida de depósitos en dólares como "efecto colateral"?

Los economistas suelen repetir una advertencia en momentos de turbulencias: si hay algo peor que tener una corrida cambiaria, es que esa crisis se transforme, además, en una corrida bancaria. Es decir, que los nervios sobre la volatilidad del dólar lleven a que los ahorristas se asusten y quieran sacar en masa sus depósitos del sistema bancario.

El fantasma del "pánico ahorrista" volvió a sobrevolar la city porteña en las últimas horas, como consecuencia de la controvertida medida adoptada por el Banco Central, que impide la financiación en cuotas para la compra de pasajes aéreos y servicios turísticos. La medida fue interpretada unánimemente como un reconocimiento al estado desesperante de las reservas del BCRA, que hasta marzo tiene que hacer frente a obligaciones financieras por u$s8.500 millones.

Los economistas no se ponen de acuerdo sobre qué tan grave es la situación, pero todos concuerdan en que las reservas netas -es decir, lo que queda cuando a los u$s42.000 millones de reservas brutas se le restan los encajes bancarios, los préstamos internacionales, los swap y las tenencias en oro- no alcanza para pagar esa cifra. Muchos analistas ubican el nivel de reservas netas en torno de u$s1.000 millones, pero hay quienes incluso hablan de "reservas negativas" porque se está echando mano a parte de los encajes.

En todo caso, sea cual sea la cifra, es lo suficientemente mala como para que cualquier salida de divisas para pagarle las vacaciones a la clase media sea considerada por el Gobierno como un gasto superfluo, por no decir un lujo imposible de solventar.

Así lo transmitieron los propios funcionarios y referentes mediáticos afines al Gobierno, que hablaron sobre los "subsidios" que implica el hecho de que se siga pagando en cuotas un monto convertido al tipo de cambio oficial. Incluso cuando esa cifra sea tan baja como u$s228 millones, que es el gasto registrado en septiembre pasado.

Claro, los que saben perfectamente Miguel Pesce y sus funcionarios del Central es que, ya sin barreras sanitarias que frenen los viajes, ese gasto turístico tiene un potencial de crecimiento muy alto. Para tomar una referencia, en 2018, el promedio mensual de salida de divisas por pasajes aéreos y compras en el exterior fue de u$s900 millones.

Y es entonces cando empiezan a surgir los temores clásicos: si el Banco Central se enfrenta a semejante estrechez, ¿hay seguridad para los depósitos en dólares del sistema bancario?

Si la persona que se plantea esa pregunta se guía por el termómetro de las redes sociales, entonces su reacción será la de salir corriendo a poner sus billetes verdes a cubierto, dado que por estas horas corren todo tipo de versiones, desde medidas disparatadas hasta otras que suenan verosímiles porque ya han sido aplicadas en el pasado.

En las redes se pueden leer comentarios como el del economista Ramiro Castiñeira, que escribió: "Las reservas del BCRA son un dibujo contable impresionante. Dice que tiene 42.000 millones pero las medidas advierten que en la lata ya no hay nada. Los únicos dólares que tiene son del sector privado y respaldan sus depósitos en dólares. El resto, pura es contabilidad creativa".

Turistas sin crédito, una situación que retrotrajo el temor a una fuga de depósitos del sistema bancario

Factores que juegan en contra

En los principales bancos privados afirman que "por el momento" no se ha notado una reacción de pánico. Lo cual es lógico, porque recién pasó una jornada desde el anuncio. Y mantienen un cauto optimismo, fundado en el hecho de que no se produjo una salida de depósitos durante la campaña electoral, un momento clásico de corrida.

Pero claro, hay que tener en cuenta algunos detalles. Primero, que la relativa calma del período electoral no salió gratis: más concretamente, implicó el sacrificio de reservas por u$s2.500 millones mediante el sistema de venta de bonos para mantener bajo control al tipo del sistema financiero -en sus vesiones "contado con liquidación" y MEP o "dólar Bolsa"-, algo que ahora ya no está operativo, porque el objetivo era precisamente el de mantener la estabilidad antes de la votación.

Segundo, que la estabilidad no impidió un efecto de salida por goteo, que llevó a una caída del orden de u$s500 millones en el mes previo a la elección legislativa de noviembre. Los analistas del mercado lo atribuyeron a un típico movimiento defensivo por temor a medidas post electorales.

