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En qué consiste el modelo que propone un empresario para sacar 160 impuestos

En qué consiste el modelo que propone un empresario para sacar 160 impuestos

En qué consiste el modelo que propone un empresario para sacar 160 impuestos
El economista y empresario pyme Gustavo Lazzari sostuvo que Argentina debería quitar 160 impuestos "para sacarle la mochila al sector privado" y progresar
25.06.2020 06.25hs Impuestos

El economista y empresario pyme Gustavo Lazzari sostuvo este miércoles que Argentina debería quitar 160 impuestos "para sacarle la mochila al sector privado" y progresar.

"Todo destino de Argentina después de la pandemia es disruptivo. O vamos a un lugar que no queremos ir o hacemos un cambio para sacarle la mochila al sector privado y nos ponemos a trabajar. Los intentos de aumentos impositivos son una utopía, es una locura creer que con más impuestos salimos", señaló a Cadena 3.

Lazzari señaló que el país como está "es inviable" y que hacer cosas como subir impuestos a bancos o finanzas termina en menos créditos y más impuestos. Incluso apuntó que concluye en más villas "hijas del impuesto", por lo que cuesta construir.

En ese sentido, dijo que "Argentina tiene que abolir 160 impuestos" y propuso sólo cinco o seis.

Cómo eliminar 160 impuestos

"Uno relacionado a financiamientos a municipios y valor sobre la propiedad. Otro impuesto a la última venta, relacionado al financiamiento de las provincias", inició.

Además, dijo que debería haber un Impuesto al Valor Agregado (IVA) del 10,5%, ya que es "lo que paga hoy la sociedad", porque "la mitad del actual está en negro".

También sugirió un impuesto a las ganancias que no pueda superar la tasa mínima de Europa del 20% y un tributo laboral en el orden del 12% que incluya al sindicato, la obra social y a un "pequeño seguro de desempleo".

Y agregó: "Un impuesto tipo monotributo social para empresas y emprendedores que arranquen. Que el contador labure para ayudar a la empresa. Hay que dignificar su rol, el Estado lo estropeó, lo hizo un lacayo de las finanzas públicas".

El economista plantea que todo lo recaude la AFIP, con una transferencia automática algorítmica a la Nación, provincias y municipios. Aseguró que la tecnología lo permite, evitaría la evasión y afirmó que la multiplicación de agencias causa "ineficiencia y corrupción".

Cuestionó, además, el impuesto a ingresos brutos: "Es una máquina de miseria. Evaden para evadir ese impuesto. Se van de los bancos y se corren del sistema comercial. Lamento que muchas provincias digan que no tienen otra forma de recaudar. Es como si un pibe chorro dijera lo mismo, no se puede justificar".

En la misma línea, propuso un techo fiscal: "Es un valor de impuestos sobre el cual la sumatoria de los nacionales, provinciales y municipales no se pueda superar en el futuro. Da previsibilidad".

En qué consiste el modelo que busca eliminar 160 impuestos
En qué consiste el modelo que busca eliminar 160 impuestos

Sobre la cuarentena por el coronavirus, dijo que es "una tontería el debate con la economía". Añadió que la pandemia "no se discute", pero dijo que "si me encerrás y no me dejás trabajar, no me castigues dentro de la cueva".

"En Europa pospusieron gastos de luz, gas y alquileres en cuarentena. En Argentina siguieron. Hubo ayudas como los créditos Repro y el plan ATP, que en Argentina lo hay tarde o mal. El poco crédito que hubo fue para la empresa que no lo necesitaba (…) El Presidente dice que no le importa cuándo dura la cuarentena. En términos microeconómicos es ‘me conviene cerrar ahora’", criticó.

Crecimiento del Impuesto a las Ganancias

"El impuesto a las ganancias es una de las principales fuentes de ingresos tributarios en prácticamente la totalidad de los países desarrollados o en vías de desarrollo. Adicionalmente, es uno de los principales instrumentos utilizados para darle progresividad al sistema, toda vez que los impuestos al consumo afectan proporcionalmente con mayor énfasis a los estratos de más bajos ingresos", señala el más reciente informe del IARAF.

Los ingresos de las personas físicas están normalmente alcanzados por este impuesto cualquiera sea su fuente; incluyendo las remuneraciones de trabajadores, tanto de aquéllos que prestan servicios en relación de dependencia como de quienes lo hacen como autónomos.

