Cuánto puede verse afectada Argentina por devaluación del real, según consultora PPI
Con el real más barato, la industria argentina pierde terreno frente a Brasil y PPI pone números al problema que enfrenta ahora la economía argentina
La caída del real brasileño después de la reelección de Lula da Silva volvió a poner un tema incómodo sobre la mesa del Gobierno argentino. Mientras el equipo económico intenta mantener al dólar fuera de agenda y acumular reservas, la moneda del principal socio industrial del país se abarató de golpe. No hace falta que el peso se fortalezca para que Argentina pierda competitividad: alcanza con que Brasil devalúe más rápido.
Por esto mismo, Portfolio Personal Inversiones (PPI) le puso números al problema. En su informe tras la sorpresa de Lula calculó que, con el salto inicial del dólar en Brasil, el tipo de cambio real multilateral argentino podía caer 2,89% si las demás monedas permanecían estables. Esa cifra mide una pérdida de competitividad, no una suba del dólar oficial que necesariamente deba producirse.
Por qué importa tanto lo que pasa con el real
Y es que Brasil no es un socio más para Argentina, es un destino decisivo para las exportaciones industriales, desde autos y autopartes hasta productos químicos y maquinaria, y también un proveedor importante para las empresas locales. Por eso, cuando cambia bruscamente la relación entre el peso y el real, el impacto puede trasladarse a precios, pedidos y márgenes comerciales.
Según PPI, Brasil explica el 27,7% del índice de tipo de cambio real multilateral (ITCRM), una medición del Banco Central que combina los tipos de cambio con la evolución de los precios de Argentina y sus socios comerciales. El dato corresponde a la última ponderación disponible al momento del informe, de agosto.
El índice es útil porque mirar únicamente cuánto sube el dólar en Buenos Aires puede dar una imagen incompleta. Si en Brasil el dólar se encarece mucho más, el peso puede perder competitividad frente al real aun cuando acá también haya aumentado el tipo de cambio nominal.
PPI lo explicó al señalar que "la depreciación del real agrega presión sobre la competitividad cambiaria argentina". En otras palabras, para venderle a Brasil no alcanza con que el dólar local se mueva; también importa cuánto cuesta producir y vender del otro lado de la frontera.
La diferencia entre perder competitividad y devaluar
Antes del balotaje brasileño, el dólar rondaba los R$4,98. Después de la sorpresa electoral llegó a negociarse en R$5,60 y PPI tomó como referencia un nivel de R$5,50, equivalente a una suba del 10,4% respecto del valor previo.
Con ese escenario y sin cambios en las otras monedas relevantes para el comercio argentino, el informe estimó una caída del 2,89% en el ITCRM. El índice habría quedado en su nivel más bajo desde fines de mayo, apenas 0,4% por encima del promedio de noviembre de 2023 y 1,5% arriba del promedio de abril de 2025, cuando se flexibilizaron parcialmente los controles cambiarios.
Pese a esto, hay que tener cuidado con la interpretación ya que PPI no pronosticó una devaluación del peso del 2,89%, ni sostuvo que el Banco Central estuviera obligado a llevar el dólar a un precio determinado. El cálculo compara la competitividad cambiaria bajo determinadas condiciones y supone que el resto de las variables no cambia.
Un ejemplo concreto para entender el problema
Imaginemos una empresa brasileña que vende un producto por R$1.000 y una argentina que compite con ella. Con un dólar a R$5 y otro a $1.540 en Argentina, el precio brasileño equivale a unos $308.000. Si la moneda brasileña se debilita hasta R$5,50 por dólar y el tipo de cambio argentino se mantiene igual, ese producto pasa a costar aproximadamente $280.000.
La rebaja es cercana al 9% medida en pesos argentinos, aunque la fábrica brasileña no haya cambiado su lista de precios. Es un ejercicio simplificado: no incluye fletes, impuestos, costos de importación ni las decisiones comerciales de cada empresa, pero deja claro por qué el movimiento del real preocupa tanto.
Para una firma argentina que exporta hacia Brasil sucede algo similar, pero al revés. Si necesita mantener su precio en pesos para cubrir salarios y otros gastos, el comprador brasileño deberá desembolsar más reales para pagarle. La presión se siente especialmente donde ambos países fabrican productos parecidos y compiten por el mismo cliente.
Las reservas y la decisión que enfrenta el Gobierno
Los números del comercio permiten entender por qué al mercado le importa este asunto. Según el INDEC, en septiembre Argentina le vendió a Brasil u$s1.206 millones y le compró u$s1.375 millones, con un saldo bilateral negativo de u$s169 millones. Una moneda brasileña más barata podría ampliar esa diferencia si favorece las importaciones y dificulta las ventas argentinas, aunque el resultado también dependerá de la demanda y de la actividad en ambos países.
Para el Gobierno, la dificultad pasa por el lado de que, si deja que el dólar argentino suba más rápido, puede recuperar algo de competitividad frente a Brasil, pero también corre el riesgo de sumar presión a la inflación. Si busca contenerlo, el peso puede quedar relativamente más caro y complicar a los sectores que compiten con productos brasileños.
"La respuesta del equipo económico será determinante", sostuvo PPI. El informe destacó que durante octubre no había detectado ventas de instrumentos ajustados al dólar en el mercado secundario y que la posición vendida del BCRA en futuros se había reducido a u$s44 millones a fines de septiembre, desde u$s278 millones en agosto.
El trabajo también mencionó la fijación del tipo de cambio para la letra vinculada al dólar D30O6 como otro momento sensible para el mercado cambiario. Tras el canje, el stock remanente era de u$s1.452 millones, una suma capaz de concentrar operaciones alrededor de la fecha de fijación del tipo de cambio.
La caída del real, entonces, no significa que el dólar argentino tenga que subir de inmediato. Pero cambia una cuenta que el Gobierno no puede ignorar y es cuánto valen los productos argentinos frente a los brasileños. Si la depreciación se sostiene, la presión podría aparecer primero en la industria y el comercio exterior, y después en la discusión sobre hasta dónde conviene mantener estable el peso.