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ALERTA

El dólar pierde contra la inflación y esto espera el mercado para el resto del año

Con el tipo de cambio oficial perdiendo terreno frente a los precios, crecen dudas sobre reservas, importaciones y perspectivas para lo que resta del año
14/07/2026 - 19:48hs
El dólar pierde contra la inflación y esto espera el mercado para el resto del año

Cuando Javier Milei asumió la presidencia, el 10 de diciembre de 2023, el dólar oficial minorista cotizaba en $400. Apenas dos días después, el 13 de diciembre, el Gobierno convalidó una devaluación inicial que llevó la cotización a $820, más del doble, en lo que fue el primer gran gesto de política cambiaria de la nueva gestión.

Desde entonces hasta la actualidad —tomando la cotización del Banco Nación al 6 de julio de 2026, en $1.510—, el dólar oficial acumula una suba del 277,5% desde el inicio del mandato. Es un número que a primera vista impresiona, pero que cobra otro sentido cuando se lo compara con la inflación del mismo período, que acumula un incremento del 312,1% entre diciembre de 2023 y mayo de 2026. Es decir, la inflación corrió más rápido que el dólar oficial: la diferencia arroja un atraso cambiario de 34,6 puntos porcentuales.

En otras palabras, en términos reales el dólar oficial hoy vale menos de lo que valía al inicio de la gestión, ajustado por inflación. El tipo de cambio subió, pero los precios subieron más. Este fenómeno —que en la jerga económica se conoce como atraso cambiario o apreciación cambiaria real— implica una pérdida de competitividad para quienes exportan o compiten con productos importados, y a la vez actúa como ancla antiinflacionaria: un dólar que se mueve por debajo de la inflación ayuda a contener las expectativas de precios, aunque a costa de acumular una tensión cambiaria que, tarde o temprano, el mercado suele poner a prueba. Sin embargo, el Gobierno no quiere ni desea que la competitividad argentina venga por depreciación de la moneda nacional sino por reformas que son más difíciles de consolidar en el tiempo.

Pesos vs. dólares: la base monetaria se licuó, los dólares del sistema crecieron

Resulta interesante analizar también qué pasó con la cantidad de pesos en la economía y, en paralelo, con los dólares que los argentinos decidieron poner dentro del sistema financiero.

La base monetaria —el total de pesos emitidos por el Banco Central— pasó de $9.209.583 millones en diciembre de 2023 a $46.035.751 millones al 1 de mayo de 2026, un salto nominal del 399,9%. Pero descontando la inflación acumulada del período (312,1%), ese crecimiento se reduce a apenas 21,3% en términos reales. Es decir, el Gobierno emitió pesos, pero la inflación licuó la enorme mayoría de esa emisión, dejando un crecimiento real de la cantidad de dinero bastante moderado.

En simultáneo, el ahorro en dólares dentro del sistema financiero mostró una dinámica muy distinta. Los depósitos en dólares del sector privado pasaron de u$s16.867 millones a u$s41.900 millones, un incremento del 148,4%. Y todavía más marcado fue el crecimiento de los préstamos en dólares al sector privado, que treparon de u$s3.683 millones a u$s22.900 millones: un salto del 521,8%, reflejo del fuerte impulso al crédito en moneda extranjera que caracterizó a esta etapa.

Mientras la base monetaria en pesos, ya descontada la inflación, apenas creció 21,3% en términos reales, los dólares depositados en el sistema crecieron 148,4% en términos nominales (en su propia moneda, sin necesidad de deflactar por inflación argentina). La diferencia entre ambas variables es de 127,1 puntos porcentuales.

El mensaje que se desprende de estos datos es claro: los ahorristas profundizaron su apuesta al dólar dentro del sistema financiero formal —vía depósitos y, sobre todo, vía crédito en dólares— a un ritmo mucho más acelerado que el crecimiento real de los pesos en la economía. Es, en cierto modo, el correlato financiero del proceso de desinflación: menos pesos reales dando vueltas, más dólares "adentro" del sistema bancario.

El 2026 en detalle: el dólar sigue perdiendo contra la inflación

Si se achica la ventana de análisis al último año, el patrón de atraso cambiario que mostraba la serie completa desde diciembre de 2023 se repite, aunque con matices. Hacia junio de 2026, el dólar oficial (BNA, compra) acumuló una suba interanual del 24,5%, mientras que el dólar blue subió 25,6% en el mismo lapso. Ambos quedaron por debajo de la inflación interanual a mayo, que según el INDEC fue del 33,2%. Con estas cifras, el dólar oficial le perdió por 8,7 puntos porcentuales a la inflación interanual, y el blue por 7,6 puntos.

Qué dice el mercado sobre el dólar a diciembre

Mirando hacia adelante, el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que publicó el BCRA el 6 de julio arroja señales interesantes. Partiendo de un dólar oficial de referencia de $1.482 en julio, la mediana de los analistas consultados por el REM proyecta que la divisa llegará a $1.672 en diciembre de 2026, mientras que el top 10 de analistas —tradicionalmente más certero— proyecta un valor algo menor, de $1.621. En el mercado de futuros, el contrato ROFEX/A3 con vencimiento en diciembre de 2026 cotiza en $1.648, un valor intermedio entre ambas mediciones del REM, lo que sugiere que el mercado no encuentra motivos para desviarse demasiado de lo que anticipan los propios economistas.

