Dónde poner tus pesos en febrero: el mapa que están siguiendo los expertos de la City
Febrero arranca con una sensación que no es menor para el inversor común: el mercado dejó de premiar el "impulso ciego" y empezó a premiar la consistencia. En lugar de correr detrás del precio de pantalla, muchos vuelven a mirar variables básicas: si las reservas suben, si el riesgo país baja, si las tasas en pesos aflojan y si el tipo de cambio se mantiene dentro de un esquema previsible.
En esa lógica, la oportunidad no aparece como una apuesta "todo o nada", sino como un armado de cartera con roles claros. Una parte para liquidez (no quedarse atrapado), otra para cobertura (no perder contra inflación o una corrección cambiaria) y otra para capturar rendimiento (cuando el mercado se pone más constructivo).
El problema es que, cuando el clima mejora, también crece la tentación de entrar tarde y mal: comprar lo que más subió sin mirar valuación, o quedarse quieto con pesos por miedo a equivocarse. Y febrero, justamente, parece exigir lo contrario: decidir con método, aunque sea con reglas simples.
Por eso el "mapa" que hoy sigue la City se puede resumir en una pregunta que cualquiera entiende: ¿qué tiene más sentido para tus pesos este mes: tasa, cobertura o dólares? La respuesta no es única, pero sí hay pistas bastante claras en las recomendaciones de los brókers.
El nuevo termómetro: riesgo país, reservas y tasas
Desde Portfolio Personal Inversiones (PPI) señalaron que el mercado se movió con fuerza en enero y dejó una señal concreta: el riesgo país perforó los 500 puntos. En su lectura, ese quiebre no es solo un número: es la confirmación de que, cuando se sostienen ciertas condiciones, los bonos vuelven a tener margen para recuperar valor.
Los especialistas del bróker también detallaron que parte del cambio de humor se explicó por una acumulación de reservas más "creíble". En términos simples: no alcanza con comprar dólares; el mercado también mira si esa compra se sostiene sin mecanismos que le quiten potencia al efecto sobre la percepción de reservas.
Desde Grupo Invertir en Bolsa (Grupo IEB) pusieron un foco especial en el segundo termómetro del mes: las tasas en pesos y la liquidez. Para el inversor, la traducción es directa: si las tasas se comprimen rápido, algunas estrategias en pesos pierden atractivo; si vuelven a tensarse, reaparecen oportunidades de tasa. Por eso, febrero se juega mirando estos dos relojes al mismo tiempo: riesgo país y tasas.
Bonos soberanos en dólares: dónde ven recorrido y por qué
Para PPI, febrero sigue siendo un mes para tener una pata en dólares con estrategia, no "por reflejo". Mantienen su posición en la parte larga de la curva de globales, con GD35 (25%) y GD41 (25%) como ejes, y suman el bono ley local AE38 (25%) porque consideran atractiva la combinación entre plazo y diferencial por legislación.
Sus analistas apuntaron que, además, sostienen una posición táctica en la parte corta a través del AL30 con una idea puntual: esperar que se achique el spread por legislación. Dicho simple, creen que la diferencia de precio entre bonos similares por el hecho de estar bajo ley local o ley extranjera sigue siendo demasiado grande, y ven margen para que se corrija.
Grupo IEB llegó a una lectura compatible, pero con un dato que baja a tierra el escenario: sostienen que toda la curva hard dólar quedó por debajo de dos dígitos. Según su descripción, el tramo más corto rinde en torno a 6%–7% bajo ley extranjera y 8%–9% bajo ley local, mientras que el tramo largo también se ubica en zona de un dígito, algo que contrasta con diciembre, cuando rendía por encima del 10%.
En cuanto a "qué se destacó", los especialistas de Grupo IEB remarcaron que los mejores rendimientos recientes se observaron en bonos como el GD41, y también destacaron el desempeño del AL35 y del AL41 en la semana analizada. Traducido: el tramo largo fue uno de los que más capturó el cambio de humor cuando el riesgo país aflojó.
Provinciales y ON: el camino "intermedio" para dolarizarse
En provinciales, desde PPI señalaron una jugada bien concreta: tras una colocación relevante de Córdoba, decidieron tomar ganancia en BA37D para sumar CO35. El mensaje implícito es claro: cuando un mercado vuelve a abrirse para una provincia, ese evento reordena precios y oportunidades dentro del segmento.
En esa misma cartera, el bróker explicó que mantiene dos "anclas" para equilibrar el riesgo: Santa Fe 2034 (30%) por la relación riesgo-retorno dentro de la curva, y PMM29 (30%) por volumen y previsibilidad de pagos. Es una forma de decirle al inversor minorista: no todo tiene que ser "apuesta"; también hay espacio para estabilidad dentro del dólar.
Grupo IEB sumó contexto que refuerza esa idea de ventana abierta: remarcaron que en enero hubo una ola de colocaciones corporativas y provinciales impulsada por menor costo financiero, baja de tasas globales y la caída del riesgo país argentino. En su recuento, señalaron que esas colocaciones superaron los USD 3.000 millones durante el mes, y que la colocación de Córdoba a 2035 fue una de las noticias destacadas.
