Los 5 sectores más vulnerables de Wall Street: alerta de Goldman Sachs a inversores
Wall Street enfrenta un escenario de tasas elevadas y Goldman Sachs explica qué sectores corren más riesgos y cuáles podrían resistir mejor
Wall Street continúa mostrando cierta fortaleza que sorprende incluso a los analistas más optimistas. Varias de las acciones estadounidenses se mantienen cerca de sus máximos históricos, las ganancias de las grandes empresas siguen creciendo y la inteligencia artificial sostiene buena parte del entusiasmo inversor. Sin embargo, detrás de ese escenario favorable comenzó a tomar fuerza una preocupación que podría cambiar el rumbo del mercado durante los próximos meses y es el aumento de las tasas de interés y sus consecuencias sobre las valuaciones de las empresas.
El problema aparece cuando los bonos del Tesoro estadounidense ofrecen rendimientos cada vez más elevados, porque las compañías enfrentan mayores costos de financiamiento y los inversores encuentran alternativas atractivas fuera del mercado accionario. En ese contexto, las empresas con balances débiles, altos niveles de endeudamiento o ganancias proyectadas demasiado lejos en el tiempo quedan especialmente expuestas.
Frente a este escenario, Goldman Sachs publicó un informe en el que analiza qué sectores de Wall Street presentan mayores vulnerabilidades y cuáles cuentan con mejores herramientas para resistir un período prolongado de tasas elevadas.
El documento, titulado Higher Bond Yields: How Concerning?, reúne las perspectivas de economistas y estrategas del banco estadounidense. Su principal conclusión es que Wall Street todavía puede seguir subiendo, pero las diferencias entre empresas podrían profundizarse si los rendimientos de los bonos continúan aumentando.
Las sectores más vulnerables de Wall Street, según Goldman Sachs
Ben Snider, estratega jefe de acciones estadounidenses de Goldman Sachs, considera que las tasas actuales todavía permiten sostener el crecimiento de las ganancias corporativas, aunque advierte que un nuevo aumento pronunciado podría complicar especialmente a las empresas que dependen del crédito o cuyos beneficios se esperan principalmente para los próximos años.
El informe identifica cinco segmentos del mercado estadounidense que merecen especial atención por su sensibilidad al encarecimiento del financiamiento.
- Empresas de pequeña capitalización (small caps): suelen presentar balances menos sólidos que las grandes compañías y una mayor proporción de deuda a tasa variable, lo que provoca que sus costos financieros aumenten rápidamente cuando suben las tasas. Esta exposición puede reducir sus márgenes de rentabilidad y limitar su capacidad para financiar nuevos proyectos.
- Constructoras de viviendas (homebuilders): enfrentan dificultades porque el aumento de las tasas hipotecarias encarece el acceso a la vivienda y reduce la demanda de nuevas propiedades. Según Goldman Sachs, las acciones del sector acumularon un rendimiento más de 20 puntos porcentuales inferior al del S&P 500 desde junio, reflejando el impacto del deterioro de las condiciones financieras.
- Empresas inmobiliarias y REITs: los fideicomisos de inversión inmobiliaria y las compañías vinculadas al sector enfrentan mayores costos de financiamiento, mientras que el incremento de las tasas de descuento presiona sobre el valor de sus propiedades y proyectos. La necesidad de refinanciar obligaciones puede convertirse en otro factor negativo si los rendimientos permanecen elevados.
- Compañías de servicios públicos (utilities): son negocios que requieren inversiones importantes y recurrentes en infraestructura, por lo que resultan sensibles al costo del capital. Además, sus dividendos compiten con los rendimientos de los bonos del Tesoro, que se vuelven relativamente más atractivos cuando aumentan las tasas.
- Empresas tecnológicas que todavía no generan ganancias: presentan una vulnerabilidad particular porque gran parte de su valuación depende de beneficios que podrían materializarse dentro de varios años. Cuando las tasas aumentan, el valor presente de esas ganancias futuras disminuye y las cotizaciones pueden experimentar correcciones importantes.
La clasificación surge de los sectores identificados por Goldman Sachs en su análisis y no representa un ranking, en sí, de compañías individuales, dado que el banco concentra sus advertencias en las características financieras de cada actividad.
