Qué pasa con el dólar: la "letra chica" detrás de las compras del BCRA y el costo en tasas
El dólar oficial opera este jueves 15 de enero a $1480, en la pizarra del Banco Nación. En el segmento mayorista, la divisa se negocia a $1453. En cuanto a los dólares financieros, el contado con liquidación se vende $1572 (+0,2%), y el MEP se ubica a $1481 (-0,2%). Por último, en el segmento informal, el blue se negocia, a $1515.
El mercado atraviesa un inicio de año en el que conviven señales que, a primera vista, parecen contradictorias: por un lado, el Banco Central vuelve a comprar divisas en el mercado oficial; por el otro, la liquidez en pesos se ajusta, las tasas se recalientan y el foco se corre hacia los mecanismos que sostienen el esquema. En ese rompecabezas, el dólar queda en el centro: no solo por el precio de referencia, sino por lo que anticipa sobre reservas, financiamiento y riesgo.
La dinámica reciente también expone una tensión de prioridades. El programa financiero en pesos y dólares se desenvuelve mientras la política económica busca sostener un sendero de desinflación, y eso influye en la forma en que se administran los flujos del Tesoro, la intervención en el spot y las herramientas de cobertura que aparecen para el sector privado. El resultado es una plaza que puede pasar de holgada a seca en cuestión de ruedas.
En paralelo, la agenda de vencimientos marca el compás. Los pagos, las refinanciaciones y las operaciones "puente" reordenan expectativas porque condicionan dos variables que el mercado mira en simultáneo: la capacidad de acumular reservas y la posibilidad de bajar el riesgo país para recuperar acceso al crédito. Cuando esas dos piezas se mueven, también cambia el margen de estabilidad para el dólar.
Con ese telón de fondo, la pregunta que domina la conversación en la City no es únicamente si el Banco Central compra o vende en el oficial, sino qué costo paga el esquema para sostenerlo: cuánto se seca la plaza, cómo se mueven las tasas cortas y qué señales dejan los instrumentos de cobertura. Ahí se define, en buena medida, qué puede pasar con el dólar.
Ancla cambiaria y reservas: la ventana que mira el mercado antes de julio 2026
Desde Eco Go señalaron que el programa financiero opera con una dominancia fiscal implícita en un contexto en el que el Tesoro y el BCRA vienen priorizando el ancla cambiaria y la desinflación por encima de la acumulación de reservas y la descompresión de tasas. En esa lectura, el orden de prioridades explica por qué el mercado monitorea la consistencia del esquema más allá del saldo diario del MULC.
Los expertos de la consultora explicaron que, por ahora, la construcción de un "puente" hacia la salida de la cosecha continúa funcionando. En ese marco, ubicaron el eje de atención en la ventana para acumular reservas, bajar el riesgo país y acceder al mercado antes del próximo vencimiento relevante, fijado en julio de 2026.
A la vez, desde PPI remarcaron que la discusión de reservas no se limita a la foto de las compras del Central: el punto decisivo es la mecánica que permite sostener esa capacidad de compra en el mercado oficial. En su enfoque, la estabilidad cambiaria se vuelve inseparable de las herramientas de cobertura que se ofrecen y del impacto monetario que generan.
Con ambas miradas sobre la mesa, el dólar queda atado a una secuencia: la capacidad de comprar divisas sin desordenar la liquidez, el ritmo al que se pueda recomponer reservas, y el efecto de todo eso sobre el riesgo país. En ese triángulo se juega la expectativa de continuidad o tensión del esquema.
Compras del BCRA en el oficial: el dato del mes y el rol del sector público
El Banco Central encadenó ocho ruedas consecutivas con saldo comprador y acumuló en enero compras por más de US$500 millones. Desde PPI resaltaron que el monto suma relevancia por el tamaño y por la persistencia de la racha.
En paralelo, desde Eco Go describieron que el debut del nuevo esquema cambiario trajo compras del BCRA, pero quedaron opacadas por una intervención previa del Tesoro en el spot. Ese orden temporal importa porque altera la lectura del balance efectivo del sector público y su impacto sobre la plaza en pesos.
Sobre ese punto, los expertos de PPI explicaron que con las compras del Central el saldo del sector público consolidado (Tesoro + BCRA) en el mercado oficial pasó a ser positivo por primera vez en el mes, aunque de manera marginal: +US$8 millones. Según su reconstrucción, las compras acumuladas del BCRA entre el 05/01 y el 12/01 por US$273 millones compensaron la venta del Tesoro del 02/01, cuando se desprendió de US$266 millones.
Cobertura cambiaria
Desde PPI señalaron que las compras de dólares spot vinieron acompañadas por un incremento en la oferta de cobertura al sector privado. En su lectura, la capacidad del Central para comprar en el mercado oficial está estrechamente ligada a su rol como oferente de cobertura cambiaria, lo que vuelve a poner el foco en por dónde se canaliza esa oferta.
