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Finanzas

OpenAI descarta salir a bolsa en 2026 mientras Sam Altman alerta por el riesgo de la IA

La compañía de ChatGPT había iniciado en junio un proceso confidencial para una posible OPI. Sam Altman ahora considera que no es el momento adecuado

14/09/2026
Actualizado 09:30hs

La posibilidad de que OpenAI desembarcara en los mercados financieros durante 2026 quedó descartada por el momento. La empresa creadora de ChatGPT había comenzado en junio pasado, de manera confidencial, los preparativos para una eventual oferta pública inicial, pero su director ejecutivo, Sam Altman, confirmó que la compañía no avanzará con esa operación durante este año.

La decisión se produce mientras aumenta el debate sobre los riesgos asociados con el desarrollo de sistemas de inteligencia artificial cada vez más avanzados. Para Altman, las preocupaciones vinculadas con la seguridad pesan actualmente más que la conveniencia de concretar una salida al mercado.

Durante una entrevista con la revista Fortune, el empresario explicó su posición: "Teniendo en cuenta todo lo que está ocurriendo en materia de seguridad, ahora mismo sería un momento poco prudente para salir a bolsa, y no sentimos presión para hacerlo".

Altman fue todavía más lejos al dimensionar las consecuencias que, a su entender, podría tener un desarrollo sin controles suficientes. "Creo que es inaceptable asumir un riesgo del 10% de acabar con la vida de todo el mundo de aquí a finales de la década", lanzó.

Su planteo apunta a modificar los criterios con los que se desarrollan estas herramientas para que puedan generar beneficios a escala global sin quedar expuestas a riesgos considerados desproporcionados. En ese marco, también cobra relevancia la discusión sobre nuevos parámetros internacionales de seguridad.

Inteligencia artificial: por qué crece la preocupación entre expertos

Las dudas sobre el ritmo que tomó el desarrollo de la inteligencia artificial también fueron expresadas por especialistas que trabajaron directamente en algunas de las principales empresas del sector.

Uno de ellos es Jacob Coxon, quien tuvo experiencia tanto en OpenAI como en Anthropic, la compañía detrás de Claude. Según pudo saber la Agencia Noticias Argentinas, Coxon abandonó recientemente Anthropic y cuestionó las condiciones y la velocidad con las que avanza el desarrollo de estos sistemas.

El debate no quedó limitado a investigadores individuales. Los líderes de OpenAI y Anthropic coincidieron en la conveniencia de bajar el ritmo de desarrollo de los modelos de frontera y reforzar los mecanismos de supervisión externa.

Esa postura también encontró respaldo en Elon Musk, quien se manifestó públicamente a favor de aumentar los controles sobre la evolución de esta tecnología.

Así, la discusión sobre el futuro de la IA ya no se limita a sus posibilidades comerciales. Dentro de la propia industria crece el debate sobre hasta dónde avanzar, bajo qué condiciones hacerlo y qué mecanismos deberían establecerse para reducir los riesgos asociados a los modelos más avanzados.

Superinteligencia: Anthropic admite que todavía no sabe cómo controlar sus riesgos

La preocupación por el avance de la inteligencia artificial también aparece dentro de las propias empresas que desarrollan estos sistemas. Anthropic reconoció recientemente que todavía no tiene una respuesta definitiva para controlar los riesgos asociados con una eventual superinteligencia.

La compañía llegó a esta conclusión mientras analizaba tanto el impacto laboral de la IA como los posibles riesgos de modelos cada vez más avanzados. Uno de sus referentes, Evan Hubinger, admitió que todavía no existe un plan para resolver el denominado problema de alineamiento, que busca garantizar que los objetivos y comportamientos de una IA altamente capaz permanezcan dentro de parámetros compatibles con los intereses humanos.

Ante este escenario, Anthropic planteó que el sector debería avanzar hacia mecanismos legales y verificables que permitan coordinar el ritmo de lanzamiento de los modelos más potentes. La empresa sostuvo que la inteligencia artificial traerá tanto beneficios importantes como riesgos inéditos y que será necesario desarrollar medidas de seguridad para enfrentar ese escenario.

IA en las empresas: el uso crece, pero la productividad todavía encuentra un límite

El impacto económico de la inteligencia artificial también empieza a medirse en el trabajo cotidiano de las empresas. En el sector del desarrollo de software, por ejemplo, la adopción de estas herramientas ya es masiva, aunque los resultados todavía están lejos de las expectativas más ambiciosas.

Según el informe GenAI Efficiency Blueprint, elaborado por la empresa tecnológica argentina Ingenia, el 93% de los desarrolladores ya utiliza asistentes de IA, pero solo el 26,9% del código que llega a producción fue escrito por estas herramientas. En paralelo, la mejora promedio de productividad ronda el 10%.

El relevamiento fue elaborado a partir de evidencia de campo, análisis posteriores a proyectos y reportes de profesionales recopilados entre fines de 2024 y el primer trimestre de 2026. El trabajo plantea que la adopción de asistentes de código, por sí sola, no alcanza para generar un salto significativo en la productividad.

El dato más llamativo aparece al observar los casos de mayor rendimiento. Ingenia sostiene que menos del 5% de los ingenieros senior consigue multiplicar entre 10 y 30 veces la entrega de software mediante un esquema de trabajo denominado "ingeniería agéntica", en el que un profesional coordina varios agentes de IA que trabajan en paralelo.

El informe también plantea el modelo de "célula Cyborg", integrado por dos o tres personas, que puede reemplazar equipos tradicionales de hasta diez integrantes. Según Ingenia, esta modalidad permite reducir los costos mensuales de desarrollo de entre 55.000 y 25.000 dólares, según la estructura utilizada.