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Locales cerrados en CABA: los barrios y las avenidas donde más golpea la crisis comercial

Cifras oficiales aportadas por la Ciudad de Buenos Aires muestran un incremento en la tasa de vacancia en las diferentes comunas porteñas

02/11/2026
Actualizado 15:38hs

La Ciudad de Buenos Aires tiene 1.388 locales comerciales desocupados y una tasa de vacancia del 10,7%, según el último relevamiento oficial. La cifra representa un deterioro respecto de 2025 y refleja las dificultades que enfrenta el comercio tradicional para sostener su actividad. Los alquileres, los salarios, los servicios y la caída del consumo conforman una combinación que pone en jaque la rentabilidad de numerosos negocios. El mapa comercial porteño muestra una realidad cada vez más preocupante.

Detrás de las persianas bajas hay negocios que no lograron recuperarse, comerciantes que decidieron abandonar la actividad y propietarios que no consiguen inquilinos para sus inmuebles.

De acuerdo con el relevamiento del Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires (IDECBA), que abarca el cuatrimestre de junio a septiembre de este año, se contabilizaron 1.388 locales desocupados sobre un universo de 12.916 establecimientos relevados. Esto significa que el 10,7% se encontraba sin actividad, mientras que 11.528 permanecían ocupados. De esta manera, la comparación interanual muestra un marcado deterioro, pues en el mismo período de 2025 había alrededor de 1.100 locales desocupados, equivalentes al 8,5% del total.

En un año se sumaron 288 establecimientos vacíos y la tasa de desocupación avanzó 2,2 puntos porcentuales. Se trata, además, del nivel de ocupación más bajo desde 2022.

Más locales en alquiler y persianas que no vuelven a levantarse

El informe permite distinguir tres situaciones diferentes, ya que de los 1.388 locales desocupados, 728 estaban cerrados sin un destino aparente, 464 se ofrecían en alquiler o venta y otros 196 se encontraban en construcción o refacción. En este contexto, uno de los datos más significativos es el crecimiento de los inmuebles ofrecidos en el mercado, pues los locales en alquiler o venta pasaron de 239 a 464 en un año, lo cual refleja tanto la salida de comerciantes de determinados corredores como las dificultades para encontrar nuevos ocupantes.

La diferencia es importante: no todos los locales vacíos están atravesando una situación transitoria. Más de la mitad permanece cerrada sin un destino aparente.

Los barrios y las calles con más locales vacíos

El deterioro no afecta por igual a toda la Ciudad, ya que algunos corredores comerciales presentan niveles de desocupación particularmente elevados. En tal sentido, Parque Avellaneda encabeza el relevamiento, con una tasa del 25,3%, por lo que aproximadamente uno de cada cuatro locales relevados en esa zona está desocupado. Le siguen Villa Crespo, con 22,7%; Córdoba y Scalabrini Ortiz, con 19,7%; Lavalle, con 19,4%; y Warnes, con 17,5%. También aparecen con indicadores preocupantes Chilavert, con 15,4%; Defensa, con 15,2%; Riestra, con 14,9%; Córdoba Facultad y Puerto Madero, ambos con 14,3%.

Por comunas, las situaciones más comprometidas se observan en la 8, que abarca Villa Lugano y Villa Soldati, con una desocupación del 15,2%, y la 15 ( Chacarita, Villa Crespo, La Paternal, Villa Ortúzar, Agronomía y Parque Chas), con el 15%. También se registran niveles elevados en las comunas 14 que abarca Palermo, la Comuna 1 (integrada por los barrios de Retiro, San Nicolás, Puerto Madero, San Telmo, Monserrat y Constitución) y la 4, conformada por Parque Patricios, Barracas, La Boca y Nueva Pompeya.

Los números muestran que el fenómeno no se limita al microcentro ni a las zonas tradicionalmente afectadas por la menor circulación de trabajadores. También alcanza corredores barriales y áreas comerciales que dependen del consumo cotidiano de los vecinos.

Por qué cuesta cada vez más mantener abierto un comercio

La explicación no pasa exclusivamente por la caída de las ventas, ya que el problema radica en que los ingresos de los negocios dependen de un consumo que continúa siendo selectivo, mientras que los costos necesarios para mantener abierta una persiana conforman una estructura de gastos difícil de reducir.

En las arterias comerciales más demandadas, los valores inmobiliarios pueden representar una proporción demasiado elevada de la facturación y aesto se suma el comportamiento de los consumidores, pues los hogares priorizan los gastos esenciales y postergan compras de indumentaria, calzado, decoración y otros bienes que no consideran indispensables. Incluso, antes de realizar una compra, comparan precios, buscan promociones y muchas veces directamente prescinden de determinadas adquisiciones.

El resultado es una menor cantidad de operaciones o tickets promedio más bajos, mientras el comerciante debe seguir pagando prácticamente los mismos compromisos mensuales, que además incluyen salarios y las cargas laborales, que también pesan sobre la rentabilidad. Un negocio que necesita dos o tres empleados debe afrontar sueldos, aportes y contribuciones incluso durante los períodos de menor movimiento. A diferencia de una gran cadena, un pequeño establecimiento suele tener menos posibilidades de distribuir esos costos entre distintas sucursales. La electricidad, el gas, el agua, internet, las expensas y los impuestos completan una estructura que no se ajusta automáticamente cuando cae la facturación.

