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Francia aprueba el impuesto Sobre los Servicios Digitales

Francia aprueba el impuesto Sobre los Servicios Digitales
La aprobación del impuesto es un paso en falso en la búsqueda de una solución consensuada sobre la fiscalidad de la economía digital
Por Lisicki, Litvin & Asociados
15.07.2019 11.07hs Impuestos

La reciente aprobación del Impuesto Sobre los Servicios Digitales por parte del Senado de Francia es en nuestra opinión un paso en falso en la búsqueda de una solución consensuada sobre la fiscalidad de la economía digital.

Ello es así debido a que Francia es miembro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y de la Unión Europea (UE), instituciones que han trabajado en la búsqueda de una solución multilateral consensuada y no unilateral, como la que está siendo adoptada por esa jurisdicción.

¿Y por qué es un desafío la fiscalidad de la economía digital?, porque las administraciones tributarias no encuentran soporte alguno en las nociones o pilares tradicionales de la tributación internacional en materia de Impuesto Sobre la Renta para gravar las rentas que resultan de una actividad económica con cadenas de valor muy diferentes a las que presentan los negocios tradicionales.

Tampoco es apropiado el ámbito geopolítico actual, pues al Estados Unidos de América ceder su hegemonía, otras partes interesadas, especialmente de la UE y de Asia, han intentado imponer soluciones tan diversas como las cadenas de valor que caracterizan a la economía digital.

La OCDE en el marco de las 15 acciones denominadas: Base Erosion and Profit Shifting (BEPS), ha propuesto seguir analizando los diversos aspectos relacionados con la tributación de la economía digital para tratar de llegar a un consenso a fines de 2020, mientras que la UE presentó dos proyectos de Directivas a los efectos de buscar el requerido consenso.

En el ámbito de estas propuestas, nos encontramos con una visión a corto plazo no consensuada, como la que está adoptando Francia, pero válida para la OCDE y la UE, pues ambas instituciones la caracterizaron como parte de las posibles soluciones para enfrentar la problemática de la no fiscalidad de la economía digital, que se denomina: Impuesto Sobre los Servicios Digitales (ISSD), el cual constituye un impuesto diferente del Impuesto Sobre la Renta.

Este ISSD gravaría con una alícuota del 3% los ingresos por la venta de data de usuarios, venta de publicidad digital y los servicios de intermediación, siendo que existiría una base de exención de ingresos en Francia de 25 millones de Euros y globales de 750 millones de Euros.

El ISSD francés es retroactivo y temporal, debido a que incorporará los ingresos generados por tales servicios digitales desde enero de 2019 y se supone que será eliminado una vez se logre el consenso mundial sobre la tributación de la economía digital promovido por la OCDE y la UE.

Los grandes perdedores de esta decisión francesa serán los consumidores, que se verán impactados por precios más elevados, producto de las distorsiones económicas propias del ISSD y de las nuevas guerras comerciales que resultarán de la implementación de este impuesto.

La soberbia francesa expresada en la adopción del ISSD está reflejada en este comentario de su Ministro de Finanzas, Bruno Le Maire, "sin la movilización de Francia, la tributación de los gigantes digitales se paralizaría a nivel internacional", con lo cual este burócrata cree que estamos aún entre los siglos XV y XVII.

Alfredo J. Martínez G.
Director de Impuestos Internacionales en Lisicki Litvin & Asociados

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