En obligaciones negociables corporativas, PPI mostró un enfoque muy de febrero: rotar sin cambiar el objetivo. Cerraron posiciones en algunos papeles luego de una fuerte compresión de spreads y agregaron VSCVO (+20 puntos porcentuales), además de reponderar otros instrumentos corporativos. La traducción es simple: cuando el "premio" se achica porque el mercado ya pagó la mejora, buscan dónde todavía queda recorrido.
Pesos: liquidez, inflación y carry sin vueltas
En pesos, PPI fue directo con el objetivo: conservar valor y no perder liquidez para lo cotidiano. Sostienen que, más allá del debate sobre mediciones, siguen viendo valor en el tramo corto CER para administrar liquidez porque los breakevens se mantienen por debajo de las expectativas (en torno al 2,1%). Por eso mantienen preferencia por X29Y6 y TZX26.
Para el tramo largo en pesos, el bróker mantiene su apuesta en tasa fija con T30A7, partiendo de la idea de que si la inflación retoma tendencia bajista, conviene estar posicionado antes. Pero, al mismo tiempo, hicieron un ajuste importante para febrero: empezaron a ver nuevamente valor en CER largo y reasignaron parte de la exposición para incorporar TZX28, buscando asegurar una tasa real cercana al 8,5%.
Grupo IEB, en paralelo, bajó el enfoque a herramientas "de todos los días". En cash management, dijeron que se mantienen posicionados en tasa fija de corto plazo, privilegiando instrumentos de febrero como S27F6 y T13F6, con rendimientos en torno a 36% TNA promedio, cerca de 3% de tasa efectiva mensual. La lógica es clara: para estacionar pesos, prefieren corto y con rendimiento.
Además, los especialistas del bróker remarcaron interés en bonos duales (tasa fija–TAMAR) como estrategia para devengar tasa con cobertura, destacando instrumentos como TTM26 y TTJ26. Y también observaron que, en semanas recientes, el desempeño relativo favoreció a curvas como dólar linked y tasa fija, mientras la variable TAMAR avanzó menos, lo que refuerza la idea de elegir la herramienta según el momento.
Acciones argentinas: energía al frente y ajustes de cartera
En renta variable local, desde PPI explicaron que mantienen sin cambios su selección y ponderaciones y sostienen su preferencia por energía. En enero, su selección en dólares subió 7,9%, por encima del 6,2% del Merval, y eso respaldó la decisión de sostener el enfoque, aunque con prudencia de cara a los próximos meses.
La lectura de PPI para el inversor general es bastante simple: energía sigue siendo el "tema" dominante, pero el mercado ya no está para comprar sin mirar. Cuando la renta variable corre, la diferencia entre ganar bien y quedar enganchado suele estar en cuánto pagás y en cuánto margen queda después del rally.
Grupo IEB coincidió en el diagnóstico de fondo: la renta variable argentina se mueve al compás del riesgo país, y cuando ese riesgo se comprime, las acciones toman aire. De hecho, remarcaron que el Merval acumuló una suba en dólares de 6,62% en lo que va del año, en un contexto favorable para emergentes.
Pero el bróker sumó una recomendación táctica muy clara: propuso una rotación intrasectorial en Oil & Gas. Tras el rally de Vista Energy por encima de USD 60 por acción, consideraron oportuno tomar ganancia parcial reduciendo exposición al 5%, manteniendo un remanente para capturar potencial adicional. En contraposición, indicaron que incorporan un 10% de Pampa Energía, destacando su posicionamiento en shale oil y shale gas.
Cómo armarlo en simple: tres bloques y cuatro señales para monitorear
Con las recomendaciones sobre la mesa, el mapa de febrero se puede traducir a una cartera "en tres bloques". Un primer bloque en dólares soberanos para capturar continuidad si el riesgo país sigue aflojando, con foco en tramos donde ven valor (PPI con GD35/GD41/AE38 y un táctico AL30; IEB destacando que la curva hard dólar quedó en zona de un dígito y remarcando rendimientos y desempeño reciente).
Un segundo bloque en dólares de menor volatilidad relativa, combinando provinciales y corporativos. Ahí PPI se apoya en CO35 y en sus anclas provinciales, además de una rotación en ON donde buscan sostener rendimiento sin perseguir precios. IEB, por su parte, refuerza la idea de ventana abierta con la ola de colocaciones y también menciona alternativas como BOPREAL 2028 (priorizando la serie más líquida) dentro de una lógica de menor duration y menor volatilidad que la deuda soberana.
El tercer bloque es "pesos con reglas": una parte corta para liquidez y otra para cobertura o rendimiento real. PPI lo ordena con CER corto (X29Y6, TZX26) y un ajuste hacia CER largo (TZX28) sin abandonar tasa fija larga (T30A7). IEB lo aterriza en tasa fija corta para cash management (S27F6, T13F6) y bonos duales (TTM26, TTJ26) para combinar devengamiento y cobertura.
Y para no improvisar, ambos informes dejan cuatro señales simples para mirar en febrero: (1) si el riesgo país sigue bajando o se frena, (2) si las tasas en pesos se mantienen comprimidas o vuelven a tensionarse, (3) si las reservas siguen mostrando fortaleza, y (4) si la renta variable sostiene el aire o aparece toma de ganancias. La oportunidad, en definitiva, no está en adivinar el día perfecto, sino en armar la cartera para que funcione razonablemente bien en más de un escenario, con ajustes puntuales cuando las señales cambian.