En consecuencia, no existen dudas doctrinarias respecto a la procedencia del pago de este impuesto por parte de los trabajadores, tanto por cuestiones de equidad tributaria como de administración tributaria:

  • Respecto a la equidad tributaria, lesionaría gravemente la equidad que un asalariado de altos ingresos no pague impuesto a las ganancias, mientras que sí lo tengan que hacer un pequeño comerciante, un profesional de ingresos medios, o un jubilado que cobre un haber mínimo pero también alquila un par de propiedades que adquirió durante su vida activa, por citar algún ejemplo. También sería inequitativo que ese asalariado de altos ingresos contribuya menos a la financiación del Estado que un trabajador de ingresos mínimos que se ve proporcionalmente más impactado por el Impuesto al Valor Agregado.

Por el lado de la administración tributaria, un impuesto a las ganancias de personas físicas que eximiera de su pago a los asalariados en relación de dependencia sería de muy dificultosa gestión, toda vez que habría un fuerte incentivo a simular relaciones laborales para eludir el tributo. En definitiva, no debe estar en duda que los trabajadores asalariados deben tributar el impuesto.

Entonces, la discusión debiera centrarse en dos dimensiones del tributo, señalan desde el IARAF:

I. a cuántos trabajadores alcanza

II. cuánto pagan los trabajadores alcanzados

ganancias: a cuántos trabajadores alcanza
Ganancias: a cuántos trabajadores alcanza

Estos dos aspectos no pueden analizarse en forma aislada, dado que están estrechamente relacionados. Esto es así porque reducir la importancia relativa del impuesto a las ganancias atenta contra la progresividad del sistema, razón por la cual si se pretende excluir del tributo a mayor cantidad de potenciales contribuyentes, se deberá incrementar la presión tributaria sobre los que quedan alcanzados por el mismo, debiendo optarse por si ésta va a recaer principalmente sobre otros trabajadores de ingresos medios o altos.

A diferencia de la gran mayoría de los sistemas tributarios relevantes, la situación experimentada entre 2002 y 2015 en Argentina, se caracterizó por la decisión de mantener un elevado porcentaje de trabajadores dependientes fuera del alcance del impuesto, pero a costa de un fuerte incremento de presión tributaria sobre los trabajadores dependientes y autónomos de ingresos medios, dado que la situación de aquéllos de ingresos altos permaneció, en términos relativos, casi sin modificaciones.

Esto fue así porque se optó por un mecanismo encubierto de incremento de la presión tributaria, caracterizado por lograr tasas efectivas año a año mayores, originado en el hecho de no ajustar los tramos de escala junto a un ajuste insuficiente en las deducciones. Esta decisión de política tributaria, unida a una muy mala implementación, deterioró totalmente la progresividad y equidad del tributo dado que, por ejemplo:

a) trabajadores de igual nivel de ingresos quedaban sujetos a una situación tributaria totalmente diferente conforme hubiera sido su remuneración en un momento del período analizado (el período clave era, por ejemplo, agosto 2013).

b) trabajadores con mayor nivel de ingresos antes de impuestos podían terminar ganando menos como consecuencia del tributo, que otro cuya remuneración bruta era inferior.

c) para importantes niveles de ingresos, el impuesto no distinguía entre trabajadores con cargas de familia de aquéllos que no la tuvieran.

d) prácticamente no había diferencia entre la alícuota efectiva de un trabajador de ingresos medios (normalmente alcanzado por alícuotas superiores al 25%) y grandes contribuyentes cuya alícuota efectiva terminaba siendo solo ligeramente superior al 30%.

e) los trabajadores autónomos quedaban sometidos a alícuotas promedio entre dos y tres veces superiores a los dependientes de similar nivel de ingresos netos.

A partir de las reformas instrumentadas desde el año 2016, se eliminaron las inconsistencias que se habían acumulado, y se redujo parcialmente el incremento de presión tributaria experimentando en los años previos, aunque se estuvo lejos de volver a la situación vigente en el año 2007.

Ejemplo práctico de Ganancias

Para analizar la evolución del impacto del impuesto a las Ganancias sobre los empleados en relación de dependencia, se calcula la alícuota efectiva que soportaron trabajadores de diferentes niveles de ingreso que pudieron deducir cónyuge y dos hijos desde el año 2001 hasta la actualidad. La alícuota efectiva es el porcentaje que el impuesto anual representa sobre el ingreso neto (al sueldo bruto se le restan aportes y contribuciones patronales).

Para determinar los ingresos equivalentes de cada año (totalmente comparables) se ha considerado que los salarios evolucionaron conforme a la inflación del año anterior, a los efectos que la variación en la tasa efectiva responda exclusivamente a cambios en los valores reales de los parámetros de liquidación y no a posibles modificaciones en los salarios reales de los trabajadores. Es decir que se mide la alícuota efectiva sobre el mismo salario real en los distintos años.

