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ALERTA

A pesar del crudo alto, Mercuria avanza sobre el control de las estaciones de servicio de Shell

En sociedad con el empresario argentino, el gigante petrolero de origen suizo ultima los detalles para desembarcar en el negocio local del downstream
10/03/2026 - 12:36hs
A pesar del crudo alto, Mercuria avanza sobre el control de las estaciones de servicio de Shell

El avance del grupo suizo Mercuria Energy Group sobre los activos de Shell en Argentina (operados por la brasileña Raízen) representa uno de los movimientos de "ajedrez" más significativos del mercado energético actual. A pesar de la volatilidad del precio del petróleo que actualmente se ubica en torno a los u$s100 afectado por el conflicto en Medio Oriente, el gigante suizo, aliado localmente con el grupo que lidera el empresario José Luis Manzano, busca consolidar un modelo de integración vertical que va desde la boca del pozo en Vaca Muerta hasta el surtidor.

La transacción sigue su curso normal sin que los efectos económicos del conflicto bélico en Medio Oriente y la suba del precio del crudo como consecuencia de este escenario hayan generado algún freno o modificaciones en el deal.

De hecho, fuentes inobjetables que participan de la operación aclararon a iProfesional aclararon que se trata de un acuerdo de largo término, mientras que los efectos bélicos sobre el barril de crudo "es transitorio".

Es más, agregaron que "en dos semanas", es decir antes de que comience abril, los activos de Shell en el sector del "downstream" petrolero pasarán a ser controlados por Mercuria, en sociedad con Manzano.

Estos activos incluyen la red de aproximadamente 800 estaciones de servicio que operan bajo la marca Shell (la segunda más grande del país con casi el 20% del mercado) y la emblemática Refinería de Dock Sud.

Llave necesaria

En la actualidad, son activos que operan bajo la sociedad Raizez, controlada en partes iguales por la petrolera anglosajona y el grupo basileño Cosan, que se encuentra atravesando una profunda crisis financiera que la obliga a desprenderse de activos en la región para evitar la quiebra.

La venta de estos activos argentinos es vista como una "llave" necesaria para obtener fondos frescos y calmar a las agencias de riesgo (Fitch y S&P) que han rebajado su calificación.

​En este sentido, la oferta de Mercuria se sitúa entre los u$s1.000 millones y los u$s1.600 millones y si bien el proceso ha sufrido demoras por el contexto financiero de Raízen en Brasil, las negociaciones se encuentran en una fase decisiva este marzo de 2026.

Se espera que el cierre formal de la transacción o una firma de contrato definitivo ocurra entre finales de este mes y principios de abril.

La lógica detrás de la compra no es solo el retail, sino el control total de la cadena, teniendo en cuenta que Mercuria ya tiene una presencia fuerte en el upstream a través de Phoenix Global Resources (PGR), la petrolera donde Manzano también es accionista.

El gigante suizo es el accionista mayoritario de esta sociedad en donde consolidó su control tras lanzar una oferta pública de adquisición (OPA) que la llevó a poseer la gran mayoría de las acciones, retirando incluso a la empresa de la cotización pública en mercados internacionales para operar de forma privada.

Socio clave

Phoenix es la plataforma a través de la cual Mercuria opera en Vaca Muerta, con áreas clave como Puesto Rojas y participaciones en bloques como Aguada del Chañar.

En el caso de Manzano es un accionista clave en Phoenix y su participación no es solo personal, sino que se articula a través de su holding de inversiones, Integra Capital.

El ex ministro del Interior de Carlos Menem durante los años 90 es considerado el socio estratégico local de Mercuria que, aunque posee más del 90% de las acciones de Phoenix, ambos mantienen una participación significativa y roles de liderazgo en la compañía.

Es más, Manzano se desempeña como Presidente de Phoenix (que extrae el petróleo) y que con la compra de la red de Shell y la refinería de Dock Sud (que lo procesan y venden), cierra el círculo de su negocio en el país.

De concretarse formalmente la operación, Manzano podría consolidar su posición como uno de los empresarios más influyentes del sector, logrando la integración total, desde la producción en el pozo con Phoenix hasta la venta de nafta en el surtidor.

​Además, su asociación con Mercuria ha permitido que Phoenix pase de ser una petrolera mediana a convertirse en el segundo actor de peso en Vaca Muerta (detrás de YPF), apalancada por el capital suizo y el manejo regulatorio y político de Manzano en la región.

Modelo con ventajas

Al adquirir la red de Shell, la empresa podrá refinar su propio crudo de Neuquén y venderlo directamente al consumidor, capturando márgenes de ganancia en cada etapa.

​Este modelo le otorga una ventaja competitiva frente a otros operadores que deben comprar crudo a terceros o importar combustible, especialmente en un mercado argentino con precios ahora desregulados.

​En este esquema la refinería de Dock Sud no es solo una planta de procesamiento, sino que se convierte en el activo estratégico que le permite a Mercuria aplicar su modelo de integración vertical.

Actualmente, la planta procesa cerca de 101.000 barriles diarios (bpd), lo que la posiciona como la tercera instalación más grande del país, detrás de las plantas de YPF en La Plata y Luján de Cuyo, Mendoza.

En los últimos cinco años, la refinería ha recibido inversiones por más de u$s 750 millones para modernizar sus unidades y capacitarla para procesar el crudo liviano proveniente de Vaca Muerta (crudo tipo Medanito), que es ideal para producir naftas premium y diésel de ultra bajo azufre.

Además, posee un puerto propio y una terminal de camiones que despacha el 65% del combustible que consume la red Shell, además de alimentar el canal de aviación en Ezeiza y Aeroparque.

