Riesgo país: de 402 puntos en julio a más de 700 en octubre, cómo fue la evolución en 2026
La fuerte baja seguida por el repunte del indicador encendió las alertas sobre la sustentabilidad de la estrategia financiera actual
El riesgo país argentino atravesó fuertes oscilaciones desde la llegada de Javier Milei a la Presidencia. Después de alcanzar un máximo de 2.102 puntos básicos en enero de 2024, el indicador elaborado por JP Morgan inició una tendencia descendente que se extendió, con interrupciones, durante buena parte de los dos años siguientes. En julio de 2026 llegó a 402 puntos, su nivel más bajo desde 2018, pero luego revirtió el recorrido y volvió a superar los 700 puntos en octubre. Este jueves llegó a 703 puntos.
La evolución de 2026 muestra dos etapas diferenciadas: una primera mitad del año marcada por la recuperación de los bonos soberanos y la reducción de la prima de riesgo, y un segundo semestre en el que aumentaron las dudas sobre las necesidades de financiamiento en dólares, las reservas internacionales y los vencimientos de deuda de 2027.
Desde el mínimo de julio, el indicador acumuló un aumento cercano al 68%. Pese a esta suba, se mantiene muy por debajo de los niveles registrados durante 2024 y de los máximos alcanzados en septiembre de 2025.
El recorrido refleja la interacción entre el resultado fiscal, la capacidad de acumular divisas, las perspectivas de pago de la deuda, la incertidumbre política y las condiciones financieras internacionales. La evolución de los bonos soberanos resulta determinante para explicar los cambios del indicador.
Riesgo país en 2026: del mínimo de julio a la suba de octubre
El recorrido de 2026 es el más relevante para entender el movimiento reciente. El año comenzó con el indicador cerca de los 500 puntos básicos, pero durante el primer trimestre volvió a subir y llegó a ubicarse en torno a los 617 puntos en marzo.
A partir de abril, la tendencia cambió. El riesgo país perforó los 500 puntos en mayo y llegó a 498 unidades, en un contexto de recuperación de los títulos argentinos y de mejora de la calificación crediticia por parte de Fitch Ratings, que elevó la nota soberana de CCC a B-, con perspectiva estable.
La recuperación continuó durante junio y julio, hasta alcanzar un mínimo de 402 puntos el 10 de julio. La suba de las cotizaciones de los bonos redujo los rendimientos exigidos por los inversores y acercó a la Argentina a niveles de riesgo que no registraba desde 2018.
La caída también alimentó las expectativas sobre un eventual regreso al mercado internacional de deuda. Sin embargo, un indicador más bajo no garantizaba por sí solo que el Gobierno pudiera conseguir financiamiento a tasas y plazos compatibles con sus necesidades.
Por qué volvió a subir durante el segundo semestre
Desde agosto, el riesgo país retomó una tendencia ascendente. El indicador superó los 500 puntos durante ese mes y volvió a ubicarse por encima de los 600 en septiembre. En octubre, la suba se profundizó hasta superar los 700 puntos durante una rueda y cerrar en 674 unidades el miércoles 21.
Desde el mínimo de julio, el aumento fue de alrededor del 68%. La reversión estuvo vinculada con una combinación de factores externos y locales que volvió a presionar sobre las cotizaciones de los bonos soberanos.
Entre los principales factores se encuentran:
- Los vencimientos de deuda de 2027: el mercado comenzó a prestar mayor atención a la disponibilidad de dólares para afrontar los pagos de capital e intereses del próximo año y a las alternativas de financiamiento del Tesoro
- La acumulación de reservas: los inversores siguen la capacidad del Banco Central para fortalecer las reservas internacionales y contar con divisas suficientes para atender los compromisos externos
- Las tasas de interés internacionales: los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos funcionan como referencia para los activos emergentes. Cuando permanecen elevados, pueden aumentar la prima que los inversores exigen para mantener deuda argentina
- La cotización de los bonos soberanos: las caídas de los títulos en dólares elevan sus rendimientos y, por esa vía, presionan sobre el riesgo país
El contexto internacional no explica por sí solo el movimiento reciente. Las dudas sobre el financiamiento futuro y la disponibilidad de dólares también influyeron en las decisiones de los inversores.
La evolución de 2026 muestra, además, que la continuidad del superávit fiscal no alcanza por sí sola para garantizar una reducción sostenida del indicador. El resultado de las cuentas públicas es relevante para evaluar la capacidad de pago, pero la deuda en moneda extranjera también exige contar con divisas o acceder a mecanismos de financiamiento.
