Wall Street pide soltar más plata al mercado para llegar a las elecciones con pico de consumo pero Milei se opone
"Desde Wall Street nos dicen: '¿Por qué no hacen algo para ganar las elecciones de 2027? ¿Por qué no dan un poco de plata? ¿Por qué no sueltan más pesos?' Y nosotros les decimos con toda claridad: Lo único que no vamos a hacer es una política monetaria o fiscal populista mirando una elección".
José Luis Daza, el viceministro de Economía lo cuenta con total franqueza y con énfasis. Para que no quede ninguna duda al respecto.
En este terreno, y a pesar de que los principales bancos de Wall Street lo estén reclamando, con el objetivo de que la actividad económica levante y Javier Milei tenga mayores chances de ser reelecto, el Gobierno no piensa dar el brazo a torcer. No es no.
La pulseada con Wall Street
La discusión ya no pasa por el dólar, ni por el equilibrio fiscal, ni siquiera por la continuidad del programa económico.
El nuevo debate que se instaló entre los grandes bancos de inversión de Wall Street y el Gobierno tiene un eje mucho más específico: si llegó el momento de aflojar la política monetaria para darle oxígeno a la economía.
La respuesta de Javier Milei, como relató el viceministro de Luis Caputo, fue un "no" rotundo.
Y no fue una respuesta implícita. La expuso Daza, uno de los hombres más influyentes del equipo económico.
El secretario de Política Económica reveló que los principales bancos de inversión vienen reclamando alguna forma de flexibilización monetaria para acelerar la recuperación de la actividad.
"Me dicen que hagamos algo. No va a haber un plan platita", resumió Daza durante una entrevista televisiva. Y enseguida dejó en claro que el Gobierno no piensa modificar el rumbo. "Nuestro programa está muy claro", insistió.
Mensaje de Gobierno a los inversores
La definición no es menor. Refleja que la Casa Rosada decidió privilegiar un objetivo por encima de cualquier otro: terminar de derrotar la inflación.
Milei cree que es la mejor jugada para ganar la reelección.
No es casualidad. iProfesional publicó que un relevamiento entre 45 analistas e inversores realizado por una importante entidad financiera internacional mostraba que el mercado coincide en un punto central: la prioridad absoluta del Gobierno sigue siendo consolidar el proceso de desinflación.
Los inversores consideran que Milei tiene margen político para sostener el actual programa económico hasta las elecciones legislativas y que cualquier cambio relevante recién podría discutirse después de ese turno electoral.
En otras palabras, el mercado percibe que la baja de la inflación es hoy el principal activo político del Presidente.
Y justamente por eso el Gobierno no está dispuesto a correr riesgos.
El pedido de Wall Street
Desde hace varias semanas, bancos internacionales vienen transmitiendo una inquietud similar.
El diagnóstico es conocido. La inflación se desacelera, el equilibrio fiscal luce consolidado, el Banco Central dejó atrás la emisión para financiar al Tesoro y el riesgo país inició una tendencia descendente.
El riesgo país ya ronda los 400 puntos.
Pero, al mismo tiempo, la economía real todavía muestra sectores con recuperación muy desigual y el crédito continúa creciendo dentro de un esquema monetario extremadamente restrictivo.
En ese contexto, algunos bancos consideran que llegó el momento de introducir algún grado de flexibilización monetaria que permita acelerar la actividad sin poner en riesgo la estabilidad. Es precisamente ese planteo el que Daza confirmó haber escuchado durante sus reuniones con inversores.
Y fue también lo que descartó de plano.
La apuesta de Milei
La decisión responde a una lógica muy clara.
En la Casa Rosada consideran que la Argentina todavía no ganó la batalla contra la inflación.
Por el contrario, creen que el proceso recién estará consolidado cuando la suba mensual de precios consiga perforar el piso del 1%.
Ese umbral aparece hoy como la verdadera obsesión del Presidente.
Milei ya había anticipado que una inflación inferior al 1% mensual marcaría el ingreso a una nueva etapa de su programa económico, habilitando reformas de mayor profundidad.
Hasta entonces, no habrá concesiones. Tampoco una expansión monetaria.
Ni medidas que puedan interpretarse como un regreso a las recetas que el propio Presidente responsabiliza por décadas de inflación.
En todo caso, la apuesta refiere a una recuperación del crédito bancario, que los últimos meses vino planchado.
Sin embargo, acá tampoco se observa una jugada audaz del Gobierno: los encajes se mantienen en valores históricamente elevados, a pesar de que no se vislumbra una corrida cambiaria en el corto plazo.
La señal hacia el mercado
El mensaje tiene además una lectura política.
Cada vez que desde el exterior aparecen sugerencias para acelerar la recuperación mediante una mayor expansión monetaria, el Gobierno responde exactamente igual: el equilibrio fiscal y la disciplina monetaria no están en discusión.
En otras palabras, Milei eligió sacrificar velocidad de crecimiento antes que poner en riesgo el principal logro que exhibe desde su llegada al poder.
La apuesta puede resultar incómoda para algunos inversores, que preferirían una economía creciendo más rápido. Pero en la visión oficial, la secuencia es inalterable.
Primero, acá vale la consolidación definitiva de la desinflación.
Por eso, mientras una parte de Wall Street reclama aflojar el torniquete monetario, el Gobierno responde exactamente lo contrario. No habrá cambios de rumbo antes de las elecciones.
¿Le servirá a Milei para ganar la presidencia hacia el año 2031?