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ALERTA

Bancos de alimentos en Argentina: luchar contra el hambre y las dificultades impositivas

A contramano de lo que ocurre en otros países las normas impositivas penalizan las donaciones en vez de estimularlas. Qué ocurre
Por H.G.
26/05/2026 - 07:28hs
Bancos de alimentos en Argentina: luchar contra el hambre y las dificultades impositivas

Es impactante comprobar que para las empresas resulta más beneficioso en términos económicos tirar a la basura alimentos y otros bienes en buen estado, que donarlos a quienes puedan consumirlos.

A contramano de lo que ocurre en otros países las normas impositivas penalizan las donaciones en vez de estimularlas.

En el IVA el artículo 58 del decreto reglamentario expresa "Si un responsable inscripto destinara bienes, obras, locaciones y/o prestaciones de servicios gravados, para donaciones o entregas a título gratuito, cualquiera sea su concepto, deberá reintegrar en el período fiscal en que tal hecho ocurra, el crédito por impuesto que hubiere computado".

El impuesto a las ganancias permite la deducción de donaciones sólo si se efectúa a entidades exentas y hasta un determinado límite [Art. 85 inc. c) de la ley], caso contrario el art. 61 dispone que esa donación de bienes debe tributar como una venta normal.

Esta es una realidad silenciosa que sufren los más desprotegidos y ello lo tienen presente las entidades que acercan un plato de comida a los más necesitados.

Bancos de Alimentos Argentina, la red que agrupa a los Bancos de Alimentos en todo el país, es una asociación civil sin fines de lucro que, en 2025, generó más de 63 millones de platos de comida a través de 4.900 organizaciones sociales.

Gracias al recupero de más de 21 millones de kilos de alimentos —de los cuales el 68% son productos de alto valor nutricional— la organización acompañó a un millón de personas en situación de vulnerabilidad, de las cuales el 63% son niños y adolescentes.

Tiene presencia en 19 provincias a través de 20 Bancos de Alimentos asociados y sigue creciendo con nuevos bancos en formación. Un modelo que busca reducir el hambre y la malnutrición en la Argentina rescatando aquellos alimentos aptos para el consumo que por diversos motivos (exceso de stocks/fechas cercanas al vencimiento/frutas y verduras que quedarían en los campos sin recolectar y/o problemas de packaging) no pueden comercializarse.

La lucha silenciosa de esta organización, como la de tantas otras, está enfocada en rescatar los alimentos, organizar la logística para su recolección, y distribuirlos de forma trazable y segura para que lleguen a quienes más lo necesitan. Para ello remueven cielo y tierra.

En Argentina se desperdicia aproximadamente el 12,5% de toda la producción nacional de alimentos, esto representa unos 362 kilos por persona por año, ese volumen de alimentos desperdiciados alcanzaría para cubrir la alimentación anual de unas 24 millones de personas.  

Argentina desperdicia casi el doble de los alimentos que serían necesarios para cubrir las necesidades básicas de quienes hoy pasan hambre. 

Frente a esta realidad nutricional, resulta prioritario advertir y poner en la agenda política que los impuestos, lejos de acompañar los actos solidarios, muchas veces los obstaculizan. Quizás como una pincelada Celestial sobre esta realidad, el Papa León XIV ha pedido en sus intenciones de rezo para el mes de mayo de 2026 promover gestos concretos entre los que señaló a los "Bancos de Alimentos" como una forma de combatir el hambre.

Sobre esta problemática Pablo Algrain (director ejecutivo de Bancos de Alimentos Argentina) nos comenta:

Nuestra misión es el rescate de alimentos aptos para el consumo para almacenarlos, clasificarlos y distribuirlos de manera trazable y segura a las entidades de ayuda comunitaria adheridas a los distintos Bancos de Alimentos del país.

El modelo de los Bancos de Alimentos es un modelo exitoso en el mundo. Compartimos experiencias con distintos países, y hay análisis realizados entre la Clínica de Leyes y Políticas Alimentarias de la Facultad de Derecho de Harvard y la Red global de Bancos de Alimentos sobre incentivos y barreras fiscales de diversos países a los que se puede acceder a través de internet. (http://atlas.foodbanking.org).

Con respecto a los incentivos fiscales en nuestro país tenemos mucho terreno para avanzar. Las empresas que nos donan alimentos se hacen cargo del costo impositivo porque por una cuestión social prefieren asumir ese costo en vez de tirar la mercadería.

Desde la red estamos intentando acercar una iniciativa legislativa para que por lo menos se iguale el tratamiento de la donación de alimentos con el efecto impositivo que se daría si los mismos alimentos fueran descartados. Es un tema que venimos trabajando hace tiempo y esperamos verlo cristalizado, porque hoy los impuestos obstaculizan las donaciones.

Mientras en Argentina se desperdician millones de toneladas de alimentos por año, el Estado destina miles de millones a programas de asistencia alimentaria. Es la paradoja perfecta: alimentos disponibles que se tiran y recursos públicos que se gastan para volver a comprarlos.

El resultado es una ineficiencia económica profunda: la sociedad paga dos veces por la misma comida.

El modelo de Bancos de Alimentos permite acercar alimentos de mayor calidad nutricional en comparación con otros sistemas de asistencia basados principalmente en compras de productos secos o ultraprocesados. Esto se debe a su capacidad de recuperar frutas, verduras, lácteos, carnes y otros alimentos frescos o refrigerados que, aunque aptos para el consumo, quedan fuera del circuito comercial. Diversos estudios internacionales muestran que los Bancos de Alimentos con infraestructura logística y de frío logran incrementar significativamente la disponibilidad de alimentos frescos y saludables en poblaciones vulnerables.

Todo ello en un marco de trazabilidad y transparencia que asegura la ausencia de desvíos. Si otros países han podido realizarlo nosotros debemos intentarlo, por el bienestar de todos aquellos que se encuentran en situación de vulnerabilidad y como una medida de justicia en un país donde sobran alimentos y falta acceso.

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