¿Es normal enojarnos? Una mirada integral de este sentimiento

¿Es normal enojarnos? Una mirada integral de este sentimiento
Enojarnos es parte de nuestra vida, luchar contra esto es perder la batalla antes de empezar. Entenderlo es el punto de partida para atravesarlo
Por Alan Hecker
27.09.2021 16.56hs Health & Tech

Gastón había tenido una mala noche. No se pudo dormir hasta las 4am y cuando lo logró, tan solo 3hs después sonó el despertador. Llegó a la oficina con trabajo pendiente del día anterior y su jefe lo estaba esperando con más trabajo y ciertas recriminaciones de su bajo desempeño. Gastón hacia lo que podía pero no alcanzaba para satisfacer a su jefe que siempre le exigía más. Gastón estaba realmente agotado, pensaba en renunciar varias veces al día. A la tarde su jefe lo llama y le dice que no le gusta su comportamiento y manera hostil de tratar a todos, que tiene que cambiar. Gastón ya enfurecido le grita, insulta y amenaza con renunciar si no lo deja en paz. Gastón se va a su casa repitiendo esa historia una y otra vez en su mente durante el resto del día y la noche pensando que no fue la manera correcta de "hablar" con su jefe. Otra vez no se pudo dormir hasta tarde y la historia vuelve a comenzar en la mañana siguiente.

Esta historia podría ser nuestra historia. Y tal vez crean que la solución este en las vacaciones, que necesitan descanso. Podría ser. Pero esta sería una solución a corto plazo. Solucionaría el descanso, pero tarde o temprano volverían a caer en el mismo patrón de comportamiento.

¿Por qué nos enojamos tanto?

En la columna anterior les había contado de la antigüedad de nuestro cerebro y su función protectora en ciertos momentos de nuestra vida. Las emociones cumplen un papel similar, básicamente nos dicen como relacionarnos con eso que está sucediendo. El enojo cumple la función de "quitar del medio" eso que nos resulta amenazante, es decir, nos preparamos para pelear o huir. Por eso es que al enfurecernos tenemos tanta fuerza. Pero una vez que nos enojamos, una parte de nuestro cerebro toma el control y se hace cargo de la situación anulando de esta manera la parte más lógica y de razonamiento. El enojo es una semilla que se puede cultivar sin darnos cuenta si vamos creyendo todo lo que dicen nuestros pensamientos de todo lo que nos merecemos y los demás se oponen para que lo consigamos. Por eso es que hay que estar muy atentos a lo que dicen nuestros pensamientos. Pero una vez que generamos los patrones de comportamiento que nos llevan al enojo, estos no solamente se disparan fácilmente ante las situaciones, sino que nos llevan a la ira antes de que las cosas nos ocurran. Y así vamos construyendo una personalidad reactiva ante todo lo que nuestras expectativas no sean cumplidas en la realidad.

El enojo es un sentimiento que a veces nos invade
El enojo es un sentimiento que a veces nos invade

¿Cómo hacemos para no decir tantas cosas feas cuando nos enojamos?

Lo primero que tenemos que entender en esta parte es que nosotros somos, dentro de la civilización, nuestra corteza prefrontal, nuestro comportamiento correcto, esa parte lógica de la que hablaba más arriba. Así que al enojarnos, esa parte queda anulada con la dificultad de no decir o hacer todo eso que no haríamos en estado de calma. Esto se vio reflejado por primera vez en el caso de Phineas Gage en 1848.

Él era un capataz en la construcción de ferrocarriles. Cuando dinamitaron una parte de la tierra para preparar el terreno para poner los durmientes, una barra de metal voló con la explosión atravesándole el cráneo. Gage perdió su ojo izquierdo y parte del lóbulo frontal del mismo lado. Un tiempo después Phineas fue dado de alta pero ya no era el mismo, se enojaba más seguido, tenía muy poca paciencia, su lado "animal" estaba más despierto, tenía muchísimos proyectos pero concretaba muy pocos. En definitiva esa parte lógica se había perdido. Lo mismo ocurre como venimos hablando al enojarnos. La capacidad de ser reflexivos, bondadosos, amables y comprensivos queda totalmente anulado. Solo queremos tener razón. Pero entonces ¿cómo hacemos para no comportarnos de manera agresiva en ese momento? Lo primero es no entrar en la reacción del enojo, para eso tenemos que saber cuándo nos estamos enojando. Como vengo contándoles desde el inicio de estas columnas, los humanos nos conectamos con el mundo que nos rodea a través de nuestros sentidos que están en nuestro cuerpo. De la misma manera nos conectamos con nuestro mundo interior cuando las emociones nos suceden, a través de nuestro cuerpo. Entonces observar cómo nos sentimos a nivel físico cuando comenzamos a enojarnos es una buena manera de no entrar en ese círculo de expectativa, realidad, enojo, reacción, arrepentimiento. Una vez que detectamos las sensaciones corporales del enojo, tenemos que separarnos de ellas.

Mencionar que estamos enojándonos es una buena manera, anclar nuestra atención en esas sensaciones corporales o en la respiración es otra buena manera. La emoción no se va a apagar inmediatamente pero si podemos evitar la reacción desmedida y sin sentido para elegir como comportarnos adecuadamente.

¿Es malo enojarnos?

A las emociones no las elegimos, así que ya que vienen, ¿cómo hacemos que sean funcionales a nosotros y no que nos dirijan nuestra vida? Nuestro cerebro evolucionó para que podamos relacionarnos con nuestro mundo adecuadamente, pero cuanto más compleja se vuelva la civilización, más rústico va a quedar nuestro cerebro si seguimos creyendo que somos el centro de todo. Para esto les proponemos adaptar la visión del enojo que podrían llegar a tener en este momento. Si habitualmente aparece el enojo junto con la reacción debido a creencias que nos dicen siempre tenemos razón pero no nos gusta esta manera de comportarnos podemos empezar por la doble perspectiva. Como si estuvieras viendo un 6 (seis) o un 9 (nueve). Depende donde te pares vas a ver un número u otro. Con nuestras creencias es exactamente igual. Pararnos en la perspectiva del otro no implica que le demos la razón al otro, solo significa que podemos ver que hay otra posibilidad diferente a la nuestra. Esta práctica junto con los anclajes al momento presente son muy efectivas para bajar la reactividad de la ira.

El enojo no siempre es
El enojo no siempre es malo, sólo hay que aprender a "usarlo" a nuestro favor

¿Qué hago si ya me enojé y me sigo sintiendo enojado después de un tiempo?

Todas las emociones tienen un tiempo de duración, si las mantenemos vivas pasan a ser estados de ánimo. Pero si notás que te enojás fácil y te cuesta realizar lo que te propuse más arriba, te invito a hacer el siguiente ejercicio una vez que la reacción pasó.

¿Es normal enojarnos? Una mirada integral de este sentimiento

Podés visitar mi sitio web, Cultivo Bienestar, o comunicarte conmigo a través de este número: +54 9 11 5656-4059

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