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iProfesional | Finanzas

Banco Galicia analiza a 5 gigantes de la IA y anticipa qué puede pasar con sus acciones

Los gigantes tecnológicos aceleran sus inversiones en inteligencia artificial y Galicia advierte sobre el desafío que ahora enfrentan sus acciones

30/09/2026
Actualizado 15:57hs

La fiebre por la inteligencia artificial (IA) todavía mueve cifras difíciles de dimensionar, con las principales tecnológicas de Wall Street destinando cientos de miles de millones de dólares a centros de datos, chips y nueva capacidad de cómputo. Sin embargo, después de varios años en los que el mercado premió casi automáticamente cada anuncio relacionado con IA, empieza a aparecer una pregunta bastante más incómoda: ¿cuánto de todo ese dinero terminará convirtiéndose realmente en ganancias?

Ese es uno de los ejes que plantea Banco Galicia en su último informe Global View, donde pone la mira sobre Microsoft (MSFT), Amazon (AMZN), Alphabet (GOOGL), Meta (META) y Oracle (ORCL), cinco gigantes que están en el centro de la carrera por desarrollar la infraestructura necesaria para sostener el crecimiento de la inteligencia artificial.

Los números ayudan a entender por qué el tema dejó de ser únicamente tecnológico para convertirse también en una discusión financiera. El gasto de capital conjunto de estas cinco empresas pasó de unos u$s154.000 millones en 2023 a u$s237.000 millones en 2024 y u$s412.000 millones durante 2025, mientras las estimaciones que recoge Galicia llevan esa cifra hasta aproximadamente u$s800.000 millones este año y por encima de u$s1,3 billones hacia 2028. 

Detrás de semejante montaña de dinero aparecen centros de datos cada vez más grandes, compras masivas de procesadores, infraestructura energética y redes capaces de atender una demanda de cómputo que todavía supera a la oferta. El negocio promete crecer, pero Wall Street empieza a poner la vara más alta: invertir cada vez más ya no alcanza si ese esfuerzo no aparece después en los balances.

Los gigantes de la IA aceleran el gasto

Después de los u$s412.000 millones invertidos durante 2025, el consenso proyecta un capex conjunto cercano a u$s800.000 millones en 2026, u$s1,099 billones en 2027 y u$s1,303 billones en 2028.

El ritmo también aparece cuando se observa a los grandes emisores con calificación AA, cuyo gasto de capital creció 65% interanual durante el segundo trimestre. Ya son diez trimestres consecutivos en los que el avance agregado se mantiene por encima del 35%, una dinámica que muestra hasta qué punto las tecnológicas están dispuestas a acelerar inversiones con tal de no perder terreno en inteligencia artificial. 

Microsoft ofrece uno de los ejemplos más claros de esa escala, ya que anunció que planea triplicar la capacidad de sus centros de datos durante los próximos seis años. A su vez, Galicia recuerda que Nvidia (NVDA) estima un mercado total direccionable para la inteligencia artificial de entre u$s3 billones y u$s4 billones hacia 2030, una dimensión que ayuda a explicar por qué las grandes tecnológicas continúan abriendo la billetera pese al fuerte aumento del costo del dinero.

La apuesta, de todos modos, tiene una contracara que empieza a ganar protagonismo dado que construir toda esa infraestructura requiere cantidades enormes de capital y las empresas comenzaron a buscar una parte creciente de esos recursos en el mercado de deuda, justo cuando las tasas estadounidenses volvieron a ubicarse en niveles que no se veían desde hace años.

La inteligencia artificial salió a buscar dólares

La carrera por la IA ya empieza a sentirse fuera de Wall Street y del mercado de acciones. Galicia destaca que los hyperscalers vienen emitiendo deuda a un ritmo sin precedentes para financiar sus planes de inversión, hasta transformarse en jugadores cada vez más importantes dentro del mercado de crédito estadounidense.

Alphabet, por ejemplo, colocó recientemente bono a 30 años con un rendimiento cercano al 6,4%, unos 115 puntos básicos por encima de un bono del Tesoro estadounidense comparable, mientras una emisión destinada a financiar un centro de datos vinculado con Meta llegó a rendir más de 7,5%. 

El fenómeno también llegó al mercado de bonos convertibles y, en lo que va del año, se emitieron alrededor de u$s135.000 millones de estos instrumentos en Estados Unidos y las empresas relacionadas con inteligencia artificial explicaron el 44% del total.

