Una inversión desafió los pronósticos y lideró el ranking de la City en el el primer semestre
El mercado argentino llega a la mitad del año con una foto que desafía varios lugares comunes. Mientras el dólar financiero siguió prácticamente anestesiado, las curvas en pesos se llevaron buena parte de los retornos y los bonos ajustados por CER quedaron al tope del ranking, impulsados por una combinación de inflación todavía relevante, compresión de tasas reales y demanda por instrumentos de cobertura. Del otro lado, los activos que peor parados quedaron fueron los que dependían de una suba del tipo de cambio o de una recuperación más sostenida del equity local, con el S&P Merval en dólares todavía en terreno negativo en el acumulado anual.
Según el informe de retorno total de la consultora 1816, los bonos CER encabezan el ranking de 2026 con una ganancia del 24,5% en lo que va del año, seguidos por los Duales con un 19,2%, las LECAPs con un 19% y los bonos TAMAR con un 17,6%.
En un año de dólar contenido y tasas nominales en baja, la renta fija en moneda local fue la gran ganadora, especialmente en los tramos donde el mercado pagó cobertura inflacionaria y duration antes de que la compresión dejara menos margen.
En el mismo período, los globales en dólares avanzaron apenas un 4,1%, los Bonares subieron un 3,3%, el dólar CCL acumuló una mejora del 2,8% y los bonos en dólares bajo legislación local quedaron prácticamente neutros, mientras que el S&P Merval cayó un 4,1% en dólares. En la medición de los últimos 12 meses, la diferencia se vuelve más notoria, dado que:
- El CCL cayó un 22%
- El dólar mayorista retrocedió un 18,8%
- El Merval perdió un 4,1%
- Los bonos CER ganaron un 19,2%
- Los globales subieron un 18,1%
- Los Bonares avanzaron un 16,7%
Por qué los bonos CER arrasaron en el primer semestre
El liderazgo de los bonos CER encaja con el diagnóstico de varias sociedades de bolsa. Comafi remarcó que, por el arbitraje entre CER y tasa fija, mantiene su preferencia por los Boncer cortos para el manejo de liquidez, en un contexto donde la inflación implícita se ubica en el 2,2% hasta junio y en el 1,9% hasta agosto, niveles que la firma considera alineados con su escenario base.
La misma preferencia aparece en SBS, aunque la entidad considera que, para quienes todavía ven riesgos por la inercia inflacionaria, los ajustes de precios relativos o los shocks externos, hay valor en el X30N6 para el tramo corto y en el TZXD7 para el tramo medio-largo. No obstante, advierte que las oportunidades en pesos ya no son tan evidentes como antes y que el posicionamiento depende mucho más del perfil de cada inversor.
Y es que la performance también favoreció a los Duales tasa fija, las LECAPs y los bonos TAMAR, que se ubicaron entre los cinco mejores activos del año según el reporte de 1816. La explicación surge de la misma dinámica: con el tipo de cambio oficial y financiero sin una presión relevante, el mercado pudo capturar tasas en pesos sin que una corrección del dólar licuara los retornos medidos en moneda dura.
Sin embargo, ese mismo éxito empieza a generar interrogantes para el segundo semestre, debido a que las tasas actuales dejan menos colchón ante un eventual cambio de humor cambiario.
Dólar y acciones, los grandes perdedores del año
El otro lado del ranking lo ocupan los activos que dependen más directamente del dólar o del apetito por riesgo accionario. El informe de 1816 muestra que, en los últimos 12 meses, el CCL perdió un 22% y el dólar mayorista retrocedió un 18,8%, una caída que refleja el efecto combinado de una política cambiaria contenida, ingresos de divisas, emisiones corporativas y compras del BCRA en el mercado oficial.
En lo que va de 2026, el CCL apenas subió un 2,8%, ubicándose muy por debajo de la renta fija en pesos, por lo que cualquier estrategia dolarizada pasiva quedó lejos del rendimiento de las curvas locales.
Las acciones tampoco lograron destacarse en el balance del año, dado que el S&P Merval muestra una caída del 4,1% tanto en el acumulado anual como en los últimos 12 meses, pese a ruedas puntuales de rebote y a la mejora reciente de bancos y energéticas. Al respecto, PPI señaló que el Merval tuvo una rueda positiva en la que subió un 3,8% hasta los u$s1.945, con un avance semanal del 6,6%, aunque todavía sin consolidar una recuperación sostenida frente a los máximos previos.
