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Salud vs. salud: la falsa dicotomía golpea a la economía del ámbito sanitario

En medio de la pandemia el sector comienza a sufrir las consecuencias de las medidas supresivas
Por iProfesional
02/05/2020 - 12,47hs
Salud vs. salud: la falsa dicotomía golpea a la economía del ámbito sanitario

Desde la declaración de la pandemia por el COVID 19, distintos países afectados por el virus comenzaron a tomar medidas restrictivas sobre la población. Si bien, en un principio, en algunos lugares se optó por medidas de mitigación -entendidas a las mismas por condicionamientos parciales sobre las actividades y deambulación- la mayoría de los estados terminaron optando por medidas supresivas. Dicho marco involucró el cierre de más del noventa por ciento de las actividades, exceptuando las consideradas esenciales.

Dichas restricciones con claro enfoque sanitario, generaron un impacto negativo sobre el sistema económico. La imposibilidad de deambular afectó directamente a pequeñas, medianas y grandes empresas, que vieron caer su demanda en forma abrupta. Sin embargo, las limitaciones establecidas también golpearon la oferta limitando la producción de muchos insumos y bienes, que en el corto o mediano plazo resultan esenciales. Desde el surgimiento de esta situación, se comenzó a plantear un análisis dicotómico entre la salud y la economía. Dicho enfoque plantea que la preservación de la salud se realiza a costa de la economía; y desde una perspectiva contrafáctica, el desarrollo económico que generaría la liberación de las actividades, podría tener un costo sanitario en términos de personas infectadas y fallecidas.

Si bien esta hipótesis parece simple de comprender, nuevas perspectivas se fueron agregando, complejizando el análisis. Las particularidades del Sistema Sanitario Argentino, conformado por la cobertura pública, las obras sociales y las prepagas; constituyen un modelo sectorizado que requiere una articulación coordinada, a fin de que las definiciones establecidas en un ámbito no desarticulen el otro.

Para completar el análisis es necesario comprender las fuentes de financiamiento y las variables económicas que impactan sobre los mismos. Las obras sociales dependen directamente del empleo registrado, ya que, a través del aporte del empleado y el empleador, constituyen el fondo que permiten financiar las prestaciones. Las prepagas, por su lado, se asemejan a otros sectores del ámbito económico. Estas empresas ofrecen un servicio que depende de las posibilidades de contratación y pago de los usuarios de sistema. De esta forma, los procesos económicos recesivos que generan pérdida del poder adquisitivo en forma transversal, impactan negativamente sobre el sector.

Por último, es importante destacar la posición de los establecimientos privados. Si bien habitualmente se considera a los sectores de salud desde la perspectiva del financiamiento, no debe olvidarse que en Argentina existen miles de clínicas que funcionan como prestadores de los sectores antes mencionados. Es decir, establecimientos privados que invierten en infraestructura y contratan personal de salud, para brindar atención a pacientes y luego recuperar el gasto a través del pago de las Obras Sociales, las Prepagas o de los mismos usuarios. Dichos establecimientos resultan rápidamente afectados por una ruptura del equilibrio demanda y oferta, que les genera los flujos necesarios para afrontar los gastos.

Es bien sabido que desde el inicio de la cuarentena, el sector de salud se encuentra sufriendo una gran caída en la demanda condicionado por el cese actividades programadas. En este sentido, también se evidencia una caída de la actividades sanitarias permitidas, ya que son los mismos pacientes los que optan por no atenderse por miedo a salir de la casa y contraer la infección. Tal es así, que algunas patologías de emergencia, como es el caso de los infartos y los accidentes cerebro vasculares, están siendo particularmente analizados por la evidencia de un retraso al momento de acudir a la consulta desde el inicio de los síntomas. Si bien actualmente los números consolidados son preliminares la caída de la demanda global del sistema superaría el sesenta por ciento. Es decir que aproximadamente seis de cada diez prestaciones no se estarían realizando por los argumentos antes mencionados. Dicho proceso genera un impacto directo y abrupto sobre un sector sanitario que debe estar fortalecido para enfrentar la pandemia.

Otro de los aspectos a analizar es el impacto que las obras sociales y las prepagas han comenzado a sentir. Lo que en un principio se mostraba como un freno en el registro de nuevos usuarios al sistema, comenzó a complejizarse evidenciándose un retraso en el pago de los usuarios y una perspectiva de salida del ámbito, por la presunta caída del mercado laboral formal e informal.Un proceso de esas características debilita a los sectores que en la actualidad prestan atención a dos tercios de la población. A la vez, las dificultades de estos dos sectores no resultan inocuas al sistema de cobertura pública, ya que en el corto plazo, de no modificarse el rumbo económico, se podría generar una migración intersector.

La compleja situación descripta rompe de manera lineal con el análisis "salud vs. economía" demostrando que un proceso recesivo no solo a afecta a las personas desde la perspectiva clínica, sino que genera un rápido desfinanciamiento y desarticulación de los sectores. La rápida caída de la demanda y las consecuencias de los procesos de desfinanciamiento, establecen un impacto asemejable al de otros sectores de la economía, generándose un desbalance entre recaudación y gasto. La paradoja se asienta sobre la necesidad de contar con un sistema sanitario integrado y fortalecido para enfrentar la pandemia, que comienza a debilitarse por la falsa dicotomía.