Cómo evolucionó el riesgo país entre 2023 y 2025
Diciembre de 2023 y 2024: del máximo de la gestión a menos de 1.000 puntos
Cuando Milei asumió la Presidencia, el 10 de diciembre de 2023, el riesgo país se ubicaba en torno a los 1.923 puntos básicos. En enero de 2024 llegó a 2.102 puntos, su máximo durante la gestión, en medio de la incertidumbre sobre el impacto del ajuste fiscal, la devaluación y la capacidad del Gobierno para estabilizar la economía.
Durante los meses siguientes, el indicador bajó, impulsado por la consolidación del superávit fiscal y la recuperación de los bonos soberanos. En julio volvió a superar los 1.600 puntos, ante las dudas sobre las reservas y el régimen cambiario, pero retomó la tendencia descendente durante el segundo semestre.
En octubre de 2024 perforó los 1.000 puntos por primera vez en más de cuatro años. El movimiento estuvo acompañado por una recuperación de los títulos argentinos y por mejores expectativas sobre el cumplimiento de los compromisos financieros.
2025: la incertidumbre electoral y la recuperación posterior
El riesgo país comenzó 2025 en torno a los 635 puntos y llegó a cerrar en 569 unidades el 6 de enero, aunque ese episodio tuvo un componente técnico relacionado con el cálculo del indicador y los pagos de los bonos.
La tendencia se revirtió en septiembre, después de la derrota de La Libertad Avanza en las elecciones legislativas de la provincia de Buenos Aires. La caída de los bonos argentinos elevó el riesgo país hasta superar los 1.400 puntos, ante las dudas sobre la gobernabilidad y la continuidad del programa económico.
Después de las elecciones legislativas nacionales del 26 de octubre, en las que La Libertad Avanza obtuvo una victoria a nivel nacional, los títulos soberanos recuperaron valor. El respaldo financiero de Estados Unidos también contribuyó a reducir las dudas inmediatas sobre la estabilidad financiera.
El indicador cerró 2025 en 571 puntos básicos, muy por debajo del máximo registrado en septiembre.
Qué significa el riesgo país y cómo se calcula
El riesgo país mide la diferencia entre el rendimiento de los bonos soberanos de un país y el de los títulos del Tesoro de Estados Unidos de plazo comparable. Se expresa en puntos básicos: 100 puntos equivalen a un punto porcentual de sobretasa.
Cuando el indicador marca 674 puntos, representa un diferencial de 6,74 puntos porcentuales respecto de los bonos estadounidenses de referencia. No significa que el Estado argentino pague automáticamente esa tasa adicional en todos sus préstamos, sino que refleja una referencia de mercado construida a partir de los títulos de deuda.
La relación entre los bonos y el riesgo país es inversa. Cuando los precios de los títulos argentinos suben, sus rendimientos tienden a bajar y el indicador retrocede. Cuando los bonos pierden valor, sus rendimientos aumentan y el riesgo país suele subir.
También debe considerarse que JP Morgan modificó la referencia técnica utilizada para Argentina en octubre de 2025: dejó de utilizar el EMBI y pasó al EMBI Global Diversified. Esta modificación debe tenerse en cuenta al comparar la serie histórica.
El balance desde la llegada de Milei al Gobierno
Desde los 1.923 puntos básicos de diciembre de 2023 hasta los 674 puntos del 21 de octubre de 2026, el riesgo país registró una reducción cercana al 65%. Sin embargo, el recorrido estuvo marcado por fuertes oscilaciones: alcanzó los 2.102 puntos en enero de 2024, superó los 1.400 puntos en septiembre de 2025 y llegó a un mínimo de 402 puntos en julio de 2026.
El año en curso muestra que la mejora del primer semestre no eliminó los riesgos financieros. Desde julio, el indicador acumuló una suba cercana al 68%, en un contexto en el que los inversores volvieron a concentrarse en las necesidades de financiamiento en dólares y los vencimientos de deuda.
El riesgo país permite seguir los cambios en la percepción del mercado sobre la deuda argentina, pero no alcanza por sí solo para evaluar el conjunto de la economía. Para analizar el desempeño del programa económico también es necesario observar la actividad, la inflación, el empleo, las reservas y la capacidad efectiva de generar divisas para afrontar los compromisos externos.