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Dólar: cuál es el techo que fijó el Gobierno para noviembre y cuándo interviene el BCRA

La brecha entre el tipo de cambio y la inflación se amplía, mientras las reservas del Banco Central y la demanda de divisas marcan récords

03/11/2026
Actualizado 11:43hs

El dólar mayorista tiene un margen de más de $400 antes de alcanzar el techo de la banda cambiaria previsto para fines de noviembre. El esquema que aplica el Banco Central de la República Argentina (BCRA) establece límites dentro de los cuales puede fluctuar el tipo de cambio oficial sin que la autoridad monetaria deba intervenir para defender una cotización determinada.

Los extremos de ese rango se actualizan diariamente durante el mes, de acuerdo con un mecanismo que toma como referencia la inflación de dos meses atrás. Así, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de septiembre, que registró una suba del 1,93%, determina el ajuste de las bandas durante noviembre.

Con esa actualización, el límite superior llegará a $1.989,12 al último día hábil del mes. Frente a un dólar mayorista que este lunes se ubicó en torno a $1.543,62, la distancia hasta ese valor supera los $445.

El funcionamiento de las bandas cobra relevancia en un contexto en el que el dólar acumula aumentos inferiores a la inflación, mientras persiste la demanda de divisas por parte de los ahorristas y el Gobierno busca fortalecer las reservas internacionales.

A cuánto puede subir el dólar antes de que intervenga el BCRA

El régimen de bandas establece un piso y un techo para la cotización mayorista: mientras el dólar se mantenga dentro de esos límites, el precio queda determinado por la oferta y la demanda, sin que el Banco Central tenga que intervenir para sostener un valor específico.

Si el tipo de cambio supera el extremo superior, el organismo debe vender divisas para contener la cotización. En cambio, si perfora el límite inferior, debe comprar dólares para evitar que continúe cayendo por debajo del rango establecido.

El techo vigente al inicio de noviembre se ubicaba en $1.954,48 y se incrementará progresivamente hasta alcanzar los $1.989,12 al cierre del mes. La diferencia responde a la actualización diaria de los límites.

Con un dólar mayorista de $1.543,62, la cotización se encontraba a $410,86 del techo vigente y a $445,50 del máximo proyectado para fines de noviembre.

La distancia entre ambos valores permite dimensionar el margen de fluctuación que tiene actualmente el tipo de cambio antes de que se active el mecanismo de intervención previsto en el esquema.

El dólar sube menos que la inflación y crece la apreciación del peso

La evolución del tipo de cambio muestra una diferencia respecto del comportamiento de los precios internos. El dólar oficial minorista comenzó noviembre con un incremento de cinco pesos y cerró en $1.565 para la venta en el Banco Nación, su máximo nominal registrado hasta ese momento.

Sin embargo, desde el comienzo de 2026 acumula una suba de aproximadamente 5,7%, mientras que la inflación alcanzó el 23,6% hasta septiembre. La comparación refleja que el dólar avanzó considerablemente menos que los precios de la economía.

En el segmento mayorista también se observa esa diferencia. Durante octubre, la cotización aumentó alrededor de 1,1%, frente a estimaciones privadas de inflación de entre 1,8% y 2% para el mismo período.

Esta dinámica implica una apreciación del peso en términos reales, aunque para medir su magnitud frente a los principales socios comerciales se utiliza el tipo de cambio real multilateral, que contempla tanto las cotizaciones como las diferencias de inflación entre países.

Según cálculos de Rafaela Capital, ese indicador se ubicó alrededor de los 83 puntos, un nivel similar al registrado en julio de 2015, cuando había alcanzado los 79,30 puntos.

Una apreciación real del peso puede reducir la competitividad de los productos argentinos frente a los bienes importados y encarecer los costos locales medidos en moneda extranjera. El efecto también puede incidir sobre las decisiones de exportadores e importadores.

Fernando Camusso, director de Rafaela Capital, advirtió sobre la diferencia entre la estabilidad cambiaria y el comportamiento de otras variables financieras.

