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Finanzas

Mercado Central: qué comprar y dónde comer en una excursión que tiene de todo

Qué se puede comprar en el sector de ventas minoristas del Mercado Central y cómo aprovechar una visita que puede terminar con un almuerzo

25/09/2026
Actualizado 09:01hs

El Mercado Central de Buenos Aires es mucho más que un lugar para comprar frutas y verduras, ya que en el enorme predio de Tapiales se puede conseguir buena parte de los alimentos de una familia y, al mismo tiempo, recorrer sectores que muchos consumidores desconocen

La visita puede comenzar por las frutas y verduras y continuar con carne, pollo, cerdo y pescado. También hay quesos, fiambres, productos de almacén, panificados y artículos para la cocina y cuando llega el momento de descansar, aparecen distintas alternativas gastronómicas, entre ellas la famosa tortilla rellena de Las Chicas de la 3. El atractivo está justamente en esa combinación, ya que se puede hacer una compra importante y convertir la salida en un paseo de varias

Qué frutas y verduras conviene comprar en el Mercado Central

El sector frutihortícola sigue siendo el principal protagonista. Hay papas, cebollas, tomates, zapallos, zapallitos, berenjenas, morrones y verduras de hoja. Entre las frutas aparecen bananas, manzanas, peras, cítricos y productos de estación. El Mercado Central publica relevamientos de precios mayoristas que sirven como referencia para conocer la evolución de los valores. En septiembre, por ejemplo, la berenjena registró una baja semanal superior al 26% y pasó de $1.109 a $819 por kilo. El zapallito también mostró una reducción importante y el tomate tuvo una caída de 15,10%.

La frutilla tuvo un movimiento todavía más fuerte, pues a comienzos de septiembre bajó 26,75% en una semana, de $8.464 a $6.200 por kilo. La banana también registró una reducción de 11,23%. Estos movimientos explican por qué los productos de estación pueden convertirse en una oportunidad de compra. Los valores dependen de la oferta, la calidad y el momento del año.

Para el consumidor, la recomendación es recorrer antes de comprar, pues los puestos pueden tener diferencias de precio y calidad y cuando se lleva una cantidad importante, unos pocos pesos por kilo pueden modificar bastante el total.

Carne, pollo y cerdo: La compra puede continuar en las carnicerías de la Feria Minorista, donde se encuentran distintos cortes de carne vacuna y también productos de cerdo y pollo. La ventaja está en poder completar la compra en el mismo recorrido. Una familia puede elegir carne para varias comidas y sumar pollo o cerdo para distribuir el gasto durante la semana y también es posible comprar cortes para guardar en el freezer.

En ese caso conviene planificar la cantidad antes de salir de casa y tener en cuenta la capacidad disponible. El precio debe analizarse siempre por kilo, ya que un cartel con un descuento importante no necesariamente representa el menor valor final si otro comercio ofrece un producto similar a un precio inferior.

  • Pescado y mariscos: El pescado tiene su propio espacio dentro del Mercado Central. La oferta incluye distintas variedades y también mariscos, aunque la disponibilidad puede cambiar según el momento. En este caso hay que prestar atención a la presentación, pues el precio de un pescado entero no se puede comparar directamente con el de un filete listo para cocinar. El grado de limpieza y el desperdicio también forman parte del costo. Para quien busca diversificar la compra de proteínas, es otra alternativa que permite resolver una parte de la semana en el mismo lugar.
  • Quesos, fiambres y almacén: La oferta no termina en los alimentos frescos, ya que la Feria Minorista también reúne productos de almacén y comercios donde se pueden buscar quesos y fiambres.Es posible completar la compra con conservas, aceites, aceitunas, productos secos y otros alimentos de consumo cotidiano y esto modifica bastante la experiencia del visitante, pues el viaje deja de tener como único objetivo comprar frutas y verduras y pasa a convertirse en una compra general para la casa.

También existen comercios orientados al abastecimiento gastronómico. Allí compran restaurantes, comercios y emprendimientos que necesitan volumen y variedad.

