El dólar está "planchado", pero esta condición clave puede hacerlo saltar en cualquier momento
El dólar oficial opera este lunes 26 de enero a $1455, en la pizarra del Banco Nación. En el segmento mayorista, la divisa se negocia a $1433. En cuanto a los dólares financieros, el contado con liquidación se vende $1507 (+0,1%), y el MEP se ubica a $1469 (-0,2%). Por último, en el segmento informal, el blue se negocia, a $1485.
El dólar atraviesa semanas de calma que, en la Argentina, siempre despiertan la misma sospecha: ¿es estabilidad real o una tregua frágil? La respuesta no está en una sola variable, sino en un equilibrio fino entre compras del BCRA, liquidez ajustada, tasas reales altas y una oferta de divisas que viene sosteniéndose por varios canales a la vez. Hoy, el mercado mira ese combo como un "candado" que mantiene el tipo de cambio contenido, incluso con un Banco Central activo en el mercado.
En enero, el Central volvió a comprar dólares con continuidad, mientras el Tesoro también se movió para administrar vencimientos externos. Al mismo tiempo, el costo del dinero en pesos se mantuvo elevado en términos reales, lo que limita la demanda de cobertura y reduce el impulso a dolarizarse por excedentes de liquidez. En ese escenario, la calma cambiaria se explica más por la arquitectura de flujos y tasas que por un golpe de suerte.
Sin embargo, el eje que define "qué pasará con el dólar" no es solo el corto plazo. Debajo del precio aparecen dos capas: la primera, de flujos inmediatos (agro, ONs, financiamiento externo); la segunda, de consistencia macro (superávits gemelos, confianza, demanda de dinero). Y ahí aparece una condición clave: para bajar tasas sin mover el dólar, tiene que subir la demanda de pesos, algo que depende —primero— de reservas y —después— de señales políticas y reformas.
Con esa lógica, el dólar "planchado" se entiende como el resultado de un equilibrio que hoy cierra, pero que no admite errores de timing. Si la liquidez se afloja o si la demanda de dinero cae, el vínculo inverso entre tasa y tipo de cambio vuelve a aparecer. El mercado lo sabe, y por eso la pregunta ya no es si el dólar está quieto, sino qué condición sostiene esa quietud.
BCRA comprador: u$s1.000 millones y un ritmo que marca el pulso del verano
Desde GMA Capital señalaron que el programa de compras del Banco Central arrancó con impulso: desde el 5 de enero acumuló 15 ruedas consecutivas de compras, que totalizaron u$s979 millones al viernes 23. En su lectura, el promedio diario de u$s65,3 millones le da al mercado una referencia concreta sobre la velocidad de acumulación.
Los especialistas del bróker explicaron que, a ese ritmo, el Central podría acercarse al objetivo de u$s10.000 millones hacia septiembre. El dato es potente porque no se trata de una intervención aislada, sino de un patrón sostenido que cambia la conversación sobre reservas.
Sin embargo, desde GMA Capital advirtieron que no todo lo adquirido se transforma automáticamente en reservas. Parte del flujo puede reencauzarse por necesidades del sector público, lo que obliga a mirar no solo el saldo comprador, sino también el "destino" de los dólares dentro del Estado.
Aun con esa salvedad, remarcaron que la presión sobre el dólar fue limitada y que el tipo de cambio retrocedió 1,9% desde el inicio del año. Esa reacción —dólar a la baja con BCRA comprador— es la primera pista de que el equilibrio actual se sostiene por más de un factor.
Tesoro, FMI y la trampa del "neto": por qué reservas no siempre suben al mismo ritmo
GMA Capital destacó que el Tesoro compró al BCRA USD 279 millones, una operación que se entiende por el calendario externo: en febrero corresponde un pago al FMI por USD 830 millones en concepto de intereses. En la práctica, esto implica que parte de lo que el Central compra puede no quedar "quieto" como refuerzo de reservas.
