Wall Street se desploma por el temor a la IA y dos gigantes tecnológicos están en la mira
Amazon e Intel profundizaron las pérdidas en Nueva York tras advertir sobre sus gastos e inversiones. El Nasdaq registró una fuerte caída
Wall Street volvió a teñirse de rojo este viernes y profundizó las pérdidas de la jornada anterior. El miedo a que las inversiones millonarias en inteligencia artificial tarden más de lo previsto en generar resultados afectó a las principales empresas tecnológicas e impactó en los principales índices.
El foco de los inversores estuvo puesto en Amazon e Intel. La primera informó una fuerte salida de efectivo y anticipó que mantendrá un elevado nivel de inversión para ampliar su infraestructura de inteligencia artificial.
La segunda advirtió que tendrá un flujo de caja negativo durante 2026, en medio de dificultades para producir chips y de una demanda más baja de computadoras personales.
Durante la rueda, el Nasdaq Composite llegó a retroceder cerca de un 3%, mientras que el S&P 500 y el Dow Jones también registraron bajas. Según datos de Reuters hacia el final de la mañana en Estados Unidos, el Nasdaq perdía un 2,48%, el S&P 500 caía un 1,56% y el Dow Jones retrocedía un 0,71%.
Por qué caen las acciones de Amazon e Intel en Wall Street
Amazon retrocedía alrededor de un 2% durante la rueda, luego de presentar resultados trimestrales que dejaron señales de alerta para el mercado. Aunque sus ventas crecieron un 12% interanual, hasta u$s201.940 millones, la empresa registró un flujo de caja libre negativo de u$s42.400 millones en los últimos 12 meses.
En este sentido, Amazon prevé destinar alrededor de u$s220.000 millones a gastos de capital durante 2026, principalmente para infraestructura tecnológica. La perspectiva de que el desembolso siga en niveles elevados generó inquietud entre los accionistas, que buscan señales más concretas de rentabilidad.
En paralelo, el negocio de computación en la nube, Amazon Web Services (AWS), mostró un crecimiento del 39,3% interanual y alcanzó ingresos por u$s46.000 millones. No obstante, fue insuficiente para eliminar las dudas sobre el volumen de recursos que la compañía necesita para sostener su expansión.
Intel, por su parte, llegó a desplomarse cerca de un 29% durante la jornada. El fabricante de chips anticipó que consumirá efectivo durante 2026, debido a las restricciones en su capacidad de producción, el debilitamiento del mercado de computadoras personales y las inversiones necesarias para ampliar sus instalaciones.
A su vez, la empresa también proyectó ingresos de entre u$s15.000 millones y u$s16.000 millones para el cuarto trimestre, por debajo de los u$s17.100 millones que esperaban los analistas.
A esto se sumó el impacto de una explosión en una planta de Israel, que afectará sus ingresos y el suministro de chips durante dos trimestres.
El costo de la inteligencia artificial preocupa a los inversores
Las caídas de Amazon e Intel se dan en un contexto de mayor precaución frente a los desembolsos que hacen las grandes empresas para desarrollar la infraestructura necesaria para la expansión de la inteligencia artificial.
En esta línea, los inversores buscan comprobar si las inversiones en centros de datos, servidores y chips se traducirán en ingresos y ganancias suficientes para justificar su magnitud.
A su vez, la preocupación también se enfoca en las formas de financiar dicha expansión. Muchas empresas tecnológicas recurrieron al mercado de bonos para conseguir recursos, en un momento en que los costos de financiamiento volvieron a ganar importancia. Si las inversiones tardan en generar retornos, el endeudamiento puede sumar presión sobre los resultados futuros.
Es importante mencionar que el movimiento no se limitó a Intel y Amazon. Otras compañías vinculadas con la inteligencia artificial y los semiconductores también registraron retrocesos. Nvidia perdió alrededor de un 3,7% y AMD cayó cerca de un 10% en la rueda, mientras que el índice que reúne a las principales compañías de semiconductores llegó a bajar un 7%.
La jornada también profundizó las pérdidas que había registrado Alphabet el jueves, luego de que sus resultados y el aumento de sus desembolsos reavivaran las dudas sobre el flujo de caja de las grandes tecnológicas.
De esta forma, el mercado empezó a exigir señales más claras de que el gasto en inteligencia artificial puede sostener el crecimiento sin deteriorar las finanzas de las compañías.