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Por qué cada vez más repartidores piden créditos a las apps de delivery

Los préstamos digitales crecieron entre repartidores que no acceden al banco, pero abren un debate por el nivel de endeudamiento
Por IM
13/07/2026 - 14:00hs
Por qué cada vez más repartidores piden créditos a las apps de delivery

Trabajar con una aplicación de delivery no solo implica aceptar pedidos, recorrer la ciudad y generar ingresos por cada entrega. Para muchos repartidores, las plataformas también se han transformado en una puerta de acceso al financiamiento, especialmente para quienes quedaron fuera del sistema bancario tradicional por no contar con un historial crediticio suficiente.

En los últimos años crecieron los préstamos ofrecidos por las propias aplicaciones y otros actores vinculados a estas. La mayoría de estos créditos tiene un objetivo concreto: comprar, renovar o reparar las bicicletas y motos que los trabajadores utilizan para cumplir con los pedidos.

Sin embargo, detrás de esta nueva forma de financiamiento apareció un debate sobre el nivel de endeudamiento de los repartidores y la relación que se genera entre las plataformas y quienes trabajan a través de ellas.

Créditos para repartidores de apps: cómo funcionan los préstamos que reemplazan al banco

Ante las dificultades para acceder a un crédito tradicional, los trabajadores de delivery comenzaron a utilizar alternativas de financiamiento impulsadas por las propias plataformas. Las empresas sostienen que estas herramientas permiten incluir financieramente a un sector que históricamente tuvo menos posibilidades de obtener préstamos en bancos.

El mecanismo funciona a través de un sistema de evaluación diferente al utilizado por las entidades financieras tradicionales. En lugar de basarse únicamente en antecedentes bancarios, las aplicaciones analizan la actividad que cada repartidor desarrolla dentro de la plataforma.

El Banco Central (BCRA), en un informe sobre entidades no bancarias que otorgan crédito —entre ellas billeteras virtuales y fintech—, dedicó un apartado específico a la denominada economía gig, es decir, el ecosistema de trabajos vinculados a plataformas digitales.

El organismo definió a este modelo como un sistema de servicios de corto plazo, como la cadetería o el transporte de pasajeros, que se caracteriza por tres elementos principales: la flexibilidad horaria, una relación laboral alejada de los contratos tradicionales y la digitalización de los movimientos de dinero.

Según el análisis del BCRA, los pagos digitales que reciben los trabajadores permiten construir una especie de historial alternativo. Esa información funciona como un reemplazo del scoring bancario clásico para determinar si una persona puede acceder a un préstamo.

Entre las variables que toman en cuenta las plataformas aparecen la antigüedad del perfil, la tasa de aceptación de pedidos, la calificación de los usuarios y el nivel de actividad dentro de la aplicación.

De esta manera, el algoritmo no analiza solamente si una persona tiene una deuda previa o una cuenta bancaria con movimientos constantes, sino también su desempeño dentro del ecosistema digital.

El informe del organismo monetario mostró el crecimiento de este tipo de financiamiento. La cantidad de deudores vinculados a estos créditos aumentó 122% durante 2025, mientras que entre 2023 y 2024 ya había registrado una expansión del 177%.

Los datos oficiales también reflejaron el peso de los trabajadores independientes dentro de este mercado. Según el BCRA, representan el 54% de los tomadores de estos préstamos y concentran más del 62% del saldo otorgado.

La autoridad monetaria estimó que, hacia fines de 2025, la deuda promedio de los monotributistas que trabajan para estas plataformas alcanzó los $900.000 por persona. En el caso de los comercios adheridos a servicios de delivery, el monto promedio era siete veces superior.

Economía gig y deudas digitales: el modelo de financiamiento que crece entre trabajadores independientes

Además de ofrecer préstamos a repartidores, las plataformas también desarrollaron líneas de crédito para comercios que utilizan sus servicios. De esta forma, comenzaron a ocupar un rol similar al de entidades financieras no bancarias.

Desde las empresas explican que el objetivo es ampliar el acceso al crédito para trabajadores y pequeños negocios que no siempre cumplen con los requisitos de los bancos tradicionales.

En ese contexto, algunas compañías avanzaron con acuerdos con entidades financieras. Banco Galicia informó la firma de un convenio con Rappi para ofrecer a repartidores y comercios soluciones vinculadas con pagos, financiamiento y bancarización.

PedidosYa, por su parte, explicó que habilitó préstamos para comercios en 2022 y para repartidores en 2024. La compañía indicó que estas iniciativas buscan impulsar la inclusión financiera y acompañar el crecimiento de ambos sectores.

Según datos aportados por la plataforma, otorgó 57.000 créditos por un total de 84 millones de dólares, con un 54% destinado a comercios adheridos. Para los repartidores, las líneas tienen un plazo de seis meses y no pueden superar el 30% de sus ingresos.

El crecimiento de estas herramientas, sin embargo, también generó cuestionamientos por parte de representantes gremiales. Belén D’Ambrosio, secretaria general de un gremio de trabajadores de delivery, señaló que las tasas pueden alcanzar niveles elevados y que los créditos suelen estar dirigidos a quienes mantienen una alta cantidad de horas de conexión con las aplicaciones.

Según explicó, algunos repartidores extienden sus jornadas laborales para poder afrontar los pagos. La dirigente mencionó que muchos trabajadores cumplen entre 10 y 12 horas diarias para cubrir gastos fijos y sostener la actividad.

También cuestionó que las plataformas utilicen indicadores de productividad para definir quién accede al financiamiento. Entre esos factores mencionó la aceptación de pedidos, la disponibilidad durante los momentos de mayor demanda y el rendimiento dentro de la aplicación.

D’Ambrosio señaló además que los ingresos por entrega pueden ubicarse entre $1.500, $2.000 y $3.000, mientras que las comisiones se mantienen separadas del valor del pedido realizado por el usuario.

De esta forma, los préstamos digitales para repartidores muestran una nueva realidad dentro del mercado laboral de plataformas: por un lado, permiten acceder a financiamiento a personas que quedaron fuera del circuito bancario tradicional; por otro, abren el debate sobre el nivel de compromiso financiero que asumen quienes dependen de estas aplicaciones para generar ingresos.

El avance de la economía gig plantea entonces un nuevo escenario para el crédito: uno donde el historial bancario pierde protagonismo y el comportamiento dentro de una plataforma se convierte en la principal referencia para decidir quién puede recibir dinero.

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