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Apto para el gimnasio: por qué no es un trámite y qué información debe incluir

Apto para el gimnasio: por qué no es un trámite y qué información debe incluir
La mayoría de las personas cree que es solo un papel que va junto a la ficha del cliente, pero implica mucho más que algunos datos y la firma de un médico
17.02.2019 07.00hs Health & Tech

Actualmente, todos los establecimientos deportivos -gimnasios, piletas de natación, lugares para hacer crossfit, entre otros- solicitan un apto físico para permitir que una persona haga cualquier actividad. Es cierto que hay excepciones, pero la regla es que se solicite este documento. ¿Por qué? Esencialmente, por dos motivos. En primer lugar, para asegurarse de que la persona está en buen estado de salud para desempeñar el deporte que tiene ganas de comenzar. Pero hay, además, otra razón. En la medida de que el cliente haya presentado el certificado que acredita que su estado general le permite hacer deporte sin riesgo alguno, el establecimiento no es responsable por lo que le pase a esa persona.

Es aquí donde comienza la parte importante para todos aquellos que quieran practicar actividad física en algún gimnasio.

La mayoría de las personas lo ve como un trámite, como una molestia, una traba para poder comenzar algo nuevo. Es por eso que se le suele pedir al médico amigo o conocido que le haga el favor de hacer el certificado para el gimnasio. "Es para la ficha nada más", suele ser el argumento. Por supuesto, sí, es para la ficha, pero se trata de un documento mucho más importante para la salud en general.

Es el punto de partida para conocer el estado físico del propio cuerpo. Si bien parece insólito pensar en que una persona podría no conocerlo, la realidad es que hay muchos casos en los que se tiene alguna patología o trastorno que está oculto o latente y la actividad física podría provocar un esfuerzo perjudicial para la salud.


Es importante tener en cuenta que los cuerpos son diferentes, por lo que responden de formas diversas a los estímulos -como la actividad física, por ejemplo-. A esta premisa hay que sumarle qué tipo de vida ha llevado y lleva cada persona, ya que el bagaje que un cuerpo trae puede hacer que el cuerpo reaccione de manera diferente ante el ejercicio físico.


Pero, ¿siempre es necesario consultar con un médico y hacer los chequeos pertinentes?

Definitivamente, sí. El profesional puede ser un clínico o un especialista en deportología, de acuerdo a las necesidades del paciente en cuestión. Además, es probable que ante la consulta el médico solicite una serie de estudios que le permitirán analizar los factores de riesgo, el estado físico general, la función cardíaca y respiratoria. Con esa información podrá evaluar la capacidad funcional de la persona y determinar si realmente se encuentra apto para desempeñar la actividad que quiere.

El certificado que se presenta en el gimnasio debe incluir una serie de datos que servirán para acreditar el buen estado de salud del paciente. En general, las instituciones entregan una ficha que el especialista -o la propia persona- debe completar. Allí deben estar los antecedentes médicos, la medicación habitual -si es que toma-, la presencia o ausencia de factores de riesgo particulares y la historia familiar de alguna patología.


Además, el médico debe indicar que el paciente se encuentra apto para realizar una actividad en particular -la cual se le debe comunicar previamente- y que se han realizado sobre el paciente todos los estudios necesarios para llegar a esa conclusión


Recomendaciones generales al momento de hacer ejercicio

Los especialistas aconsejan dejar pasar alrededor de 90 minutos para empezar una actividad después de haber ingerido alimentos sólidos. Fundamentalmente, el motivo es que la sangre del organismo está trabajando en el aparato digestivo, para poder digerir la comida, y no en los músculos, tal como debería suceder cuando se practica un deporte.
Esta situación puede llevar a lesiones o molestias que, de haber esperado el tiempo pertinente, no habrían sucedido.

Por otra parte, la hidratación es un elemento central antes, durante y después de la actividad, pero hidratarse no solo es tomar agua. Cuando una persona transpira se deshidrata y, además de perder agua, pierde sales y minerales que son esenciales para el cuerpo. Por eso, tomar bebidas que han sido diseñadas específicamente para deportistas también es importante para complementar la hidratación.

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