La nueva estrategia de un gigante de Wall Street con bonos argentinos, tras rally y cambio en tasas
Tras el fuerte rally que mostraron los bonos en pesos a tasa fija en las últimas semanas, Bank of America decidió recalibrar su estrategia para Argentina y rotar posiciones dentro de la curva local, con una definición concreta como lo es el dar por agotado el recorrido de los bonos a tasa fija y volver a posicionarse en instrumentos ajustados por inflación (CER).
La lectura del banco es que el mercado ya capturó buena parte del upside en los títulos a tasa fija y que, a los precios actuales, el mejor balance riesgo-retorno volvió a inclinarse hacia los bonos CER.
El bono que vende: BONTE 2030 (TY30P)
En paralelo, Bank of America decidió cerrar su posición en el BONTE 2030 (TY30P), un bono a tasa fija que había sido recomendado semanas atrás y que ya acumuló una suba cercana al 6%.
Según el banco, el BONTE 2030 tuvo un desempeño claramente superior al de los bonos CER en el último mes, lo que derivó en una compresión significativa de los break-even de inflación, llevándolos a niveles inferiores al 14%. A esos precios, el potencial adicional es mucho más acotado.
La conclusión es que el trade en BONTE 2030 ya está mayormente terminado, y que el mercado dejó poco margen para nuevas ganancias relevantes en ese tramo de la curva en pesos.
El bono que compra: BONCER 2027 (TZXD7)
La principal recomendación pasa por tomar posición en el BONCER con vencimiento en diciembre de 2027 (TZXD7), un título indexado por inflación que, según el análisis de BofA, quedó rezagado frente al desempeño reciente de los bonos nominales.
El banco destaca que este bono ofrece rendimientos reales en torno al 9,6% -la suba en el precio que tuvo este bono en la última rueda hizo que este rendimiento cayera hasta el 8,6% real-, un nivel que considera atractivo en el contexto actual. La tesis es que los bonos CER subperformaron en el último mes, mientras las tasas reales se estiraron con fuerza, generando una oportunidad táctica de entrada.
Para BofA, la inflación de corto plazo puede mostrar cierta resistencia durante algunos meses, pero no hay señales de un quiebre del proceso de desinflación. En ese marco, los títulos ajustados por CER vuelven a ganar protagonismo frente a los de tasa fija, que ya reflejan un escenario demasiado optimista.
El contexto macro detrás de la decisión
Más allá del cambio puntual de posicionamiento, el informe sostiene una visión constructiva sobre el escenario macroeconómico argentino para 2026, aunque con matices en el corto plazo.
BofA reconoce que el Banco Central (BCRA) volvió a priorizar la acumulación de reservas, una estrategia que podría implicar una desinflación algo más lenta en los próximos meses. En ese sentido, el banco ajustó su proyección de inflación para 2026 al 20% anual, desde un 16% previo, aunque mantiene una estimación del 12% para 2027.
Para el primer trimestre del año, el banco espera registros mensuales en torno al 2%, un sendero que favorece claramente a los bonos ajustados por inflación frente a los nominales, dadas las valuaciones actuales.
Por qué BofA espera una baja de las tasas
Otro eje central del análisis es la explicación del reciente salto en las tasas reales. Según BofA, este movimiento responde a factores transitorios y estacionales, como la mayor demanda de dinero típica del verano, el bajo nivel de caja del Tesoro y algunos compromisos de deuda que presionaron el mercado en enero.
A medida que estos factores se diluyan, el banco espera que el equilibrio monetario se normalice y que las tasas reales vuelvan a comprimirse, un comportamiento que históricamente estuvo alineado con la dinámica de los bonos soberanos en dólares.
El dólar, bajo control
En el frente cambiario, Bank of America se muestra menos preocupado que el consenso por una eventual sobrevaluación del tipo de cambio real. El argumento es que la Argentina atraviesa un cambio de régimen que permite un equilibrio cambiario más fuerte que en el pasado.
Con la balanza comercial de bienes y servicios nuevamente en terreno positivo, la expectativa es que el tipo de cambio real se mantenga estable durante 2026, un factor clave para sostener posiciones en pesos sin cobertura, especialmente en bonos CER.
Por todo esto, Bank of America compra BONCER 2027 (TZXD7) y vende BONTE 2030 (TY30P), en una rotación que combina valuaciones más atractivas con un escenario macro que, pese a los ruidos de corto plazo, sigue siendo favorable para una estrategia selectiva en deuda en pesos.