Gigante de Wall Street recomienda comprar acción de petrolera argentina en plena guerra en Medio Oriente
Goldman Sachs volvió a dejar una señal favorable sobre Vista Energy y mantuvo su recomendación de compra para la acción, en un informe en el que puso el foco tanto en la reciente adquisición anunciada en Vaca Muerta como en la actualización de sus proyecciones tras los resultados del último trimestre. El dato más visible del reporte es que la entidad elevó su precio objetivo a 12 meses hasta u$s66,90, desde los u$s53,20 previos, con la acción cerrando en u$s58,89 al 2 de marzo, lo que implica una potencial de suba de 13,6%.
La mejora en la valuación surge porque Goldman ajustó al alza sus supuestos para el precio del crudo y, a partir de eso, revisó hacia arriba sus estimaciones de ingresos y EBITDA para 2026 y 2027. Por otro lado, sostuvo una mirada positiva sobre la capacidad de Vista para seguir expandiendo producción, aprovechar oportunidades inorgánicas y explotar un inventario de pozos todavía muy amplio, algo que, según el banco, le da una duración de crecimiento mayor que la de varios pares regionales.
La compra a Equinor
El corazón del análisis pasa por la adquisición de participaciones que Equinor tenía en Bandurria Sur y Bajo del Toro, dos activos no convencionales en Vaca Muerta. Según el informe del banco, la operación tiene para Vista un valor de u$s712 millones, equivalente a alrededor del 12% de su capitalización bursátil, y se pagará con una combinación de u$s387 millones en efectivo y la entrega de cerca de 6,2 millones de ADRs valuados a u$s52,2 por acción. Goldman recordó además que el cierre de la transacción todavía está pendiente y que la compañía espera completarlo durante el segundo trimestre de 2026.
Lo interesante del trabajo es que Goldman no se limitó a celebrar la operación, sino que intentó ponerle números concretos al retorno potencial del desembolso. Para eso armó un modelo simplificado activo por activo, con supuestos de producción, perforación, ingresos unitarios, costos, regalías y CAPEX. El resultado de ese ejercicio es que la transacción podría ofrecer una TIR nominal en dólares de entre 18% y 29%, sin apalancamiento, dependiendo del escenario para el Brent de largo plazo.
Ese rango importa porque muestra que, aun bajo una hipótesis conservadora, Goldman ve una rentabilidad relevante en la compra.
- En el escenario más adverso del banco, con un Brent estable en u$s60 por barril desde 2026 en adelante, la TIR estimada para la operación ronda el 18%.
- En el más optimista, con un Brent estable en u$s75, la tasa interna de retorno trepa hasta 29%.
El propio informe aclara que ese cálculo no incorpora potenciales sinergias, por lo que deja abierta la posibilidad de que el retorno final sea incluso mejor si la integración operativa resulta eficiente.
Por qué Goldman confía en Vista
La lógica de Goldman detrás de la compra descansa en la calidad de los activos ya que Bandurria Sur ya exhibe un desarrollo mucho más avanzado, con 195 pozos en producción a septiembre de 2025 y 421 pozos adicionales por perforar bajo el supuesto de 100% de participación. Bajo del Toro, en cambio, está en una fase más temprana, con 22 pozos operativos y 396 pozos restantes por desarrollar.
Esa combinación permite sumar un bloque maduro y otro con mayor recorrido a futuro.
El otro eje es el potencial de crecimiento ya que Goldman asume que la producción neta atribuible a Vista en ambos activos podría alcanzar 40.000 a 50.000 barriles equivalentes por día hacia comienzos de la próxima década, lo que implicaría aproximadamente duplicar los niveles actuales. Buena parte de ese crecimiento, según la entidad, debería venir de Bajo del Toro, justamente porque parte desde una base mucho más baja y todavía tiene un camino de desarrollo muy amplio por delante. En los gráficos del reporte se observa cómo la mayor aceleración productiva se concentraría en ese activo durante los próximos años.
