ARCA Monotributo: qué datos revisar y cuáles son las claves para hacer la recategorización sin errores
El próximo jueves 5 de febrero vence el plazo para realizar la recategorización del Monotributo, un trámite obligatorio para los contribuyentes adheridos al Régimen Simplificado que deben revisar si la categoría en la que se encuentran inscriptos se corresponde con su nivel de actividad económica de los últimos doce meses.
El procedimiento alcanza a trabajadores independientes, comerciantes y pequeños prestadores de servicios que tributan bajo este esquema. La actualización se realiza ante la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) y toma como referencia el período comprendido entre enero y diciembre de 2025.
La recategorización define el monto mensual a pagar y determina la permanencia dentro del régimen. La falta de cumplimiento o la declaración de datos inconsistentes puede derivar en recategorizaciones de oficio, diferencias retroactivas, multas o la exclusión del sistema.
Qué es la recategorización del Monotributo y quiénes deben hacerla
La recategorización consiste en evaluar los parámetros económicos y físicos de la actividad para establecer si corresponde mantener la categoría actual, subir o bajar de escala. El análisis debe efectuarse cada seis meses, según el calendario fiscal vigente.
Deben realizar el trámite quienes hayan registrado variaciones en su facturación, gastos operativos o condiciones del negocio que modifiquen los límites establecidos por la tabla oficial. Si no hubo cambios y los valores se mantienen dentro de la categoría declarada, no es necesario efectuar ninguna acción.
El Régimen Simplificado unifica en una sola cuota mensual el componente impositivo, previsional y de obra social. Su objetivo es reducir obligaciones administrativas frente al Régimen General, que implica liquidaciones separadas de IVA, Ganancias y cargas formales adicionales.
Superar los topes permitidos implica la salida automática del Monotributo y la inscripción como Responsable Inscripto.
Parámetros que determinan la categoría
Aunque la facturación anual es el indicador principal, la normativa contempla otros límites que deben cumplirse de manera simultánea. El incumplimiento de cualquiera de ellos puede generar un cambio de categoría o la exclusión del régimen.
Entre los parámetros a considerar se encuentran:
- Ingresos brutos acumulados: corresponden al total facturado en los últimos doce meses. Para 2026, la Categoría A admite ingresos de hasta $10.277.988,13, mientras que la Categoría K fija un tope de $108.357.084,05.
- Consumo de energía eléctrica: se aplica principalmente a locales comerciales, talleres e industrias. Los límites van desde 3.330 kWh anuales en las categorías más bajas hasta 20.000 kWh en las superiores. Superar ese nivel obliga a modificar la escala.
- Alquileres devengados: contempla el monto anual del contrato del local afectado a la actividad. La Categoría A admite hasta $2.390.229,80 por año, mientras que el máximo general permitido alcanza los $7.170.689,39. Exceder ese valor genera la exclusión del régimen.
- Superficie afectada: refiere a los metros cuadrados destinados a la actividad económica. El rango se ubica entre 30 m² y 200 m², según la categoría.
- Precio unitario máximo: para venta de bienes existe un límite por producto. El valor tope es de $613.492,31. Emitir una factura que supere ese importe es causal de exclusión, incluso si se trata de una operación aislada.
Todos estos factores deben analizarse en conjunto. Cumplir solo con el tope de facturación no garantiza la permanencia en el régimen.
Actualización de escalas y nuevos montos para 2026
Las tablas del Monotributo se actualizan periódicamente para reflejar la evolución de los valores nominales de la economía. Para el período fiscal 2026, ARCA difundió nuevos topes de ingresos y parámetros asociados a cada categoría.
Estos cambios modifican tanto el límite máximo de facturación como el importe mensual de la cuota. Por ese motivo, la revisión semestral se vuelve un paso necesario para evitar diferencias entre lo declarado y la actividad real.
El ajuste de escalas también impacta en quienes se encuentran próximos al límite superior del régimen. Superar los montos establecidos obliga a inscribirse en el Régimen General, con la consecuente aplicación de IVA, Ganancias y regímenes informativos adicionales.
Controles y cruces de información de ARCA
El organismo recaudador implementa sistemas de verificación basados en el cruce de datos electrónicos. Entre las fuentes de información se incluyen acreditaciones bancarias, movimientos en billeteras virtuales, consumos con tarjetas de crédito y débito, facturación electrónica y registros de proveedores.
Si los gastos, consumos o acreditaciones resultan inconsistentes con los ingresos declarados, ARCA puede iniciar una recategorización de oficio. Este procedimiento implica recalcular la categoría correspondiente y exigir el pago retroactivo de las diferencias de cuota, junto con intereses y sanciones.
Además, la situación puede afectar el perfil de riesgo fiscal del contribuyente y generar mayores requerimientos de información en el futuro.
Por este motivo, la revisión previa de la documentación y de los registros contables se considera una instancia clave antes de confirmar la categoría.
Impacto en provincias y regímenes unificados
En varias jurisdicciones, el Monotributo se encuentra integrado con el impuesto provincial sobre los Ingresos Brutos a través de sistemas unificados de pago. Bajo este esquema, la cuota nacional y el tributo local se abonan en un solo anticipo mensual.
Cualquier modificación en la categoría nacional impacta de forma directa en la escala provincial y en el monto a pagar. Esto resulta relevante para contribuyentes de regiones como Neuquén y otras provincias patagónicas, donde el régimen unificado se encuentra vigente.
Por lo tanto, la recategorización no solo afecta la carga impositiva nacional, sino también la obligación tributaria local.
Cómo realizar el trámite y qué documentación revisar
La recategorización se gestiona de manera online a través del portal de ARCA, con clave fiscal. El sistema solicita cargar los datos correspondientes a facturación, alquileres, superficie, consumo eléctrico y demás parámetros.
Antes de iniciar el proceso se recomienda contar con:
- Resumen anual de facturación electrónica
- Contratos de alquiler vigentes
- Facturas de servicios públicos
- Información bancaria y registros contables
- Detalle de precios unitarios de productos vendidos
Con esos datos se puede calcular la categoría adecuada y confirmar la declaración dentro del plazo establecido.
El vencimiento opera el 5 de febrero. Una vez superada esa fecha, el organismo puede aplicar controles automáticos y ajustes de oficio.
La actualización periódica de la información permite mantener la inscripción dentro del Régimen Simplificado y evitar cambios no previstos en la estructura tributaria.