Este punto es clave para leer la película completa: el mercado no mira únicamente cuánto compra el BCRA, sino cuánto se consolida como colchón efectivo. Cuando el Tesoro necesita dólares para pagos, la dinámica de reservas puede mostrar avances menos lineales que los titulares diarios.
Para GMA Capital, el contexto colaboró para que esa administración no se traduzca en tensión cambiaria. La estacionalidad todavía mantiene elevada la demanda de pesos, mientras que el flujo de oferta en el mercado de cambios tuvo respaldo por distintos carriles.
En ese marco, los analistas del bróker señalaron que las compras del Central promediaron 15% del total negociado en el mercado de cambios. Esa participación es elevada y explica por qué la City mide cada rueda: el BCRA está grande, pero el dólar no reacciona… todavía.
Pesos "finos" y tasas reales altas
Desde Grupo IEB señalaron que el sistema continúa mostrando liquidez ajustada, con tasas overnight estables y menores a las de la semana pasada, pero altas en términos reales. El mensaje es directo: el mercado de dinero opera sin holgura, y eso enfría la demanda de cobertura.
Los expertos de la sociedad de bolsa explicaron que la tasa REPO ronda 37% y la de caución 20%. En términos prácticos, este esquema hace que el costo de quedarse en pesos sea alto, y eso refuerza la estrategia de carry y la estabilidad del dólar bajo las mismas condiciones monetarias.
Sus analistas también remarcaron que herramientas como las simultáneas perdieron relevancia: el stock de otros pasivos del BCRA (simultáneas) es de 0,4% de la base monetaria amplia, por lo que su incidencia en el manejo de liquidez perdió protagonismo.
En paralelo, Grupo IEB observó un giro de postura: a diferencia del enfoque más laxo post elecciones —con foco en bajar la tasa para estimular actividad— ahora ven un enfoque más contractivo, con la administración de la liquidez manejada enteramente por el BCRA y no por el Tesoro vía licitaciones.
Reservas vs desinflación: cómo compra el BCRA sin soltar pesos de más
Para Grupo IEB, la estrategia apunta a lograr un equilibrio entre acumulación de reservas —que implica inyección de pesos— y la consolidación de la desinflación. La clave, explicaron, es remover pesos no demandados mediante ventas de títulos dólar linked.
En su análisis, este mecanismo busca evitar el "efecto rebote" típico: cuando el Central compra dólares y deja pesos en la plaza, el exceso termina presionando al tipo de cambio o alimentando cobertura. La absorción vía instrumentos intenta desactivar ese canal.
Grupo IEB agregó una señal estructural: con la base monetaria representando 4,1% del PIB y el M2 privado transaccional 5,7%, el espacio para una remonetización impulsada por aumento de la demanda de dinero es grande. Es decir, hay margen para que la gente y las empresas quieran tener más pesos sin que eso implique desorden.
En esa línea, el bróker resaltó que el BCRA lleva comprados casi USD 1.000 millones en lo que va de enero. El punto no es solo el número, sino la ingeniería para sostenerlo sin que se rompa el equilibrio de tasas, inflación y dólar.
Oferta de divisas: el combo que hoy frena al dólar
GMA Capital explicó que el contexto ayudó porque la oferta de divisas se sostuvo no solo por el agro. Tras las elecciones se reactivaron emisiones de ONs, con colocaciones por USD 7.000 millones, que sumaron un flujo adicional relevante para el mercado.
Desde Grupo IEB señalaron que la calma observada también se explica por tres fuerzas: tasas de interés, oferta de cobertura del BCRA y oferta sostenida de divisas en el mercado de cambios oficial. En su proyección, la estabilidad podría continuar en las próximas semanas.
Los especialistas del bróker detallaron tres factores concretos para el corto plazo: (i) financiamiento obtenido por firmas en el exterior con USD 3.600 millones a liquidar (y USD 1.300 millones en la primera mitad de 2026), (ii) menor demanda de exportadores del agro por reducción de deudas de prefinanciamiento a niveles previos a la baja de retenciones, y (iii) menor demanda de cobertura —futuros y títulos dólar linked— hoy la mitad de lo observado en el período electoral.
