Grupo financiero de Costantini recalibra su estrategia con bonos y rota cartera
Con la mirada puesta en 2027, One618 advierte que los bonos soberanos tienen menos recorrido y apuesta por obligaciones negociables
Los bonos argentinos en dólares dejaron buenas ganancias durante su recuperación, pero la historia empieza a cambiar para aquellos inversores que todavía esperan nuevas subas importantes. Con las cotizaciones bastante más recuperadas que tiempo atrás y las elecciones presidenciales de 2027 cada vez más cerca, en la City comienza a instalarse una discusión sobre la conveniencia de mantener las posiciones actuales o aprovechar los precios para buscar otras alternativas.
En ese contexto, One618, la firma de gestión de activos vinculada a Eduardo Costantini, decidió modificar su estrategia para las inversiones en dólares. Su recomendación apunta a reducir posiciones en bonos soberanos de corto plazo y trasladar ese dinero hacia obligaciones negociables (ON) emitidas por empresas argentinas, donde considera que pueden encontrarse oportunidades interesantes.
"Con la mayoría de los drivers positivos ya incorporados en precios, no esperamos mucha compresión adicional en el corto plazo", explican desde One618, antes de confirmar el movimiento que comenzaron a realizar en sus carteras: "Rotamos de Bonares cortos a riesgo corporativo".
Por qué comenzó a revisar sus inversiones en bonos
Para entender el cambio de estrategia hay que mirar cómo evolucionó la deuda argentina. Durante mucho tiempo, los bonos soberanos cotizaron a precios muy castigados porque los inversores desconfiaban de la capacidad del país para cumplir sus compromisos, una situación que también abría la posibilidad de conseguir ganancias importantes si mejoraban las expectativas.
A medida que el mercado comenzó a mostrar mayor confianza, los títulos recuperaron valor y el riesgo país fue disminuyendo. Ese movimiento benefició especialmente a quienes habían comprado deuda a precios bajos, ya que pudieron aprovechar las subas de los precios sin necesidad de esperar al vencimiento.
Ahora la discusión pasa por cuánto más pueden valer esos bonos dado que One618 considera que el mercado ya incorporó buena parte de las expectativas favorables sobre la economía y que una nueva recuperación importante necesitaría motivos adicionales para que los inversores acepten rendimientos todavía menores.
Al mismo tiempo, la financiera también analizó cuánto pesa el escenario político en las cotizaciones de los bonos Globales. Según sus cálculos, el GD29 incorpora una probabilidad implícita de escenario político negativo del 15,8% y el GD30 del 22,3%, mientras que para el GD35 llega al 41%, para el GD38 al 38,5%, para el GD41 al 44,1% y para el GD46 al 44,9%.
La rotación que recomienda One618
Frente a este panorama, la financiera de Costantini comenzó a reducir parte de sus posiciones en Bonares de corto plazo -como lo pueden ser el AL29 y AL30- para aumentar su exposición a deuda corporativa (ONs), una alternativa que permite mantener inversiones en dólares y depender en mayor medida de la capacidad de pago de las empresas.
Y es que la posibilidad de elegir empresas con ingresos estables, bajos niveles de endeudamiento y capacidad para generar dólares puede resultar interesante para quienes buscan mantener una cartera dolarizada sin concentrar todas sus inversiones en títulos públicos de mayor riesgo.
Esto no significa que las ON sean automáticamente más seguras que un bono soberano. Una empresa también puede enfrentar problemas financieros y algunas emisiones tienen poca actividad en el mercado secundario, lo que puede complicar una venta anticipada.
Por ese motivo, antes de cambiar un bono por otro resulta importante comparar sus rendimientos, los plazos de devolución del capital y la situación financiera del emisor. Una ON que promete intereses elevados puede esconder riesgos mayores que otra con una tasa más moderada.
El informe no identifica obligaciones negociables específicas para ejecutar esta rotación, por lo que la recomendación debe entenderse como una preferencia por la deuda corporativa y no como una indicación de compra sobre empresas específicas.
Las reservas del BCRA siguen siendo una preocupación
Detrás de la postura de One618 también aparece un problema que continúa condicionando a la deuda argentina y es: la necesidad de conseguir dólares suficientes para afrontar los compromisos del país durante los próximos meses.
A pesar de la mejora de distintos indicadores económicos, el Gobierno todavía enfrenta vencimientos importantes y necesita fortalecer las reservas internacionales para sostener la confianza de quienes invierten en bonos soberanos.
Según el informe, una parte considerable del programa financiero previsto entre julio de 2026 y diciembre de 2027 depende de las reservas. Para evitar que disminuyan las reservas netas, el Banco Central necesitaría comprar entre u$s10.200 millones y u$s12.600 millones hasta fines de 2027.
Si además se contempla el cumplimiento de las metas acordadas con el Fondo Monetario Internacional, esa necesidad aumenta hasta un rango de entre u$s15.300 millones y u$s17.700 millones.
La dificultad está en que buena parte de esas compras deberían realizarse durante un año electoral, cuando suele aumentar la demanda de dólares de las empresas y los ahorristas. De hecho, One618 advierte que la compra privada de divisas se mantiene en niveles elevados y que su ritmo anualizado supera los u$s30.000 millones.
Aun así, el escenario presenta factores favorables como lo es la mejora de los precios internacionales de los productos agrícolas podría impulsar las exportaciones y facilitar el ingreso de dólares, algo especialmente importante para fortalecer las reservas.
La financiera calcula que el aumento de los precios de los principales cultivos representa un potencial adicional de exportaciones cercano a u$s2.900 millones, considerando la producción que todavía no había sido comercializada o no tenía precio fijado al momento del análisis.
Ese ingreso podría ayudar a mejorar la oferta de divisas, pero no alcanza por sí solo para resolver las necesidades financieras del país. Además, las condiciones internacionales más exigentes dificultan el regreso del Tesoro al mercado voluntario de deuda.
Qué mirar antes de cambiar los bonos
La estrategia de One618 muestra que las oportunidades dentro del mercado argentino empiezan a ser más diferentes entre sí. Después de la recuperación de los títulos públicos desde que empezó el año, comprar deuda soberana esperando que todos los bonos continúen subiendo puede resultar menos atractivo que buscar instrumentos con características particulares.
Es ahí donde las obligaciones negociables (ONs) comienzan a ganar protagonismo, ya que las emisiones de empresas con una situación financiera sólida suelen presentar una menor volatilidad que los bonos soberanos, ofrecen mayor previsibilidad en sus pagos y están menos expuestas a los cambios de humor del mercado frente a la coyuntura política y económica argentina.
Además, al depender principalmente de la capacidad de pago de cada empresa, permiten mantener inversiones en dólares sin quedar tan atados a los movimientos del riesgo país o a la incertidumbre electoral. Esta diferencia cobra especial importancia de cara a 2027, cuando las expectativas políticas podrían volver a generar fuertes movimientos en las cotizaciones de los títulos públicos.
Y por eso que, con el diagnóstico de One618 como referencia, podemos interpretar que el mercado argentino atraviesa una etapa donde elegir cuidadosamente cada inversión empieza a pesar más que apostar a una recuperación general de los bonos. La propuesta de reducir posiciones en deuda soberana y buscar oportunidades entre empresas responde a esa nueva situación, mientras que el calendario electoral de 2027 y la evolución de las reservas seguirán siendo factores importantes para definir el comportamiento de los activos argentinos.