Wall Street ya palpita la salida de Argentina al mercado global y pone fecha: qué impacto tendrá en la economía
La tan esperada salida al mercado internacional de deuda parece estar cada vez más cerca. En Wall Street creen que, después de haber superado el "test" de la semana pasada, en que el ministro Luis Caputo juntó el total para abonar los vencimientos de deuda en dólares por más de u$s4.200 millones, en el transcurso de los próximos meses la Argentina volverá a emitir bonos en el exterior para refinanciar los compromisos en moneda extranjera.
Así lo ve Morgan Stanley, indicó en un reciente informe para sus clientes. Estima que la salida de la Argentina al mercado internacional de deuda voluntaria se dará durante este semestre, previo al próximo pago de capital e intereses correspondientes a los bonos soberanos Globales y Bonares, programado para el próximo 9 de julio por el mismo monto que se pagó la semana pasada.
El regreso al mercado internacional de deuda tras más de ocho años de ausencia será indispensable para captar dólares en el exterior y, de esta manera, refinanciar los próximos vencimientos. Este año, de acuerdo con la entidad financiera, el país deberá afrontar vencimientos de deuda en dólares por u$s19.900 millones, pero tras el pago de la semana pasada quedan pendientes unos u$s15.600 millones entre organismos multilaterales y el sector privado.
El mayor peso, de acuerdo con Morgan Stanley, se encuentra en el pago de bonos soberanos en dólares. Es por ello que estima que el regreso al mercado global de deuda se dará antes del próximo 9 de julio, ya que el Gobierno necesita captar dólares para refinanciar ese pago. Para esto será necesaria una baja sustancial del riesgo país (hoy, en torno a 570 puntos) para que el Estado Nacional pueda emitir un título de deuda a tasas "razonables".
¿Qué impacto tendrá sobre la economía argentina?
El economista Gustavo Ber afirma que uno de los principales beneficios para la economía por el regreso al mercado internacional de deuda después de más de ocho años de ausencia sería el hecho de que la Nación capte más dólares e ingresen al país, los cuales, entre otras cosas, se aplicarían para inversiones en la economía real, lo que le daría un impulso a la actividad económica.
"Un regreso al mercado tendría beneficios directos. Para las empresas, porque podrán financiar los proyectos de inversión que necesiten, porque podrán acceder a créditos en dólares con mejores condiciones (tasas más bajas y plazos de pago más extensos) que las de ahora. Para la economía en general, porque ingresan más dólares al país, lo que ayuda a mejorar la actividad y productividad de la economía", sostiene.
El analista financiero Martín Genero resalta que para que ese evento ocurra primero tiene que bajar el riesgo país y, para ello, tienen que subir los precios de los bonos soberanos en dólares y, por consiguiente, los de las acciones de las empresas argentinas. Es decir, a la salida al mercado le antecede una mayor valuación de las empresas locales, además de las ganancias para los tenedores de activos de renta fija y variable.
"Además, si el Gobierno no lograra salir al mercado para refinanciar, no le cerraría el plan económico, ni este ni ninguno. Terminarían defaulteando la deuda porque no se puede estar siempre dependiendo de la ayuda de Estados Unidos. Refinanciar la deuda no es un beneficio, sino una necesidad. Es lo que hacen todos los países. Argentina no puede hacerlo desde 2017. Hay que recuperar esa herramienta, preferiblemente este año, porque el próximo es electoral y volverá a crecer la tensión", destaca.
¿Qué efecto tendrá para la microeconomía y el bolsillo de la gente?
Genero estima que el principal beneficio de este escenario para las personas sería estabilidad cambiaria, como consecuencia del mayor ingreso de dólares al país. Ber coincide en que se extendería la calma cambiaria por el eventual incremento de la oferta de divisas y agrega que este escenario beneficiaría a la población al incentivar la creación de empleo, consecuencia del impulso a las inversiones productivas y a la actividad económica.
"La posibilidad de refinanciar la deuda implica que en el corto plazo hay menor riesgo de impago. Esto lleva a que más inversores externos puedan confiar en nosotros y prestarnos dinero a nivel país y a nivel empresas. Si más gente nos presta dinero, tendremos un sistema financiero más robusto, que debería facilitar el crédito y el desarrollo de más empresas, créditos hipotecarios, etcétera", afirma el analista financiero Gastón Lentini.
De acuerdo con Lentini, los emprendedores y pequeñas empresas también se verían beneficiados por el mayor acceso al crédito tanto para proyectos grandes como chicos. Esta cadena, "al final del día, se transforma en mayor cantidad de puestos de trabajos, aunque no necesariamente en sueldos más altos, pero sí en mayor demanda de personal por parte de las empresas", lo que implica un claro beneficio para la población.
"La contra de esto es que siempre los salarios se ajustan por detrás del resto. Es decir, van a ajustar los servicios, los precios de los bienes y, por último, los salarios. Pero algo que puede jugar a favor es la apertura de importaciones, que hace que ingrese mayor cantidad de productos de mejor calidad al mismo o menor precio. Así, los consumidores tendrán un poco más de fuerza porque podrán elegir qué comprar y el ingreso de bienes extranjeros le dará mayor poder de compra porque son más baratos", subraya.