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Acciones de Microsoft se desplomaron 10% tras balance: ¿momento de invertir en su CEDEAR?

El mercado castigó a Microsoft tras los resultados, aunque una sociedad de bolsa sostiene que los fundamentos para comprar el papel siguen firmes
30/01/2026 - 16:54hs
Acciones de Microsoft se desplomaron 10% tras balance: ¿momento de invertir en su CEDEAR?

La corrección de casi 10% que sufrió Microsoft Corporation tras la presentación de su balance trimestral sacudió al mercado y volvió a poner bajo la lupa a una de las compañías más emblemáticas del Nasdaq. La magnitud del movimiento sorprendió incluso a inversores acostumbrados a la volatilidad del sector tecnológico. Sin embargo, una lectura más fina de los números y, sobre todo, del posicionamiento de los analistas, muestra que la reacción de la acción contrasta con un consenso que sigue claramente alineado con una visión constructiva y muy lejos de recomendar vender.

El informe de Allaria resulta clave para entender esta aparente contradicción entre precio y fundamentos. La firma reconoce focos de tensión en el corto plazo, pero sostiene que el negocio central de Microsoft mantiene una dinámica sólida, con motores de crecimiento bien definidos y una valuación que, tras la caída, vuelve a ubicarse cerca de parámetros históricos.

Un balance que no justifica el castigo

Desde el punto de vista estrictamente operativo, los resultados del trimestre dejaron más luces que sombras. Microsoft reportó ingresos por u$s81.270 millones, lo que implicó una suba interanual del 17% y un nivel levemente superior al consenso de mercado. El crecimiento estuvo impulsado, una vez más, por la fortaleza de Intelligent Cloud y por el buen desempeño del negocio de productividad, donde Office 365 y las soluciones corporativas continúan mostrando una elevada capacidad de monetización.

En términos de rentabilidad, el EPS ajustado se ubicó por encima de lo esperado, confirmando que, a pesar del incremento de costos y de las fuertes inversiones, la compañía sigue siendo capaz de defender resultados. Incluso los márgenes, uno de los puntos más sensibles para el mercado, mostraron una desaceleración menor a la anticipada por los analistas, tanto en el margen bruto como en el operativo.

Este combo explica por qué, desde una lectura fundamental, resulta difícil justificar una corrección tan abrupta. La propia Allaria señala que el trimestre fue saludable y que los desvíos negativos estuvieron más vinculados a expectativas de muy corto plazo que a un deterioro estructural del negocio.

Azure en el centro del debate

Como viene ocurriendo desde hace varios trimestres, Azure volvió a concentrar la mayor parte de la atención. El negocio de nube registró un crecimiento interanual del 39%, en línea con el trimestre previo y por encima de lo que esperaba el mercado. Este dato confirma que Microsoft sigue posicionada como uno de los jugadores más dinámicos dentro del segmento de hiperescaladores, compitiendo de igual a igual con Amazon Web Services y Google Cloud.

Sin embargo, el mercado reaccionó con cautela ante las proyecciones hacia adelante ya que para el próximo trimestre, la compañía anticipó un crecimiento de Azure de entre 37% y 38%, todavía robusto, pero con una leve desaceleración. Para muchos inversores, acostumbrados a evaluar la salud de Microsoft casi exclusivamente a partir de la nube, este dato funcionó como disparador del ajuste.

Allaria introduce aquí una lectura más estratégica y según la sociedad de bolsa, parte de la capacidad adicional que está incorporando Microsoft no se destina a acelerar Azure como servicio puro, sino a fortalecer ofertas propias de mayor margen, como Copilot y otras soluciones basadas en inteligencia artificial. Esto implica resignar algo de crecimiento marginal en la nube, pero a cambio potenciar la rentabilidad futura del ecosistema.

El capex, el verdadero foco de preocupación

El punto más sensible del balance estuvo en el capex. Las inversiones de capital crecieron 66% interanual y casi se duplicaron respecto del trimestre anterior, alcanzando niveles que el mercado sigue con extrema atención. Gran parte de ese gasto se destinó a infraestructura de largo plazo, centros de datos y servidores vinculados a la expansión de la inteligencia artificial.

Desde una mirada de corto plazo, este salto en inversiones presiona los márgenes y alimenta el temor a que la rentabilidad se vea erosionada. Pero Allaria pone el acento en que este nivel de capex tiene lógica estratégica: responde a la escasez de capacidad, a la fuerte demanda de soluciones de IA y a la necesidad de sostener el liderazgo tecnológico en un mercado cada vez más competitivo.

El dilema para los inversores es que, a corto plazo, más capex implica menos margen. A largo plazo, esa inversión es la que permite consolidar barreras de entrada y sostener tasas de crecimiento superiores al promedio del sector.

Márgenes bajo presión, pero lejos del colapso

Los márgenes fueron, sin dudas, otro de los argumentos utilizados por el mercado para justificar la toma de ganancias. El margen bruto bajó respecto del trimestre previo, al igual que el margen operativo, aunque ambos se ubicaron por encima de lo que anticipaba el consenso.

Allaria destaca que el mercado esperaba un deterioro mayor, lo que relativiza el impacto negativo de este dato. Además, subraya que el mix de negocios está cambiando: más inversiones en IA y nube pesan en el corto plazo, pero deberían traducirse en productos de mayor valor agregado y mejor monetización en el mediano plazo.

En este contexto, la presión sobre márgenes aparece más como una transición que como un problema estructural en donde Microsoft sigue mostrando una capacidad notable para absorber costos sin comprometer su perfil financiero.

De cara al próximo trimestre, la compañía brindó una guía que fue interpretada de manera ambivalente. Por un lado, espera ingresos y márgenes operativos por encima del consenso en dos de sus tres principales segmentos. Por otro, confirma que el ritmo de inversión seguirá siendo elevado durante todo el ejercicio fiscal 2026.

Valuación tras la caída

Uno de los puntos más relevantes del análisis pasa por la valuación ya que, tras la corrección, la acción volvió a ubicarse en múltiplos cercanos a su media histórica. Según Allaria, a precios en torno a u$s600, Microsoft luce razonablemente valuada, con un P/E alineado al de sus pares del sector software.

Este dato cobra especial relevancia frente al castigo reciente. La baja no solo corrigió excesos previos, sino que reabrió un margen de upside atractivo para inversores de mediano y largo plazo.

Más allá del ruido de mercado, el dato clave es el posicionamiento de los analistas. El consenso relevado por Allaria muestra una abrumadora mayoría de recomendaciones Comprar, con el 95%, apenas un 5% Neutral y ninguna recomendación de venta. El precio objetivo promedio se ubica en u$s603, lo que implica un upside superior al 25% desde los niveles previos a la corrección.

Por todo esto, la caída del 10% respondió más a una decepción frente a expectativas muy exigentes que a un deterioro real del negocio. El mercado reaccionó de manera defensiva ante la combinación de menor entusiasmo por Azure y mayor presión sobre márgenes, pero sin cuestionar la solidez del modelo de negocios.

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