Al mismo tiempo, Goldman Sachs elevó en u$s200.000 millones su proyección de emisión bruta de deuda investment grade para 2026, hasta u$s2,3 billones, con los emisores ligados a IA representando aproximadamente una cuarta parte de toda la oferta bruta en dólares. 

La magnitud es suficiente para generar una competencia concreta por el capital disponible, debido a que estas compañías buscan captar dinero de los mismos grandes inversores institucionales que compran deuda pública estadounidense. Y esa pelea ocurre con el Treasury a diez años cerca del 5%, por lo que financiar proyectos multimillonarios resulta bastante más caro que durante los años en los que las tasas permanecieron cerca de cero.

Microsoft, Amazon, Alphabet, Meta y Oracle 

Es en las valuaciones donde aparece uno de los datos más interesantes del informe. Durante buena parte de los últimos años, los grandes hyperscalers pudieron cotizar con una prima frente al resto del mercado, respaldados por expectativas de crecimiento superiores y por negocios que parecían capaces de sostener márgenes extraordinarios durante mucho tiempo.

Según los números que presenta Galicia, Microsoft, Amazon, Alphabet, Meta y Oracle cotizan en conjunto a un P/E forward de 21,6 veces, frente a las 21,3 veces del S&P 500, después de haber mantenido una prima consistente frente al índice desde 2017. 

El cambio parece pequeño cuando se mira únicamente la diferencia entre ambos múltiplos, pero resulta mucho más relevante cuando se observa lo que implica y es que: Wall Street ya no está dispuesto a pagar mucho más simplemente porque una empresa ocupe un lugar central dentro de la revolución de la inteligencia artificial.

"El mercado empezó a exigirle a estas empresas que la inversión se traduzca en resultados, no solo en promesas de escala", sostiene el informe de Galicia, una frase que resume bastante bien el nuevo desafío que enfrentan estos gigantes. 

La cuestión pasa entonces por saber si los beneficios podrán crecer lo suficientemente rápido como para acompañar inversiones que avanzan a un ritmo extraordinario. Si eso ocurre, los precios actuales podrían encontrar respaldo en una expansión genuina de las ganancias; si los resultados empiezan a quedar detrás de las expectativas, el mercado tendría menos margen para justificar las valuaciones.

Galicia descarta una burbuja

Aun así, el informe del banco introduce acá una distinción interesante y es que, a pesar de que el S&P 500 se encuentra cerca de máximos y cotiza con un P/E forward de 21,3 veces, frente a un promedio de diez años de 20,9 veces, Galicia sostiene que, actualmente, "no hay evidencia de una burbuja de valuación clásica".

El riesgo que plantea la entidad es que pueda estar gestándose una eventual "burbuja de ganancias", donde las cotizaciones no necesariamente estén apoyadas sobre múltiplos disparatados, pero sí sobre previsiones de utilidades demasiado exigentes que más adelante resulten difíciles de cumplir. 

Por ahora hay argumentos que sostienen el escenario favorable ya que las estimaciones de ganancias por acción para 2026 y 2027 del MSCI World vienen siendo revisadas al alza, algo que Galicia considera poco habitual en un mercado que ya cotiza cerca de máximos, mientras los balances de las tecnológicas continúan sólidos y la demanda de capacidad de cómputo sigue superando ampliamente a la oferta. 

Qué puede pasar con los gigantes de la IA

Como se observó a lo largo de la nota, ya no alcanza con mirar cuánto invierten Microsoft, Amazon, Alphabet, Meta u Oracle, porque el mercado empieza a prestar cada vez más atención a cuánto ingreso adicional genera ese gasto, qué margen deja y cuánto tiempo demora en recuperar el capital comprometido.

Eso vuelve especialmente importantes los próximos balances, en donde, una aceleración de las ganancias permitiría justificar el enorme esfuerzo inversor y daría sustento a las valuaciones actuales, mientras una desaceleración podría generar el efecto contrario, sobre todo si las compañías mantienen el capex elevado y deben seguir recurriendo a un mercado de deuda donde conseguir dólares resulta mucho más caro que algunos años atrás.

Por eso, la discusión alrededor de la IA empieza lentamente a cambiar de lugar. La primera etapa estuvo dominada por quién invertía más, quién conseguía los mejores chips y quién podía construir más capacidad; la siguiente, probablemente, esté marcada por quién logra transformar toda esa infraestructura en ganancias capaces de crecer al mismo ritmo que las expectativas.

En ese escenario, cuando miremos los próximos resultados de estos cinco gigantes, el dato importante ya no será únicamente cuánto dinero destinan a inteligencia artificial, sino cuánto están consiguiendo ganar gracias a ella.