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Olvidos y confusión: cómo son cuando aparecen por el mal de Alzheimer

Olvidos y confusión: cómo son cuando aparecen por el mal de Alzheimer
En muchos casos, los síntomas que se dan por el proceso natural de envejecimiento se pueden confundir con los primeros signos de esta patología
14.06.2019 14.17hs Health & Tech

Los olvidos son una de las características más comunes y frecuentes en los pacientes que padecen la enfermedad de Alzheimer y, más ampliamente, cualquier tipo de demencia. Si bien hay otras manifestaciones que también son características de esta afección, los olvidos y las confusiones son las más conocidas, ya que se presentan en la mayoría de los pacientes sin excepción.

Sin embargo, es común que se confundan con los síntomas regulares del envejecimiento, que muchas veces deteriora el sistema nervioso o cognitivo y produce consecuencias como los olvidos o las confusiones. Es por eso que resulta importante aclarar cuáles son las diferencias entre estos dos síntomas, ya que es clave poder identificarlos y concurrir a un especialista para obtener el diagnóstico correcto.

Tal como se mencionó anteriormente, el problema más común aparece en la memoria, lo cual suele afectar el día a día de los pacientes. Quienes padecen Alzheimer suelen olvidar información recién aprendida, al igual que fechas o eventos importantes; piden la misma información repetidamente y dependen de sistemas de ayuda para la memoria -tales como notitas o dispositivos electrónicos- o de familiares, para hacer cosas que antes hacían solos.

En contraste, un olvido por el proceso natural de envejecimiento puede hacer que una persona sea incapaz de recordar un nombre o una fecha en un determinado momento, pero que luego pueda hacerlo.

Asimismo, es frecuente que las personas con Alzheimer tengan severas dificultades para planificar o resolver problemas. Aunque no se trata de un olvido, resulta importante porque se ve afectada su capacidad de independencia, lo cual puede deteriorar su estado general.

Los pacientes que padecen este tipo de demencia experimentan cambios en su habilidad de desarrollar y seguir un plan o trabajar con números. Así, pueden tener dificultad para seguir una receta conocida o manejar las cuentas mensuales, al igual que tienen problemas para concentrarse y les puede costar más tiempo hacer las cosas solos.

Los dos aspectos mencionados pueden llevar a que la persona tenga dificultades para desarrollar sus tareas diarias. De esta forma, quienes padecen Alzheimer pueden tener dificultad en llegar a un lugar conocido, administrar un presupuesto en el trabajo o recordar las reglas de un juego muy conocido, entre los ejemplos más comunes.
En este sentido, los cambios relacionados al envejecimiento natural no son tan notorios, ya que a pesar de la edad las personas pueden seguir su día a día sin inconvenientes.

La desorientación en tiempo y espacio también es otro de los síntomas característicos que pueden afectar a quienes tienen esta patología. Es muy frecuente que se les olviden las fechas, estaciones y el paso del tiempo; de esta manera, pueden tener dificultad en comprender algo si no está en proceso en ese instante. En los casos más extremos es posible que se les olvide a veces dónde están y cómo llegaron allí.

Otro de las formas características de identificar el Alzheimer es que los pacientes suelen manifestar problemas con el uso de las palabras. En este sentido, pueden tener inconvenientes para seguir o participar en una conversación, inclusive es posible que paren en medio de una charla sin idea de cómo seguir o que repitan mucho lo que dicen. Además, en muchos casos se esfuerzan por encontrar las palabras correctas o el vocabulario apropiado, aunque no siempre lo consiguen. Es por eso que es frecuente que llamen a los objetos por un nombre incorrecto o por un pseudónimo.

Las confusiones sobre la locación de los objetos, ya sea dentro de su propia casa o fuera de ella, también son características del Alzheimer.

En general, cuando los olvidos o las confusiones se dan de manera esporádica y no afectan el desarrollo del día a día del paciente, no suele haber motivo para preocuparse. No obstante, cuando los síntomas se presentan de manera constante -y en aumento de frecuencia- y no permiten al paciente hacer sus actividades diarias, es clave que se consulte a un especialista. De esta manera, será posible tener un diagnóstico certero e iniciar un tratamiento en caso de que sea necesario. Es importante recordar que la detección temprana siempre es beneficiosa para el paciente.

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