Por qué Goldman Sachs advierte
Para entender la preocupación del banco estadounidense, conviene observar cómo influyen las tasas de interés en el precio de una acción, especialmente cuando una empresa cotiza a valores elevados por las expectativas de crecimiento que genera entre los inversores.
En términos financieros, el valor de una empresa depende de los flujos de fondos que podría generar en el futuro, descontados a una tasa que refleja el costo del capital y los riesgos de la inversión. Cuando esa tasa aumenta, los beneficios esperados para los próximos años pierden valor en términos presentes, una situación que afecta particularmente a las empresas de crecimiento.
Goldman Sachs calcula que más del 75% del valor actual del S&P 500 está explicado por flujos de fondos que llegarían dentro de más de diez años, la proporción más elevada registrada en décadas. Esto significa que el mercado depende considerablemente de ganancias futuras y, por lo tanto, presenta una sensibilidad importante frente a los movimientos de los rendimientos de los bonos.
Y es que, ese ajuste ya comenzó a reflejarse en los precios. Según el informe, el múltiplo precio/ganancias proyectadas del S&P 500 pasó de 23 veces hace un año a aproximadamente 19 veces, lo que representa una contracción cercana al 20%.
Otro aspecto relevante del análisis es que Goldman Sachs considera que la velocidad de los movimientos de las tasas puede resultar tan importante como el nivel alcanzado, dado que los mercados suelen adaptarse mejor a incrementos graduales que a movimientos abruptos.
Snider explica que, históricamente, las acciones estadounidenses lograron convivir con rendimientos crecientes de los bonos cuando esos aumentos estuvieron acompañados por una economía sólida. Las dificultades aparecen cuando las tasas suben demasiado rápido y obligan a los inversores a ajustar sus posiciones (vender acciones para comprar bonos que ahora rinden más).
Las grandes tecnológicas y la inteligencia artificial
Pese a los riesgos identificados, Goldman Sachs encuentra diferencias importantes dentro del propio sector tecnológico, especialmente entre las empresas que todavía necesitan financiamiento para crecer y aquellas que ya cuentan con negocios altamente rentables.
Según las estimaciones de Snider, aproximadamente la mitad del crecimiento de las ganancias del S&P 500 durante 2026 está impulsada por las inversiones vinculadas con inteligencia artificial, un fenómeno que ayuda a explicar la fortaleza del mercado frente al aumento de los rendimientos de los bonos.
El banco destaca la capacidad financiera de grandes compañías relacionadas con esta industria, entre ellas Microsoft (MSFT), Meta (META), Amazon (AMZN), Alphabet (GOOGL), Nvidia (NVDA) y Taiwan Semiconductor Manufacturing (TSM), que cuentan con calificaciones crediticias elevadas.
Estas empresas tienen mayor capacidad para financiar inversiones, afrontar compromisos y sostener sus proyectos incluso cuando el costo del crédito aumenta, una ventaja que resulta especialmente importante frente a competidores de menor tamaño.
Qué deberían mirar los que invierten en CEDEARs
Por todo esto, las conclusiones de Goldman Sachs cobran relevancia también para los inversores argentinos, dado que muchas acciones estadounidenses pueden negociarse desde el mercado local mediante Certificados de Depósito Argentinos (CEDEARs).
En estos instrumentos, la evolución del precio depende tanto del activo que cotiza en el exterior como del dólar contado con liquidación (CCL), por lo que una caída de las acciones estadounidenses puede combinarse con movimientos cambiarios que amplifiquen -o compensen- parcialmente su impacto en pesos.
En este sentido, Goldman Sachs proyecta que el rendimiento del bono estadounidense a diez años podría finalizar 2026 cerca del 4,75% y descender al 4,4% hacia fines de 2027, un escenario que aliviaría gradualmente las condiciones financieras y podría favorecer la recuperación de los sectores más castigados.
Mientras tanto, podemos seguir encontrando oportunidades en Wall Street, pero tendremos que ser más selectivos. La fortaleza del S&P 500 puede esconder diferencias importantes entre sus integrantes y, con tasas elevadas, la capacidad de convertir las expectativas de crecimiento en ganancias concretas adquiere un peso cada vez mayor al momento de decidir dónde invertir.