  • Un sector que sorprende: Dentro del complejo también hay negocios que no venden alimentos. Central Bazar, por ejemplo, está orientado a productos para gastronomía y ofrece artículos vinculados con la cocina y el equipamiento comercial, lo cual lo convierte en una parada interesante para quienes buscan utensilios o elementos que no suelen formar parte de una visita tradicional al supermercado. El recorrido, de esta manera, puede terminar incluyendo alimentos y productos para preparar esos alimentos.
  • La tortilla que convirtió al Mercado en una parada gastronómica: Uno de los grandes atractivos de la visita aparece en el Pabellón 3. Allí funciona Las Chicas de la 3, un puesto gastronómico conocido por su tortilla española rellena de jamón y queso. El local también ofrece empanadas, tartas y otras preparaciones. Pero la tortilla es el producto que le dio mayor notoriedad y que convirtió al puesto en una referencia gastronómica del Mercado Central.

Desde ya que la experiencia es diferente a la de un restaurante convencional, pues el puesto está dentro del propio mercado, rodeado por el movimiento de compradores y comerciantes, lo que convierte a este almuerzo en una parte central de la salida.

  • Café, helado y algo dulce: La oferta gastronómica no termina necesariamente con el almuerzo, pues dentro del complejo también funcionan otros establecimientos donde se puede tomar un café o comprar algo dulce, como por ejemplo en Rapanui, con chocolates y helados. Así, una visita que comenzó con una lista de compras puede terminar con almuerzo y postre sin abandonar el predio.

Lista de compras recomendada para la feria minorista

Para aprovechar el viaje, lo más práctico es llevar una lista amplia. Frutas y verduras pueden formar la primera parte de la compra y después se pueden sumar carne, pollo, cerdo y pescado. Quesos, fiambres y productos de almacén permiten completar la heladera y la despensa. También conviene revisar la oferta de temporada, ya que si un producto registra una fuerte caída de precio por aumento de oferta, puede ser un buen momento para incorporarlo al menú semanal.

En cambio, no tiene sentido comprar grandes cantidades solamente porque el precio parece bajo. Hay que considerar el consumo de la familia, el espacio de almacenamiento y la posibilidad de conservar correctamente los alimentos.

Precios y margen de ahorro en el Mercado Central

No existe un porcentaje de ahorro que pueda aplicarse a toda la compra, pues los valores cambian según el producto, el comercio, la calidad y el momento y además, hay que diferenciar los precios mayoristas que publica el Mercado Central de los valores que encuentra el consumidor en la Feria Minorista. Para quien vive cerca, una compra grande puede justificar el viaje y para quien vive lejos, la cuenta cambia porque hay que sumar combustible, peajes y tiempo.

El horario también importa, pues la Feria Minorista funciona de lunes a viernes de 8 a 17 y los sábados, domingos y feriados de 7 a 18, según la información oficial del Mercado Central, pero los horarios pueden variar según el sector, por lo que conviene verificarlos antes de viajar, especialmente si el objetivo es visitar un comercio gastronómico determinado.

Llegar temprano permite recorrer con mayor tranquilidad y dejar el almuerzo para el final y también facilita comprar productos refrigerados y emprender el regreso sin tenerlos durante varias horas dentro del vehículo.

Consejos para organizar el recorrido de compras

El mejor recorrido comienza por los productos que requieren mayor atención. Primero frutas y verduras, después carne, pollo, cerdo y pescado. Luego se pueden completar quesos, fiambres y almacén y una vez terminada la compra, queda tiempo para recorrer los otros sectores y sentarse a comer. Si se llevan carnes o pescados, conviene contar con una conservadora para mantener la cadena de frío durante el regreso y también es recomendable llevar bolsas resistentes. Una compra importante puede incluir varios kilos de frutas y verduras además de productos refrigerados.

Mercado Central de Buenos Aires como paseo de fin de semana

En un contexto de caída de las ventas minoristas, que crecieron en julio después de más de un año, el Mercado Central mantiene su función de gran centro de abastecimiento, pero para el consumidor ofrece una experiencia diferente a la de una compra convencional. La variedad permite resolver buena parte de la compra semanal en un mismo lugar. Se pueden buscar frutas y verduras, elegir carne, pollo, cerdo y pescado, completar la despensa con productos de almacén y sumar quesos y fiambres y después llega la parte gastronómica.

Por eso, la visita tiene dos atractivos, ya que por un lado, permite buscar precios y productos que no siempre se encuentran juntos en un supermercado y por otro, ofrece la posibilidad de recorrer un lugar que conserva el movimiento de un gran mercado de abastecimiento.

La clave está en no ir solamente por dos kilos de tomates. Hay que aprovechar el viaje para hacer una compra completa, recorrer los distintos sectores y quedarse a comer. Ahí es donde el Mercado Central deja de ser solamente un lugar donde se compra comida y se convierte en una verdadera excursión.