Los índices de ajuste utilizados han sido el IPC del INDEC, excepto en los años en que los mismos se encuentran fuertemente cuestionados, para los que se utilizó el de la Provincia de San Luis. Los valores obtenidos se muestran en el Cuadro 1 y el Gráfico 1.

Como se advierte claramente en los resultados obtenidos, para todos los niveles de ingresos alcanzados por el impuesto las alícuotas efectivas sufrieron un notorio crecimiento desde el año 2009 hasta el año 2015 en el que alcanzaron su máximo histórico.

Las reformas adoptadas a partir del año 2016 generaron una reducción significativa entre dicho año y 2017, estabilizándose desde ese momento (dado que se implementó la actualización automática de los parámetros) en valores que resultaron sin embargo ampliamente superiores a los vigentes en los primeros años de la serie considerada.

Otra forma sencilla de cuantificar el incremento de la presión tributaria es analizando cuánta cantidad de sueldos mensuales netos ha absorbido el impuesto en cada uno de los años analizados (por ejemplo el impuesto anual a las ganancias equivale al sueldo neto de un mes o lo que es lo mismo destino un sueldo mensual para cumplir con el pago anual del impuesto a las ganancias). Esto se muestra en el Cuadro 2 y el Gráfico 2.

 

Además del impacto que provocó la distorsión en los parámetros de liquidación sobre la tasa efectiva del impuesto en todos los niveles de ingresos que quedaron alcanzados por el mismo, se produjo un segundo efecto, mucho más indeseable, como fue el deterioro en la progresividad del impuesto dado que el peso del impuesto aumentó porcentualmente más para los niveles de ingresos bajos y medios que para los altos (claro está que el análisis es entre aquéllos alcanzados por el tributo).

Para ejemplificar esta situación, en el Cuadro 3 se muestra cuánto aumentó la tasa efectiva del impuesto entre 2009 y 2015 para los diferentes niveles de ingresos ejemplificados.

También se muestra la evolución entre 2009 y 2019, periodo en el cual se corrigió parcialmente esta situación.

 

Como se observa claramente, los porcentajes de incremento de la alícuota efectiva han sido más altos para los niveles de ingresos medios que para los altos salarios. Esto se produjoporque año a año los salarios intermedios quedaban injustificadamente alcanzados por alícuotas legales más elevadas, debido al efecto de los incrementos nominales de sueldos, en tanto que los salarios muy elevados que ya estaban alcanzados en gran proporción por la alícuota máxima no tuvieron gran variación de presión tributaria, porque ésta no se incrementó.

El mismo efecto ejemplificado en base a la alícuota efectiva puede verse si se analiza la cantidad de salarios netos promedios mensuales neutralizados por el impuesto anual, como se aprecia en el Cuadro 4.

 

"Argentina debe avanzar en una reforma integral de su sistema tributario. No se puede hablar de cambios puntuales. Nuevamente ha surgido la discusión sobre la incidencia del impuestoa las ganancias sobre los trabajadores asalariados y sobre si éstos deben pagar o no el impuesto", concluyen desde el IARAF.

En lugar de centrar la discusión en este último punto, la misma debiera centrarse en dos dimensiones del tributo: ¿a cuántos trabajadores alcanza? Y ¿cuánto pagan los trabajadores alcanzados?

La dinámica del impuesto en los últimos años muestra claramente un máximo nivel de presión tributaria sobre los salarios alcanzados en el año 2015. Y luego un descenso, pero todavía en niveles superiores a este año.

Los ejemplos son contundentes. Un trabajador que hoy tiene un sueldo neto mensual de $110.000 está trabajando 18 días más por año que en 2009 para hacerle frente al impuesto. Otro que gana $157.000 está trabajando 27 días más por año para pagar el impuesto anual. Y uno que gana $315,000 está trabajando 21 días más que en 2009. Por último, uno que gana $94.500 está trabajando 9 días más por año para pagar su impuesto.

Los números reflejan que las subas no han sido proporcionales y que se concentraron más en los ingresos medios de los alcanzados por el impuesto. O sea que el impuesto hoy es menos progresivo que en el año 2009, considerando la situación entre trabajadores alcanzados.

Una reforma tributaria requiere contemplar todos los impuestos de los tres niveles de gobierno. Se deben definir claramente el objetivo que se busca alcanzar y definir cambios que luego se sostengan. Como en todo análisis, es clave que el diagnóstico sea correcto y compartido por la mayoría.

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