• 15/7/2026
ALERTA

El lado B de la inversión en publicidad en los partidos del Mundial y el extra que aportó la pausa de hidratación

Para las compañías que invirtieron millones de dólares en cada partido los resultados esperados apuntan a quedar en la memoria emotiva de los espectadores
15/07/2026 - 10:00hs
El lado B de la inversión en publicidad en los partidos del Mundial y el extra que aportó la pausa de hidratación

Las cifras que se manejan en los pasillos de las principales agencias de medios y en las gerencias comerciales de los canales de televisión locales e internacionales marean a cualquiera. A horas del cierre de la Copa del Mundo 2026, el mercado publicitario global y el argentino terminan de procesar los números de un evento que reconfiguró los presupuestos de marketing.

En televisión, el tiempo es oro, pero durante los 90 minutos en los que se define el trofeo más codiciado del planeta, esa frase deja de ser una metáfora para convertirse en una realidad contable brutal: un solo segundo al aire puede costar lo mismo que un departamento de dos ambientes en Buenos Aires.

¿Cómo se negocia el segundo de tanda en el evento más visto del planeta? ¿Cuáles son las estrategias de las empresas locales para no quedar afuera del prime time definitivo y cómo impactó el fenómeno de las "pausas de hidratación" en la facturación?

Cuánto costó el segundo de publicidad en la final del Mundial

En la televisión abierta local, la tarifa de lista para los partidos definitorios de la Selección Argentina tocó techos históricos. Fuentes del sector comercial de las señales líderes confirman que el segundo de publicidad en vivo para la final cotizó en torno a los $23.000.000 de pesos netos. Bajo esta ecuación lineal, un comercial tradicional de 30 segundos ascendió a la impactante cifra de $690 millones de pesos.

Sin embargo, en el mundo del marketing real, nadie cae a la ventanilla de un canal con una valija de pesos a comprar un segundo aislado. La dinámica es mucho más compleja y corporativa.

"Ninguna marca grande paga la tarifa de lista pura del segundo para la final porque la compra de espacios en un Mundial se planifica con un año de anticipación", explica Santiago Martínez de Hoz, director de Estrategia en una de las principales agencias de medios que opera en el barrio de Palermo.

"El segundo a 23 millones es la referencia de cartel. El negocio real se mueve a través de las preventas anuales y los grandes acuerdos de patrocinio. Los canales empaquetan los partidos de primera fase, octavos, cuartos y te meten la final como la frutilla del postre. Si querés estar en el partido definitivo, tuviste que haber financiado la transmisión desde el debut en fase de grupos".

Los presupuestos globales que dejaron afuera a las marcas medianas

Si los números locales impactan, cruzar la frontera y analizar el mercado norteamericano (Fox y Telemundo) expone una escala directamente de ciencia ficción. En los Estados Unidos, el bloque de 30 segundos para la final del Mundial superó la barrera de los 2 millones de dólares, lo que equivale a casi u$s66.600 por cada parpadeo de la pantalla.

La gran barrera para las marcas medianas no fue solo el precio por segundo, sino el piso de entrada que exigieron las cadenas internacionales.

"Fox implementó una política de exclusividad muy agresiva para este torneo", comenta Mariano González Vignoli, consultor argentino de marketing deportivo radicado en Miami. "No podías comprar una tanda suelta para la final. Si tu marca quería figurar en el partido decisivo, el 'fee' mínimo de ingreso a los paquetes globales arrancaba en los 25 millones de dólares".

"Esto dejó el espacio exclusivamente en manos de las multinacionales tradicionales de la categoría 'Automotriz', 'Bebidas' y 'Fintech'. Para el resto, el segundo de la final fue un lujo prohibitivo".

Para las empresas argentinas, el desafío no fue solo presupuestario, sino logístico y cambiario. Las marcas de consumo masivo, electrodomésticos y plataformas de delivery locales tuvieron que hacer malabares para justificar semejante nivel de erogación en un contexto de alta competencia y optimización extrema de recursos.

Guillermo Oliveto, especialista en consumo y director de la Consultora W, analiza el retorno de inversión (ROI) de este tipo de apuestas: "El Mundial sigue siendo el único evento capaz de garantizar una audiencia unificada y masiva en simultáneo, algo que las redes sociales o el streaming fragmentado no pueden dar. Para una primera marca, no estar en la final del Mundial es cederle el liderazgo psicológico del mercado a tu competidor directo".

"Se paga el segundo caro no solo para vender más producto el lunes siguiente, sino para construir valor de marca a largo plazo. Es una declaración de poderío", agrega.

Desde el lado de los anunciantes, los directores de marketing confiesan la presión que se vive en las semanas previas. Florencia Rossi, gerenta de marketing de una reconocida firma de electrodomésticos que pautó durante las transmisiones locales, detalla la cocina de las negociaciones:

"El nivel de stress es total. Destinás un porcentaje altísimo del presupuesto publicitario del segundo semestre a unos pocos minutos de televisión. Sabés que el segundo te cuesta millones, por lo que el comercial no puede fallar, no puede ser tibio y no puede tener errores técnicos. Además, en Argentina negociás contratos con cláusulas variables: el precio del espacio cambia sustancialmente si la Selección llega a la final o si queda eliminada en instancias previas. El riesgo es parte del juego".

El nuevo negocio millonario de las pausas de hidratación

Una de las grandes novedades comerciales que dejó este torneo fue la consolidación y explotación comercial sistemática de las pausas de hidratación (cool down breaks). Introducidas originalmente por cuestiones climáticas y de salud para los futbolistas, las cadenas de televisión descubrieron en estos tres minutos de bache a mitad de cada tiempo una mina de oro.

A diferencia de las tandas tradicionales, donde el espectador aprovecha para levantarse del sillón o mirar el teléfono, las pausas de hidratación mantienen la pantalla partida o muestran placas auspiciantes mientras los jugadores siguen en la cancha tomando agua y recibiendo indicaciones técnicas. El nivel de atención del televidente es total.

Los números que generaron estas pausas técnicas fueron:

  • El valor del entretiempo vs. la pausa técnica: Los bloques de 30 segundos en estas pausas cotizaron entre u$s200.000 y u$s750.000 a nivel internacional según la instancia del partido
  • El atractivo local: En la televisión argentina, este formato permitió a marcas con presupuestos más acotados meter un "chivo" o una placa de 10 segundos con un costo por segundo un 30% menor al de la tanda tradicional del entretiempo, pero con un nivel de efectividad y sintonía altísimo

Al cierre del balance global, el lado B de la inversión surge de la respuesta de las agencias y las marcas es unánime: sí, vale la pena. A pesar de los costos prohibitivos y de las exigencias comerciales de los canales para vender paquetes cerrados en lugar de segundos libres, la final del Mundial demostró que la televisión abierta conserva su corona de máxima amplificadora cuando el fútbol paraliza al país.

El segundo de publicidad a 23 millones de pesos o a miles de dólares en el exterior no es solo una métrica de tiempo en pantalla; es el precio que las marcas están dispuestas a pagar por formar parte de la memoria emotiva de millones de espectadores. En el negocio del deporte rey, el último segundo de la final siempre se paga a precio de oro, y las marcas ya están empezando a ahorrar para el próximo ciclo mundialista.