El último eje es la cercanía geográfica con otras áreas donde Vista ya opera o tiene participación. Goldman remarca que Bandurria Sur es lindera con La Amarga Chica, mientras que Bajo del Toro está junto a Águila Mora, lo que abre la puerta a compartir servicios petroleros e infraestructura de midstream.
De todos modos, el banco eligió no meter esas sinergias en su modelo, una decisión metodológica razonable porque evita inflar el caso de inversión con beneficios que todavía no están probados.
Las nuevas proyecciones de Goldman Sachs
Más allá de la operación con Equinor, Goldman aprovechó el informe para revisar su modelo financiero. El ajuste central fue una suba de sus supuestos de precio del petróleo y para 2026 elevó el Brent promedio esperado de u$s61,44 a u$s69,30, mientras que para 2027 lo subió de u$s61,93 a u$s66,16.
Ese cambio, combinado con un cuadro operativo casi sin modificaciones relevantes en producción para esos años, derivó en un alza de las proyecciones de resultados.
En concreto, Goldman ahora estima para 2026 ingresos por u$s3.079 millones y EBITDA ajustado por u$s2.126 millones, lo que implica mejoras de 11% y 14% frente a su modelo previo. Para 2027, la entidad proyecta u$s3.440 millones de ingresos y u$s2.356 millones de EBITDA ajustado, con incrementos de 7% y 8%, respectivamente. También incorporó estimaciones para 2028, año en el que ve ingresos por u$s3.766 milbones y EBITDA por u$s2.592 millones.
El banco reconoce que Vista cotiza a un múltiplo algo superior al promedio de sus pares de la región. Según el reporte, la empresa opera en torno a 4 veces EV/EBITDA estimado para 2026, frente a un grupo comparable que promedia cerca de 3,5 veces.
Sin embargo, Goldman considera que esa prima está justificada por la mayor duración del flujo de caja libre, justamente porque la empresa todavía tiene un stock relevante de pozos por perforar y un sendero de crecimiento más largo que otros jugadores latinoamericanos.
El respaldo es claro, pero no está libre de riesgos
Que Goldman mantenga recomendación de compra no implica que el escenario sea lineal ya que el propio banco, incluso, enumera varios riesgos que podrían dañar la tesis. Entre ellos aparecen precios de petróleo y gas inferiores a los esperados, una contribución más floja de la nueva perforación, intervención gubernamental, costos de extracción por encima de lo previsto y eventuales desvíos de CAPEX.
En una petrolera enfocada en shale, esos factores son decisivos porque cualquier variación en el barril, en la productividad de los pozos o en los costos puede alterar rápido la ecuación de valor.
También hay un punto que no debería pasar desapercibido para cualquier inversor que lea el reporte con mirada crítica. En su sección de disclosures, Goldman informa que posee al menos 1% del capital, que recibió compensaciones por servicios de banca de inversión de Vista en los últimos 12 meses, que espera o intenta recibir nuevas compensaciones en los próximos tres meses, que tuvo relación de banca de inversión con la compañía y que además hace market making en sus títulos o derivados.
Ese paquete de vínculos no invalida el análisis, pero sí obliga a leerlo entendiendo que no se trata de una mirada completamente desinteresada.
Y es que, por todo esto, el veredicto de Goldman sobre Vista es positivo y bastante concreto. La entidad ve una empresa que sigue ofreciendo crecimiento de producción, que puede seguir creando valor vía adquisiciones y que, aun después del rally del papel, todavía conserva margen de apreciación.
El salto del precio objetivo a u$s66,90 refuerza esa visión y muestra que, para el banco, la compra de activos a Equinor no es un movimiento defensivo sino una jugada capaz de ampliar la historia de expansión de Vista en Vaca Muerta.
El upside que ve Goldman, de 13,6%, no es descomunal para una acción de riesgo emergente y depende de que varias piezas sigan encajando, desde el comportamiento del Brent hasta la ejecución de la compañía y el contexto regulatorio argentino. En otras palabras, el banco ratificó su confianza en Vista, pero el mercado seguirá mirando de cerca si la empresa consigue transformar esa promesa de crecimiento en producción, caja y rentabilidad sostenida.