Sus analistas apuntaron que el mercado de futuros de dólar fue la dinámica predominante en los primeros días del mes. Entre el 02/01 y el 08/01, el interés abierto total se expandió en US$414 millones, un movimiento consistente con una mayor provisión de cobertura.
Sin embargo, los especialistas del bróker detallaron que en las últimas dos ruedas la tendencia se revirtió: con un volumen operado más acotado, el interés abierto cayó US$19 millones y US$23 millones, respectivamente. Para PPI, ese giro podría sugerir que el BCRA habría moderado, o incluso pausado, su intervención en ese mercado.
En la misma dirección, desde Eco Go señalaron que la combinación de absorción por spot, oferta de dollar-linked y búsqueda de liquidez del Banco Nación para transferir pesos al Tesoro volvió a secar la plaza. Esa mención conecta con la segunda "canilla" que subraya PPI: los instrumentos dólar linked, donde reportaron volúmenes claramente por encima de su promedio histórico hacia fines del año pasado y comienzos de este, incluyendo US$139,5 millones operados entre la D16E6 (US$59,1 millones) y la D30E6 (US$80,4 millones), el mayor volumen de los últimos cuatro días que refuerza la hipótesis de participación activa del BCRA.
Tasas, pesos y liquidez
Los expertos de Eco Go explicaron que, para completar los dólares que faltaban para pagar Bonares y Globales, el Tesoro se apoyó en un nuevo REPO del BCRA con seis bancos internacionales por USD 3.000 millones, a 372 días de plazo, con tasa fijada en SOFR (3,64% + 400 pbs). En su enfoque, la operación resuelve el corto plazo, pero deja huellas en la dinámica monetaria y en el perfil de vencimientos.
Desde Eco Go señalaron que para hacerse de esos dólares el Tesoro tuvo que retirar previamente $3,4 billones de la cuenta del Banco Nación, un movimiento que explicaría la presión al alza sobre las tasas de la semana pasada. Subrayaron además que esto ocurrió en un contexto en el que la línea de Pases Pasivos en el balance del BCRA prácticamente había desaparecido, lo que amplifica el impacto del drenaje de pesos.
Los especialistas de la consultora también describieron la trayectoria de las tasas overnight: si bien la plaza se secó, no se replicaron los valores de tres dígitos del último día del año pasado. Indicaron que las tasas tocaron 50/60% TNA y cerraron la semana en torno al 30% TNA, en gran medida como contraparte de un BCRA que volvió a inyectar pesos al mercado vía venta de Lecaps y, en menor medida, mediante el uso de pases activos.
En paralelo, desde PPI reforzaron que la presencia del BCRA en el spot no debe leerse de manera aislada, porque convive con mecanismos de cobertura y con efectos sobre la liquidez. En su esquema, la tasa y el dólar se conectan por un canal simple: cuanto más se seca la plaza para cumplir con flujos del Tesoro y sostener el ancla, más sensible se vuelve la demanda de cobertura, y más relevante pasa a ser el modo en que el Central administra esa oferta.
Vencimientos, riesgo país y acceso al mercado
Desde Eco Go señalaron que el nuevo REPO eleva la carga de vencimientos para el año electoral de 2027, cuando vencen USD 28,3 mil millones. Desagregaron que USD 7,9 mil millones corresponden a vencimientos con el mercado y USD 2,6 mil millones a Bopreales (sin incluir el pago de impuestos ni los vencimientos de Bopreales usados como garantía de los dos primeros REPOs), además de USD 5 mil millones correspondientes a los dos últimos REPOs.
Los expertos de la consultora agregaron que a eso se suman USD 12,9 mil millones de vencimientos entre FMI y organismos, de los cuales cerca de la mitad corresponde a desembolsos preacordados. En ese marco, volvieron a ubicar como condición necesaria que se comprima el riesgo país y se recupere acceso al crédito para sostener el programa sin trasladar presión al frente cambiario.
En ese punto, desde Eco Go volvió a aparecer la posibilidad de un esquema de liability management con los GD y AL 29 y 30 para descomprimir vencimientos con el mercado. Recordaron que esos bonos representan el 100% de los pagos de capital de julio y el 70% de los vencimientos de bonos en el mercado si se incluyen intereses.
La consultora estimó que un canje del 100% de esos bonos generaría un ahorro en 2026 de USD 2,4 mil millones y en 2027 de USD 4,8 mil millones (casi todo capital), aunque con contrapartida por el cupón de la nueva deuda. Asumiendo un bono bullet que recién empieza a pagar en 2027 con un cupón del 8%, calcularon un pago de intereses de USD 1,6 mil millones, por lo que el ahorro neto se reduce en USD 3,2 mil millones (a USD 25 mil millones), y remarcaron que por sí solo no alcanza: requiere bajar el riesgo país y acceder al crédito. Desde PPI, en tanto, la lectura de corto plazo completa el cuadro: mientras el esquema dependa de compras en el oficial acompañadas por cobertura, el mercado seguirá mirando reservas, tasas y herramientas de cobertura para calibrar qué puede pasar con el dólar.