La deuda soberana en dólares quedó a mitad de camino: no fue la peor inversión, pero tampoco logró competir con la renta fija local. Los globales subieron un 4,1% en el año y los Bonares un 3,3%, según 1816, aunque en el acumulado de 12 meses todavía muestran ganancias del 18,1% y 16,7%, respectivamente. Esa diferencia demuestra que el rally más fuerte ocurrió antes, mientras que en 2026 el mercado quedó más pendiente de nuevos catalizadores, como una compresión sostenida del riesgo país, emisiones externas exitosas o una acumulación de reservas más contundente.
A pesar de la mejora en los fundamentos externos —con compras de reservas por parte del BCRA, superávit comercial récord y avances en el frente financiero—, el riesgo país no logró quebrar de manera consistente el umbral de los 500 puntos básicos, lo que limita una compresión más rápida de los bonos hard dollar. Por eso, varias mesas mantienen una visión constructiva, pero prefieren el tramo corto de la curva, especialmente el AO28 y el AN29, que ofrecen rendimientos del 8,5% al 8,9% TEA.
La mejora macroeconómica es uno de los principales argumentos para sostener el apetito por los activos argentinos. Comafi destacó que la economía consolida superávits gemelos apoyada en un frente externo muy favorable, con un salto exportador energético y un saldo comercial histórico durante el primer cuatrimestre; aunque también advirtió que la erosión de los ingresos tributarios expone los límites de sostener el ajuste exclusivamente por el lado del gasto.
PPI también marcó que el Directorio del FMI aprobó la segunda revisión del acuerdo y habilitó un desembolso de u$s1.000 M, al mismo tiempo que reconoció los avances fiscales, comerciales, laborales, monetarios y cambiarios, aunque el organismo admitió que no se cumplió la meta cuantitativa de acumulación de reservas netas de diciembre.
GRIT, con una lectura más optimista, sostuvo que la Argentina volvió a transformarse en un trade de momentum, impulsado por el superávit comercial de abril de u$s2.710 M, el aporte energético, el desembolso del FMI y la posibilidad de que el BCRA acumule entre u$s9.000 M y u$s10.000 M brutos hasta fines de julio. Desde esa mirada, si la liquidez global acompaña, los bonos soberanos y las acciones argentinas podrían volver a recibir interés internacional.
El punto de mayor prudencia aparece de cara al segundo semestre. Parakeet Capital advierte que julio puede funcionar como un mes bisagra por la combinación de vacaciones, aguinaldo y un menor flujo exportador, aunque no espera un ajuste macro significativo. El broker sostiene que el carry trade todavía tiene fundamentos, pero decidió tomar ganancias en el Boncer 2028 y rotar hacia el Boncer de fin de 2026 (TZXD6), debido a que la inflación implícita de mercado ronda el 30% anual y su proyección se ubica en el 32%.
Las apuestas de la City para el segundo semestre
La estrategia para el segundo semestre se vuelve más fina que la foto del primer tramo del año. Después de retornos del 24,5% en bonos CER, 19,2% en duales y 19% en LECAPs, la City no parece dispuesta a extrapolar mecánicamente esos rendimientos, sino que empieza a distinguir entre los instrumentos que todavía tienen valor y otros que ya quedaron demasiado comprimidos.
En pesos, el consenso favorece el CER corto seleccionado antes que la duration larga, con preferencia por papeles como TZXO6, X31L6, X30N6 o instrumentos similares, según el perfil, porque todavía permiten capturar inflación y manejar liquidez sin quedar demasiado expuestos a una suba de tasas o a un cambio brusco en el tipo de cambio.
En cambio, los Boncer 2028 pasan a una zona más intermedia, porque ya comprimieron buena parte de su rendimiento y podrían sufrir si el Tesoro insiste con colocaciones en ese tramo.
En deuda en dólares, el mercado se divide entre la cautela de los tramos cortos y el potencial de los Globales largos. Nazareno Taus, portfolio manager en Cocos Capital, ubica al AO28 como uno de sus top picks, con una TIR cercana al 8,5%, porque ve una mejora del frente externo apoyada en el balance comercial, las exportaciones energéticas, las compras del BCRA y la recalificación de Fitch; mientras que SBS mantiene como favoritos al GD35 y GD41 para inversores que busquen mayor potencial ante una eventual compresión de spreads.
Por su parte, Rocco Abalsamo, asesor financiero, advierte que la tasa fija puede rendir muy bien si el escenario se presenta prolijo —con actividad creciendo, dólar estable e inflación en baja—, pero también puede sufrir si una suba del tipo de cambio de $40 o $45 en pocos días borra el rendimiento acumulado de varias semanas. Por eso, recomienda no asumir una exposición excesiva en pesos y plantea un límite cercano al 15% de la cartera para posiciones en moneda local.