En términos de variación, la proyección REM implica una suba nominal del dólar del 13% entre diciembre de 2025 y diciembre de 2026. El problema, otra vez, es la comparación contra la inflación: el propio REM proyecta un cierre de año con una inflación del 30%. Al cruzar ambas variables, el resultado es una apreciación real del peso del 13,1% —o, visto desde la otra vereda, una depreciación real negativa: el dólar seguiría corriendo por detrás de los precios, profundizando el atraso cambiario en lugar de corregirlo.

Dicho de otro modo: si estas proyecciones se cumplen, 2026 cerraría como un año más de atraso cambiario, en la misma línea que el patrón observado desde el inicio de la gestión. El mercado de futuros, por su parte, muestra una variación implícita del 11,2% entre el spot de junio y el contrato de diciembre, un salto algo menor a la inflación esperada para lo que resta del año, reforzando la misma lectura: el consenso de mercado no anticipa una corrección brusca del tipo de cambio, sino una continuidad del esquema de ancla cambiaria con el que el Gobierno viene administrando la transición desinflacionaria.

Los dólares que entraron: comparación con la era del cepo

Si analizamos las principales fuentes de ingreso de divisas bajo la gestión del presidente Javier Milei y bajo la gestión de Alberto Fernández, encontramos algunas diferencias. El dato más alentador de la gestión actual es el blanqueo de capitales: entraron u$s32.151 millones, algo que no existió con Alberto Fernández. En exportaciones, Milei promedió u$s88.500 millones anuales, por encima de los u$s73.360 millones de la gestión anterior, aunque la sequía de 2023 y los distintos precios internacionales matizan la comparación. Algo similar ocurre con la inversión extranjera: el stock de pasivos creció a un ritmo de u$s 22.740 millones por año, más del doble que los USD 8.970 millones anuales previos.

También cambió la calidad de los dólares del FMI: los de 2022 fueron mayormente refinanciación de deuda vieja, mientras que los de 2025 fueron desembolsos frescos. A esto se suman anuncios de la conferencia de prensa de este 6 de julio. El Secretario de Finanzas, Federico Furiace, informó que el Gobierno gestiona préstamos con garantía de organismos internacionales por u$s4.000 millones, incluyendo un crédito con garantía del Banco Mundial por u$s2.000 millones a una tasa cercana al 6,3. Furiace adelantó además desembolsos de organismos internacionales por u$s2.800 millones (excluyendo al FMI), a los que se suman u$s1.900 millones de desembolsos del propio Fondo, y USD 800 millones proyectados por privatizaciones para lo que resta de 2026, en lo que definió como fuentes de financiamiento "conservadoras" dentro del programa del año.

Por su parte, el ministro Luis Caputo destacó el rol del cambio en la matriz energética como fuente de divisas: según explicó, ese giro permitió absorber un shock externo que en otro momento habría generado una crisis cambiaria severa, y sostuvo que hoy hay dólares disponibles tanto para ahorristas como para empresas que buscan remitir dividendos o importar.

Qué puede pasar con el dólar de acá a fin de año

Con todos los datos sobre la mesa, el escenario más probable —según lo que anticipa el propio mercado— es una continuidad del esquema actual: un dólar oficial que sigue corriendo por detrás de la inflación, en un contexto de relativa abundancia de divisas gracias al blanqueo, el crecimiento de la posición de IED, los nuevos desembolsos de organismos internacionales y el cambio en la matriz energética que mencionó Caputo. El REM y el mercado de futuros coinciden en una banda de entre $1.620 y $1.670 para diciembre, sin sobresaltos previstos.

Ese consenso, sin embargo, no es una garantía. Es una foto del humor actual de analistas y mercado, construida sobre el supuesto de que el programa económico se sostiene sin cambios de rumbo, sin shocks externos y sin sobresaltos políticos de acá a fin de año. La historia económica argentina muestra que ese tipo de proyecciones puede correrse rápido cuando cambian las condiciones de contexto.

Y el pequeño ahorrista

Los datos de esta nota sí permiten identificar algunos elementos objetivos para que cada uno saque sus propias conclusiones:

  • El esquema actual premia, hasta ahora, la permanencia en pesos. Un dólar que corre por debajo de la inflación implica que, en los últimos dos años y medio, quien mantuvo sus ahorros en pesos (en particular en instrumentos que ajustan por tasa o inflación) le ganó, en promedio, al dólar.
  • El propio sistema financiero muestra una dolarización creciente "por izquierda". El fuerte crecimiento de depósitos y, sobre todo, préstamos en dólares indica que buena parte del mercado —empresas, ahorristas más sofisticados— igual eligió resguardarse o financiarse en moneda dura, en paralelo al esquema de ancla cambiaria.
  • Las proyecciones oficiales y de mercado no anticipan un salto discreto del dólar hacia fin de año, pero sí reconocen que el tipo de cambio seguirá perdiendo contra la inflación si se cumple lo proyectado, lo cual es información relevante para quien evalúa el costo de oportunidad de dolarizarse hoy versus esperar.
  • La abundancia relativa de dólares que muestra esta nota —blanqueo, organismos internacionales, energía— es un factor que, mientras se sostenga, le da margen al Gobierno para administrar el esquema actual. Si ese flujo se interrumpe o se revierte, la ecuación cambia.

En definitiva, la "Misión Dólar" del Gobierno se apoya en mantener el delicado equilibrio entre un tipo de cambio que ancla expectativas y un stock de dólares genuinos que sostenga esa ancla en el tiempo. Para el ahorrista de a pie, la pregunta de fondo no es tanto "qué va a pasar con el dólar" —algo que ni el propio mercado puede anticipar con certeza— sino qué nivel de exposición a cada moneda está dispuesto a asumir, sabiendo que el esquema actual viene funcionando, pero que ninguna proyección, ni siquiera la del REM, es una promesa.