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iProfesional | Finanzas

El riesgo país retomó la senda alcista y se acerca nuevamente a los 600 puntos básicos

El avance de tasas en Estados Unidos y la baja en los papeles globales reavivan la tensión financiera y afectan el desempeño bursátil local

07/10/2026
Actualizado 17:45hs

El riesgo país argentino retomó la senda alcista este miércoles y volvió a la zona de los 600 puntos básicos. El rebote llegó después de dos jornadas consecutivas de mejora que habían llevado alivio a los mercados locales.

Este miércoles, el indicador que mide el JP Morgan subió 2,3% y se ubicó en los 586 puntos básicos.

Con este repunte, empieza a quedar atrás el viento favorable de los últimos días. La victoria de Bolsonaro había propiciado dos jornadas en verde y una caída del 12,5% en el riesgo país que dio un respiro temporal a los bonos argentinos.

El desempeño negativo de este miércoles surge como consecuencia de una mala performance de los títulos soberanos desde el arranque de la operatoria. De esta manera, se revierte la mejora que habían mostrado los primeros días de la semana.

Por qué el riesgo país volvió a subir

Desde Portfolio Personal Inversiones (PPI) señalaron que la deuda soberana en dólares arrancó con caídas del 1% en un clima áspero para los mercados emergentes. El contexto internacional adverso presionó sobre los activos argentinos.

El dólar se fortalece a nivel global y los futuros de Wall Street operan en rojo, lo que genera un efecto dominó sobre los bonos de países como Argentina que compiten por el apetito de inversores internacionales.

Los bonos soberanos en dólares –Bonares y Globales– cayeron un 0,4% en promedio. Los principales indicadores de Wall Street negociaban con caídas en un rango del 0,4% al 0,6% este miércoles. Una nueva escalada en las tasas de retorno de los bonos del Tesoro de EEUU presionó sobre todos los activos de riesgo.

La emisión a diez años alcanzaba el 5,82% anual, tras un máximo en 5,34% más temprano. Cuando las tasas estadounidenses suben, los inversores exigen mayores rendimientos a los bonos de países emergentes para compensar el riesgo adicional.

Qué pasó con los Globales tras el efecto Bolsonaro

Analistas de PPI remarcaron que los Globales habían encadenado dos ruedas de avances significativos. Reaccionaron positivamente al resultado de Bolsonaro con subas de hasta 2,3% en el tramo largo de la curva.

El martes sumaron hasta 0,6% en la parte corta y 1,2% en la larga. Ese rally de dos jornadas había generado optimismo entre operadores locales que veían una oportunidad de consolidar precios.

Al referirse al cambio de condiciones, desde PPI manifestaron que el foco ahora está en cuánto del rebote de las últimas dos ruedas logra sostenerse. El rebote del precio del petróleo y la suba de los rendimientos de los bonos de EEUU cambiaron el humor del mercado y pusieron presión sobre los activos argentinos que venían en alza.

Qué es el riesgo país y por qué importa tanto

El riesgo país mide cuánto más deben pagar los bonos de un país respecto de los títulos del Tesoro de Estados Unidos. Esos bonos estadounidenses son considerados la inversión más segura del mundo, por eso funcionan como referencia.

Cuando sube el riesgo país, significa que los inversores exigen mayor rentabilidad para comprar deuda argentina. Esa mayor exigencia refleja desconfianza o percepción de peligro.

El impacto es directo sobre las finanzas públicas. Una mayor tasa de rendimiento implica un costo más alto para que el Gobierno acceda al crédito en los mercados internacionales. Si Argentina necesita emitir nueva deuda, deberá ofrecer tasas más elevadas para atraer compradores.

La mirada del Citi sobre el riesgo país

La Argentina enfrenta una desconfianza financiera mayor de la que justificarían sus fundamentos económicos, según el Citi. El banco considera que la suba del riesgo soberano está reflejando una ansiedad "desproporcionada" frente a la evolución de las cuentas públicas, la acumulación de reservas y las perspectivas de crecimiento.

En los últimos días el spread soberano había caída por debajo de los 600 puntos básicos; sin embargo, diluido el "efecto Bolsonaro", el indicador amenaza con volver a cruzar esa cifra. El dato clave es que la Argentina todavía ostenta el riesgo país más alto de la región, a pesar de como bien señala el banco de Wall Street: "Sus fundamentos son mejores que otros países".

El diagnóstico apunta a una tensión central para los inversores: cuánto del castigo responde a la capacidad de pago y cuánto al temor de que el programa económico pierda continuidad política.

En su último informe sobre mercados emergentes, la entidad sostiene que el país transita el período previo a las presidenciales de octubre de 2027 desde una posición macroeconómica "más sólida de la que sugieren las narrativas predominantes en el mercado".

El capítulo argentino, elaborado por Ricardo Dessy y Felipe Juncal, reconoce las dificultades sociales y sectoriales, pero considera que los fundamentos siguen teniendo más peso que el ruido político.

En charla con iProfesional, Emanuel Juárez, analista técnico financiero, y Elena Alonso, CEO de Emerald Capital, coinciden parcialmente con esa lectura. Ambos encuentran argumentos para discutir el pesimismo, aunque advierten que los precios también reflejan riesgos pendientes.

Esa diferencia de énfasis se traslada a sus propuestas de cartera: diversificar, seleccionar los plazos y evitar que toda la exposición dependa de una recuperación de la deuda soberana.

Y es que el propio Citi advierte que los emergentes ingresan en un escenario internacional más adverso, con tasas estadounidenses elevadas, presiones inflacionarias vinculadas a la energía y condiciones de financiamiento más restrictivas. Su confianza en la Argentina convive, por lo tanto, con una mayor cautela sobre el entorno global.

El superávit y los pagos de deuda, pilares de la tesis optimista

La disciplina fiscal es el argumento más firme del banco de Wall Street. Citi la identifica como el pilar más consolidado del programa de Javier Milei y destaca que el país transita "un tercer año consecutivo de superávit, una diferencia frente a su historial de desequilibrios recurrentes".

Para 2026, proyecta un superávit fiscal consolidado de 0,1% del Producto Bruto Interno (PBI) y un resultado primario positivo de 1,4%. Para 2027, espera que el primero se mantenga en 0,1% y que el segundo alcance 1,2% del producto.

En términos financieros, sostener un excedente antes del pago de intereses contribuye a limitar las necesidades de endeudamiento. Sin embargo, el escenario del banco también muestra que ese esfuerzo convive con una carga de deuda relevante: estima que la deuda pública pasará de 72% del PBI en 2025 a 75% en 2026, antes de descender a 73,5% en 2027.

Citi suma otros dos elementos a su evaluación de la sostenibilidad: las mejoras de calificación crediticia y el cumplimiento de los pagos de bonos sin recurrir al mercado. También señala que el Banco Central (BCRA) superó una meta de acumulación de reservas de u$s10.000 millones con casi u$s15.000 millones acumulados a fines de agosto.

Esos elementos explican por qué el banco cuestiona la magnitud de la inquietud financiera. Su argumento es que el deterioro de la percepción de riesgo no encuentra un correlato equivalente en los fundamentos que analiza.

Juárez comparte parte de ese diagnóstico. "Hay fundamentos más sólidos de lo que los precios reflejan", señala a este medio, y menciona el superávit fiscal, una inflación que considera contenida y cierta mejora externa. Sin embargo, introduce una distinción: "Esos avances no eliminan la incertidumbre política, la fragilidad de las reservas ni un calendario de deuda" que, según su evaluación, se vuelve más exigente hacia 2027.