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La Argentina se convirtió en una fábrica de impuestos

La Argentina se convirtió en una fábrica de impuestos
En los últimos años se ha acelerado la voracidad fiscal de nuestro país, extraviado ante la imperiosa necesidad de llegar al equilibrio fiscal
Por Sasovsky & Asociados
27.01.2020 12.54hs Impuestos

En los últimos años se ha acelerado la voracidad fiscal de nuestro país, extraviado ante la imperiosa necesidad de llegar al equilibrio fiscal, al que sólo se llega bajo medidas de ajuste.

El ajuste fiscal se puede dar o no dar, el presidente Macri decidió no hacerlo, y todos conocemos lo que pasó. Si se da, puede hacerse por los ingresos o por los gastos.

La Argentina ya ha sido conocida en todo el mundo por la gran capacidad de inventiva de la clase política para crear impuestos en nuestros tres niveles de gobierno: Nacional, Provincial y Municipal. Pero Esta capacidad de inventiva no se corresponde con la presión fiscal que ya se encuentra vigente en nuestro país y que realmente no puede continuar.

Ante estos comentarios, la primera pregunta que aparece es: ¿Y cómo es en otros países? !En este país nadie quiere pagar!

Y mi respuesta a esa pregunta y comentarios es siempre la misma: desafío a toda la clase dirigente argentina a que me digan un país en el que la presión impositiva final sea mayor a la de Argentina, y la complejidad de nuestro sistema tributario sea superada. Con total tranquilidad estoy seguro que no existe tal país.

¿Y cómo salimos adelante?

El principal problema de nuestro alarmante estado permanente de estanflación es la grieta que se encuentra en nuestra sociedad, pero no es entre K y anti K, sino la grieta entre los contribuyentes que pagamos nuestros impuestos y los que conviven en la informalidad y de la cual no son responsables.

El verdadero responsable de la informalidad es el propio Estado que utiliza como fusibles de una presión impositiva asfixiante nichos en los que no pagar impuestos no esta tan mal visto, en desmedro de quienes presos del sistema tenemos que soportar la presión que a otros nunca los toca.

Este nivel de desequilibrio entre el ciudadano formalizado ultra contribuyentes y quien evade sin ningún castigo es parte de lo que hace inviable un proyecto de país en el que las reglas no son iguales para todos.

¿Y la formalización de la economía?

Mi principal crítica a la última suba de impuestos solidarios radica en que ni en las leyes Nacionales ni Provinciales de presupuesto y emergencia hay ni un solo renglón en el que se hable sobre la formalización de la economía y la lucha contra esa mitad del país que no paga impuestos.

Al contrario, con las moratorias vigentes, lo que se formaliza es el razonamiento perverso de que no sirve para nada pagar los impuestos, total se sabe que por política de Estado o por necesidad de acá a cuatro años, o menos vendrá una ley salvadora que redimirá todas las deudas y la fiesta continúa.

Ese tipo de razonamientos son los que hacen que un contribuyente pueda decidir pasar a la informalidad con la certeza estadística que nada le va a pasar por estar fuera de la ley, un peligro inminente para toda la sociedad.

¿Dónde está la solución?

La solución está en establecer un sistema tributario equitativo que respete las garantías constitucionales, y para eso es necesario:

- Reconocer la informalidad como un problema y combatirla.

- Garantizar la seguridad jurídica en materia tributaria.

- Cumplir los pactos para bajar la carga impositiva.

 -Utilizar medidas extrafiscales para fomentar industrias de alto poder agregado.

- Que el Estado deje de ser el principal evasor al contratar sin límites a Monotributistas.

- Establecer un sistema tributario progresivo en el que se pueda prever cuánto se va a pagar en cada momento.

- Generar estabilidad fiscal a los contribuyentes.

- Reconocer la inflación sin reparos a la hora de cobrar impuestos.

- Evitar las actualizaciones de mínimos no imponibles, parámetros de facturación, mínimos exentos desde una lógica electoral.

- Establecer incentivos a la inversión.

- Reconocer en el contribuyente al único generador de valor para el Estado, y en esa lógica fomentar su desarrollo.

- Utilizar la tecnología como la verdadera herramienta para erradicar la informalidad.

- Bajar la presión tributaria a mediano y largo plazo.

- Simplificar el sistema de pago de tributos.

- Erradicar la carga administrativa que recae sobre los contribuyentes mediante la obligación de cumplir con inútiles regímenes de información.

- Limitar el uso de mecanismos de cobro anticipados para operaciones que no pueda garantizarse el cobro definitivo del impuesto.

- Establecer un plan de pagos permanente por categoría de deudor de impuestos en contraste con la información disponible en el sistema financiero.

- Actualizar los saldos a favor de los contribuyentes y los créditos por retenciones, percepciones y pagos a cuenta.

- Unificar el manejo de la información en post de la lucha contra la evasión.

- Cumplir la ley.

Quizás este listado parezca un tanto pretensioso, pero es una mera demostración de que hay mucho por hacer en materia fiscal, y que el sistema tributario argentino recién podrá ser comparado con el de cualquier otro país cuando previamente la grieta entre contribuyentes y evasores sea encarada como política de Estado: estamos a tiempo. ¿Estamos a tiempo?

Iván Sasovsky
CEO de Sasovsky & Asociados

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