Además, Grupo IEB sumó el dato agrícola hacia adelante: la Bolsa de Comercio de Rosario pronostica una cosecha récord 25/26, que supondría USD 36.500 millones de oferta total en el mercado de cambios oficial con foco en la cosecha gruesa. Es un "colchón" potencial, pero con calendario: importa cuándo entra.
Dos motores generan dólares y dos agujeros los consumen: el mapa sectorial que manda
El superávit comercial luce sólido, pero desde GMA Capital advirtieron que el balance cambiario por sectores muestra una dinámica asimétrica: el resultado positivo descansa en pocos motores, mientras una parte amplia de la economía presiona sobre la demanda de divisas.
Como era de esperarse, el agro se mantuvo como principal generador neto. En los últimos 12 meses explicó un saldo positivo cercano a USD 35.700 millones. GMA Capital agregó un matiz: a diferencia de otros ciclos, el flujo se concentró en el período, rompiendo con la estacionalidad habitual y dejando menos margen hasta la próxima cosecha.
El cambio más relevante, según el bróker, se observó en minería y energía. Con ayuda del RIGI, la balanza comercial energética marcó un récord de USD 7.815 millones en 2025, y en el balance cambiario las exportaciones energéticas también marcaron un máximo por USD 14.841 millones.
Del lado deficitario, la industria continuó demandando divisas y cerró el año con un rojo próximo a USD 22.900 millones. Pero el mayor desequilibrio volvió a concentrarse en personas humanas, con un saldo negativo en torno a USD 38.500 millones, explicado por turismo, gastos de tarjeta y formación de activos externos, presionada por la incertidumbre electoral.
La condición clave: sin tasa real alta, el dólar tiende a presionarse al alza
Desde Grupo IEB señalaron que, al nivel actual del dólar CCL, las dos metodologías que utilizan para medir el Tipo de Cambio Real convergen tomando como base enero de 2024. En la práctica, sostienen que el dólar actual, dada la inflación, es el que permite el equilibrio técnico entre mediciones.
Sin embargo, aclararon que eso no significa que el TCR actual sea el de equilibrio definitivo: lo que implica es que, desde el nivel actual del tipo de cambio, ambas medidas se igualan.
A partir de allí aparece la "condición clave" que explica al dólar planchado: dado el vínculo inverso entre tasa de interés y tipo de cambio bajo las mismas condiciones monetarias, esa convergencia requiere que la tasa real se mantenga en los niveles actuales.
Grupo IEB advirtió que una reducción de la tasa —por inyección de liquidez o una caída marcada de la demanda de dinero— tendería, manteniendo todo constante, a presionar al alza al dólar y romper esa igualdad. Lo describen como un riesgo latente de mediano-largo plazo, no como un freno determinante inmediato para la estrategia de carry.
Qué puede pasar con el dólar: la salida "buena" y el riesgo que asoma
En definitiva, Grupo IEB planteó que la necesidad de tasas altas refleja que existe espacio para un aumento en los niveles de confianza. Para que la tasa pueda bajar sin mover el dólar, sería necesario un aumento de la demanda de dinero.
Según su análisis, ese aumento se lograría principalmente con mayor acumulación de reservas por parte del BCRA y, en segundo orden, con avances en el Congreso como la reforma laboral. Es decir: bajar la tasa sin empujar el dólar exige más credibilidad y más colchón de dólares.
GMA Capital, por su parte, dejó un punto que complementa la lectura: en el corto plazo, la acumulación de reservas se apoya en la cuenta financiera y en la confianza del modelo económico, con el plus de los superávits gemelos como señal de sostenibilidad.
Así, la verdad detrás del dólar planchado es menos misteriosa de lo que parece: reservas comprándose a ritmo alto, pesos escasos, tasa real elevada y oferta de divisas sostenida. Pero la condición clave no cambia: si se afloja la tasa sin que suba la demanda de pesos, el dólar deja de estar "planchado" y vuelve a moverse.