¿Vuelven los créditos ANSES?: así es el plan para acceder a préstamos de hasta $1,5 millones
Créditos ANSES podría volver a operar en 2026 con un objetivo distinto al que tuvo en el pasado. Un proyecto de ley impulsado por bloques opositores busca rehabilitar préstamos de hasta $1.500.000 para beneficiarios de asignaciones universales, jubilados y trabajadores informales. La iniciativa no apunta a fomentar consumo, sino a rescatar a miles de hogares atrapados en deudas con intereses impagables.
La propuesta llega después de que el decreto 421/2025 eliminara definitivamente este tipo de financiamiento. Ahora, legisladores de distintos espacios intentan restituir las líneas de crédito utilizando recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS).
El objetivo central no es entregar efectivo, sino ofrecer una salida concreta para quienes hoy enfrentan tasas asfixiantes en tarjetas de crédito y préstamos informales.
La expectativa es enorme. Millones de argentinos quedaron excluidos del sistema bancario tradicional y ven en esta iniciativa una oportunidad de ordenar sus finanzas sin caer en manos de prestamistas que cobran hasta 200% anual.
Quiénes podrían acceder a los nuevos créditos ANSES
El proyecto legislativo define con precisión el universo de potenciales beneficiarios. Se prioriza a quienes reciben ayuda estatal y tienen ingresos bajos, sectores que históricamente quedaron fuera de los productos financieros formales.
De aprobarse la ley, podrían solicitar el crédito las siguientes personas:
- Titulares de Asignación Universal por Hijo (AUH) y Asignación por Embarazo (AUE) vigentes en todo el país
- Jubilados y pensionados bajo el régimen SIPA con ingresos que no superen seis haberes mínimos
- Beneficiarios de Pensiones No Contributivas (PNC)
- Personal de casas particulares registrado
- Monotributistas inscriptos en las categorías A, B, C y D
La lista abarca a más de 10 millones de personas que hoy tienen acceso limitado o nulo a préstamos bancarios convencionales. El foco está puesto en la vulnerabilidad financiera, no en la capacidad de consumo.
A diferencia de los esquemas anteriores, esta propuesta pone un candado claro: no se puede usar el dinero para gastos discrecionales. Todo debe destinarse a cancelar pasivos existentes.
Cómo funcionaría el sistema de desendeudamiento digital
La operatoria marca un cambio radical respecto a los Créditos ANSES que estuvieron vigentes hasta 2025. El beneficiario no recibirá ni un peso en mano ni en su cuenta bancaria. Todo el proceso será 100% digital y dirigido.
El solicitante deberá indicar a qué banco, financiera o emisor de tarjeta le adeuda dinero para que ANSES realice la transferencia directa a ese acreedor.
El monto máximo establecido es de $1.500.000, con un mecanismo de ajuste automático según la evolución del Salario Mínimo Vital y Móvil. Esto busca evitar que la inflación licúe el alcance del programa en pocos meses.
Las condiciones financieras también están reguladas en el proyecto. La tasa de interés se fijará en TAMAR más 10 puntos porcentuales, manteniéndose siempre por debajo de los costos de las tarjetas comerciales y créditos personales tradicionales.
Otro tope clave: el descuento mensual no podrá exceder el 30% del ingreso neto del solicitante. Esto garantiza que la persona mantenga capacidad de pago para sus gastos básicos sin comprometer su subsistencia.
El esquema incluye auditorías automáticas para verificar que los fondos lleguen efectivamente al destino declarado. No habrá intermediarios ni gestores: todo se tramitará a través de la plataforma Mi ANSES.
Cuándo podrían estar disponibles los préstamos
Es fundamental aclarar que los Créditos ANSES no están vigentes hoy. Se trata de un proyecto de ley que debe recorrer todo el proceso legislativo antes de convertirse en norma.
Hasta que el Poder Legislativo no apruebe la norma, ANSES no tiene habilitado ningún formulario de inscripción ni trámite presencial para solicitar estos préstamos. Cualquier comunicación que circule en redes sociales ofreciendo adelantos o inscripciones anticipadas es falsa.
Si el proyecto obtiene media sanción en Diputados durante marzo, podría tratarse en el Senado hacia abril o mayo, con entrada en vigencia recién en el segundo semestre de 2026.
Los impulsores de la iniciativa reconocen que el camino legislativo no será sencillo. El oficialismo ya anticipó reparos, especialmente por el uso de recursos del FGS, fondo que administra las reservas del sistema jubilatorio.
La discusión cruzará temas económicos, sociales y previsionales. Todo indica que será uno de los debates más intensos del año parlamentario, con millones de argentinos pendientes del resultado final.