Tercer, que la propia medida adoptada por el Banco Central en cuanto a la restricción de la financiación con tarjeta obliga a que quienes ya tienen tomada su decisión de viajar deban usar sus propios dólares, si los tuvieran. Si alguien ya pagó un pasaje de avión y ahora se encuentra con que no podrá usar la tarjeta para pagar los gastos de estadía, su salida será viajar con divisas para pagar en efectivo. En otras palabras, un incentivo al desahorro.

Y como cuarto factor, pero acaso el riesgo principal, el temor a que una crisis política lleve a que el Gobierno adopte medidas confiscatorias.

Después de todo, está muy fresco el recuerdo de la mini corrida ocurrida el año pasado, cuando se reveló que era insostenible la ventanilla de u$s200 oficiales para que los ahorristas compraran cada mes. La sangría de u$s1.000 millones mensuales que ese régimen implicaba para el Banco Central obligó a un endurecimiento del cepo que incluyó restricciones en la operatoria bancaria y trajo nerviosismo entre los ahorristas.

Fue así que, en septiembre del año pasado, se provocó un movimiento de salida de capitales que en su momento más caliente llegó a u$s100 millones por día. Esa crisis significó, a lo largo de dos meses, una disminución de u$s2.500 millones en los depósitos del sistema, una cifra que parece modesta en comparación con otros momentos de crisis, pero tanto los banqueros como los funcionarios suelen tener respeto por esas señales.

Ahora, las señales del ámbito político son inquietantes. Por ejemplo, las declaraciones de la portavoz de la Presidencia, Gabriela Cerrutti, quien calificó la medida como "una disposición momentánea que viene a cuidar el rumbo de crecimiento de la economía" no pareció tener el resultado esperado. Más bien al contrario, hizo recordar a otros momentos en los que medidas presentadas como temporarias terminaron derivando en permanentes.

Por otra parte, su afirmación de que las reservas del Banco Central "están robustas" parecen contradecir la propia fundamentación que hizo Pesce para justificar la nueva restricción.

No aclares que oscurece: las declaraciones de la portavoz presidencial Gabriela Cerrutti dejaron una sensación de inquietud en el mercado financiero
No aclares que oscurece: las declaraciones de la portavoz presidencial Gabriela Cerrutti dejaron una sensación de inquietud en el mercado financiero

Antecedentes inquietantes

El sistema bancario tiene hoy unos u$s15.800 millones. Si se considera que el año pasado se llegó a u$s17.200, que al momento de la asunción de Alberto Fernández había u$s20.000 y que a mediados del 2019 había depósitos por u$s30.000, la cifra de ahora luce pequeña. A primera vista se lo podría considerar una ventaja, porque deja un bajo margen para la fuga en masa de los pequeños ahorristas.

Sin embargo, la historia reciente muestra que siempre se puede caer más. De hecho, durante la gestión de Cristina Kirchner se tocó un mínimo de u$s6.000 millones en el año 2013. Y también hay antecedentes sobre la rapidez que puede alcanzar la salida ante la incertidumbre política: por ejemplo, después de la instauración del primer cepo cambiario, se fueron u$s3.000 millones en pocas semanas.

La calma de los banqueros reside en que, a diferencia de lo ocurrido en otros momentos de incertidumbre, hoy el sistema goza de una liquidez en niveles récord. Hablando en números, los bancos mantienen en su poder un 86% de las colocaciones en dólares y un 65% de los depósitos en pesos.

"Hoy estamos preparados incluso para algo más fuerte que lo que ocurrió tras las PASO del 2019, cuando salieron el 50% de los depósitos en dólares", recuerda un directivo de uno de los mayores bancos privados, en un intento de transmitir tranquilidad.

De todas formas, lo que ocurra dependerá en el sistema bancario no dependerá tanto de la solidez de caja que muestren las instituciones sino, más bien, de las señales políticas. El Gobierno trata de enfatizar en los indicadores positivos de actividad y en las posibilidades de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.

Pero, del otro lado, las manifestaciones de inquietud se hacen oír con fuerza. Ni bien conocida la medida del Banco Central hubo denuncias en el sentido de que la entidad estaba sobrepasando sus potestades constitucionales.

Y, de hecho, la medida ya está oficialmente politizada: la bancada de diputados de Juntos por el Cambio presentó un proyecto para declarar la nulidad de la decisión del Banco Central. "Atenta sobre la libertad de los argentinos de salir del país", expresa el texto.

Con semejante marco de conflictividad política, no parece el contexto más amigable para mantener ahorros dolarizados. Es por eso que, en los días por venir, el monitoreo sobre el nivel de depósitos se transformará en un indicador tan importante como el de "riesgo país".