"La estabilidad reciente del dólar podría transmitir una sensación de tranquilidad que no termina de coincidir con el resto de las variables financieras", señaló el analista.

El especialista puso el foco en el contraste entre la apreciación real del peso y las condiciones financieras del país. En ese contexto, el riesgo país permanece elevado y los bonos soberanos continúan bajo presión, mientras Argentina todavía no recuperó un acceso normal al financiamiento internacional.

Por qué los argentinos siguen comprando dólares

La evolución del tipo de cambio tampoco se tradujo en una reducción de la demanda de divisas por parte de los ahorristas.

Durante octubre, los particulares compraron alrededor de u$s2.500 millones en dólares billete a través de las entidades financieras. El volumen fue similar al registrado en agosto y septiembre.

El dato contempla las adquisiciones de moneda extranjera para ahorro, pero no incluye la compra de pasajes ni los gastos realizados con tarjetas en el exterior.

Con esos registros, las proyecciones para 2026 ubican la demanda privada de dólares en torno a los u$s30.000 millones. De concretarse, sería uno de los períodos de mayor dolarización de ahorros de la historia argentina.

La persistencia de las compras se produce incluso cuando el dólar pierde terreno frente a la inflación. Entre los factores que pueden explicar ese comportamiento aparecen:

  • La búsqueda de cobertura frente a eventuales movimientos cambiarios
  • La preferencia por mantener ahorros en moneda extranjera
  • Las expectativas sobre la evolución futura del tipo de cambio
  • El turismo emisivo, ya que una cotización relativamente baja del dólar frente a los precios internos puede abaratar los viajes y los gastos en el exterior

Para el programa económico, este comportamiento representa un condicionante adicional: la demanda privada de divisas convive con la necesidad del Banco Central de acumular reservas internacionales.

Brasil y el impacto sobre la competitividad argentina

La evolución de las monedas de los principales socios comerciales también incide sobre la competitividad cambiaria de Argentina.

Durante octubre, el dólar pasó de cotizar cerca de 5,17 reales a ubicarse en torno a 5,45 reales al cierre del mes. El movimiento representó una depreciación del real brasileño de aproximadamente 5,4%.

En el mismo período, el dólar mayorista argentino avanzó alrededor de 1,1%. La diferencia entre ambos movimientos modificó los precios relativos entre las dos economías.

A esto se suma que Brasil registra una inflación considerablemente menor que la argentina. La combinación de una depreciación del real y un ritmo de actualización cambiaria más moderado en Argentina puede afectar la competitividad de los productores locales frente a sus pares brasileños.

El efecto es relevante por el peso de Brasil en el comercio exterior argentino y por la competencia que existe entre ambas economías en distintos sectores industriales y agroindustriales.

El desafío del BCRA: acumular reservas sin presionar al dólar

La acumulación de reservas es uno de los objetivos centrales de la política cambiaria. El Banco Central necesita adquirir divisas para fortalecer su posición internacional, pero debe hacerlo en un mercado donde también existe una demanda sostenida de dólares por parte del sector privado.

La estrategia oficial contempla aprovechar los períodos de mayor oferta de divisas para realizar compras y reducir su participación cuando advierte que sus operaciones podrían generar presión adicional sobre la cotización.

El último viernes, el BCRA compró u$s96 millones en el mercado cambiario, una de las adquisiciones más importantes de las últimas dos semanas.

La operación se produjo en una jornada en la que el riesgo país había alcanzado los 790 puntos básicos, según los datos del mercado suministrados para ese período.

De esta manera, el organismo enfrenta dos objetivos que deben compatibilizarse: recomponer las reservas internacionales y mantener el funcionamiento del régimen de bandas cambiarias.

Mientras el dólar permanezca dentro del rango establecido, el precio continuará determinado por la oferta y la demanda. El techo previsto de $1.989,12 para fines de noviembre fija el límite superior de ese esquema, aunque la evolución de las reservas, la inflación y la demanda privada de divisas seguirá siendo determinante para la dinámica del mercado cambiario.