En gastronomía, por ejemplo, los consumos energéticos y el mantenimiento de las instalaciones pueden representar una carga especialmente importante. Qué dicen los comerciantes: alquileres que no se pueden pagar y ventas que no alcanzan Los testimonios de quienes trabajan detrás del mostrador permiten entender mejor las estadísticas.

El comercio electrónico cambia las reglas del juego

Otro factor que modifica la ecuación económica es el crecimiento del comercio electrónico. Los consumidores pueden comparar precios, consultar promociones y comprar desde sus teléfonos sin necesidad de trasladarse hasta una avenida comercial.

El negocio tradicional tiene que sostener alquiler, empleados, mantenimiento y servicios, mientras compite con vendedores que operan con estructuras físicas más reducidas. Damián Caffarella, secretario general de la Cámara Inmobiliaria Argentina, advierte que detrás de los locales vacíos también hay un cambio estructural en la forma de comercializar.

Cada vez más emprendedores optan por vender exclusivamente por internet para evitar los costos de mantener un establecimiento físico, entre ellos alquileres, expensas, habilitaciones, servicios y personal. A esto se suma una dificultad adicional: algunos propietarios prefieren mantener sus inmuebles desocupados antes que aceptar una reducción del alquiler pretendido. De esta manera, se produce una paradoja: mientras los comerciantes buscan bajar sus costos para sobrevivir, una parte de la oferta inmobiliaria no termina de adecuar sus precios a la nueva realidad del mercado.

Para responder a la competencia digital, muchos negocios recurren a promociones, cuotas sin interés, descuentos bancarios y liquidaciones. Sin embargo, estas herramientas tienen un costo: reducen los márgenes de ganancia y, en ocasiones, obligan a vender mucho más para obtener el mismo resultado económico. Por eso, incrementar la facturación no necesariamente significa mejorar la rentabilidad.

Otro factor que juega en contra es un financiamiento escaso y oneroso, por lo que se convierte en otro obstáculo para los pequeños negocios, ya que cuando las ventas no alcanzan para pagar los compromisos, el comerciante necesita capital de trabajo para afrontar proveedores, salarios y alquileres.

El problema aparece cuando debe recurrir al crédito para cubrir gastos corrientes. Si el financiamiento tiene un costo elevado, los intereses absorben una parte creciente de la rentabilidad. Además, los pequeños establecimientos suelen tener menos espalda financiera que las grandes cadenas para soportar varios meses de actividad débil.

En ese escenario, algunos negocios comienzan a atrasarse con proveedores, acumulan obligaciones y terminan tomando la decisión de cerrar antes de que las deudas comprometan todavía más su patrimonio.

El cierre de un comercio puede arrastrar a otros

La desocupación también genera un efecto dominó sobre las propias zonas comerciales. Cuando una calle pierde establecimientos, disminuye su atractivo como paseo de compras y cae la circulación de personas. Los negocios que permanecen abiertos reciben menos visitantes y tienen más dificultades para sostener sus ventas.

Esa menor actividad puede llevar a nuevos cierres, profundizando el deterioro del corredor. El fenómeno también afecta al mercado inmobiliario. Un local vacío no genera ingresos para el propietario y puede obligarlo a negociar el precio del alquiler, ofrecer períodos de gracia o invertir en refacciones para atraer nuevos inquilinos. Desde el punto de vista inmobiliario, la vacancia abre una oportunidad de negociación para quienes buscan instalar un negocio.

En los corredores con mayor oferta, algunos propietarios pueden mostrarse más dispuestos a discutir el canon inicial, los plazos de gracia o las condiciones de ingreso. Sin embargo, esa flexibilidad no es uniforme: depende de la ubicación, el estado del inmueble y la demanda de cada zona.

Otra medición confirma el deterioro comercial

La Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC) realiza sus propios relevamientos en las principales arterias comerciales porteñas. Según se desprende de un relevamiento efectuado durante el bimestre julio-agosto de 2026, el número de locales vacíos en las principales áreas comerciales de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires registró una suba de 4% en relación a lo que sucedió en el mismo período, pero de 2025.

En concreto, durante el cuarto bimestre de 2026 se detectaron un total de 284 locales en venta, alquiler o cerrados en las áreas relevadas. No obstante, respecto a la medición anterior, correspondiente a mayo-junio de 2026, se detectó una baja del 2,4%, ya que entonces los locales vacíos habían sido 291.

Analizando exclusivamente los locales ofrecidos (es decir, en alquiler y venta) se observa que en alquiler hubo una suba de 6,9% comparado con el periodo anterior (mayo-junio), y con respecto a julio-agosto de 2025, hubo un aumento de 120,4%. Mientras que, en venta, hubo un descenso de 8,7% en relación al bimestre anterior y una baja de 32,3% en comparación a julio-agosto de 2025. 

A nivel geográfico, el comportamiento de las principales arterias refleja la profundidad de la recesión:

– Avenida Rivadavia: Mostró un incremento de la inactividad del 66,7% en su comparación interanual.

– Avenida Cabildo: En el nodo comercial de Belgrano, los locales vacíos crecieron un 38,5% anual.

– Avenida Pueyrredón: Registró un alza de la vacancia del 36,4% respecto al mismo período de 2025.

– Avenida Avellaneda: El principal polo textil y de indumentaria mayorista de la Ciudad se mantuvo sin cambios en su tasa de ocupación respecto del bimestre previo, operando como un oasis relativo de resistencia debido al consumo de menores recursos.