Efecto en las estaciones de servicio

​Para los dueños de las más de 800 estaciones de servicio bajo bandera Shell, el cambio de manos genera una mezcla de alivio financiero e incertidumbre operativa, teniendo en cuenta que Mercuria compra la licencia de uso de la marca.

Se supone que los estacioneros seguirán operando bajo los colores de la concha amarilla y roja y que no habrá un cambio de imagen a "Mercuria" o "Phoenix", ya que el valor del negocio reside precisamente en la fidelidad de los clientes a Shell.

Se espera también que el gigante suizo mantenga los esquemas actuales de consignación y reventa, pero con una mayor presión hacia la eficiencia tecnológica.

Podrían aparecer nuevas cláusulas relacionadas con la digitalización de las tiendas de conveniencia y sistemas de micropricing.

Y, al ser un trader global de energía, Mercuria tiene una capacidad de respuesta mucho más rápida ante las fluctuaciones del crudo internacional.

Para el estacionero, esto podría traducirse en ajustes de precios en surtidor más frecuentes pero más alineados con el mercado global.

Eliminar intermediarios

​La presencia de Manzano aporta el know-how político y regulatorio local, fundamental para navegar un mercado que, aunque desregulado, sigue siendo sensible a las tensiones sociales y gubernamentales.

Como dato adicional se recuerda que Mercuria proyecta alcanzar una producción de 40.000 barriles diarios en sus bloques de Vaca Muerta para mayo de 2026.

Tener la refinería de Dock Sud les permitirá "auto-abastecerse", eliminando intermediarios y maximizando el margen por litro vendido.

En el caso del mercado local del downstream, el desembarco de Mercuria y Manzano reconfigura un negocio en un escenario de tres grandes bloques integrados que controlan más del 90% de las ventas.

​A diferencia de la gestión de Raízen, Mercuria llega con el diferencial de poseer crudo propio en Vaca Muerta, lo que le permite desafiar la hegemonía de YPF con una estructura de costos más competitiva, aunque el liderazgo sigue siendo de la estatal, pero la brecha en eficiencia se acorta.

Mapa reconfigurado

La competencia ya no será solo por quién tiene más estaciones, sino por quién refina de forma más eficiente el crudo liviano (Medanito).

En este sentido, con sus plantas en La Plata y Luján de Cuyo, YPF es el gigante indiscutido con una capacidad combinada de más de 320.000 barriles diarios.

Su ventaja es el volumen, pero su desafío es la actualización tecnológica de plantas con décadas de antigüedad.

Le sigue ​Axion, con su refinería de la localidad bonaerense de Campana que, tras su millonaria ampliación, es la más tecnológica del país.

Produce diésel de ultra bajo azufre con estándares europeos, lo que le permite capturar el segmento de vehículos de alta gama y maquinaria agrícola moderna.

Luego aparecería Mercuria/Shell, con su planta de Dock Sud), que le otorga una capacidad de 101.000 barriles diarios, y que es la más eficiente en términos logísticos para el AMBA.

Al procesar el crudo que Mercuria extrae a través de Phoenix Global Resources, elimina el costo de intermediación que antes pagaba Raízen, mejorando su rentabilidad neta por litro.

​La gran diferencia en este nuevo mapa es que ahora los tres principales jugadores son petroleras integradas como YPF; Axion (integrada a través de Pan American Energy, PAE), y Mercuria/Shell, que logra la integración definitiva este año.

Espalda propia

Anteriormente, cuando subía el precio internacional del petróleo, las refinadoras "no integradas" (como era Raízen o las estaciones blancas) sufrían estrés financiero y desabastecimiento.

Con Mercuria, Shell ahora tiene "espalda" propia y si el precio internacional sube, el grupo gana en la extracción, mientras que si el precio local sube, gana en el surtidor.

Esta dualidad garantiza un suministro mucho más estable y menos quiebres de stock en las estaciones de la bandera.

​En este sentido, para jugadores como Puma, Gulf y Dapsa, el avance de Mercuria representa una amenaza.

Al consolidarse tres bloques tan potentes y dueños de su propio petróleo, las estaciones de bandera blanca (sin marca) tendrán cada vez menos margen para negociar precios de compra mayorista, acelerando su reconversión hacia alguna de las grandes banderas.

​Con relación al precio de los combustibles en los surtidores, el nuevo mapa de competitividad que introduce Mercuria, sumado a un contexto internacional de crudo por encima de los u$s100 (Brent) debido al conflicto en Oriente Medio, generará un fenómeno de "pinza" durante los próximos meses.

Históricamente, la diferencia de precio entre la nafta y el gasoil en Argentina ronda el 20% al 25%.

Sin embargo, en este nuevo escenario bajo el control de Mercuria, la brecha tiende a estabilizarse pero en niveles altos

El grupo suizo buscará maximizar el margen de la nafta Premium ya que, al ser un trader global, entiende que el consumidor de V-Power es menos elástico al precio que el de Súper, lo cual significa que los aumentos por costo de crudo impactarán primero y con más fuerza en la Premium.

Pero para no perder volumen de ventas (market share) frente a YPF, Shell/Mercuria tenderá a "pisar" el aumento de la Súper lo más posible, ensanchando levemente la brecha durante los meses de alta inflación.

​Además, al tener crudo propio en Vaca Muerta, Mercuria tiene un costo de "barril interno" más bajo que Raízen, lo cual le aporta una ventaja táctica al poder elegir no subir los precios tan rápido como Axion o YPF si decide ganar mercado, o bien, capturar una renta extraordinaria manteniendo los precios altos.

Se espera también que Mercuria potencie la app Shell Box. Ya se están viendo descuentos de hasta el 10% los días jueves para naftas Premium (V-Power) y beneficios combinados con bancos (Santander, Galicia).

La estrategia será: "precio de lista alto, pero con descuentos agresivos para el cliente fiel".