Resurge una láctea emblemática: tras quebrar y permanecer cerrada 9 meses reactiva producción y empleos
Tras atravesar la crisis más profunda desde su fundación, con declaración de quiebra incluída y cierre de instalaciones, una láctea emblemática vuelve a ponerse de pie. Se trata de La Suipachense, un empresa clave en términos de empleos para la localidad bonaerense de Suipacha y un actor que supo marcar el ritmo de la producción de lácteos en la cuenca lechera de la provincia de Buenos Aires. La compañía alquilará su planta en el pueblo donde tiene su base y se prevé el retorno a las funciones de al menos 30 empleados. Al momento de irse a la quiebra la lechera se encontraba bajo control del grupo venezolano Maralac. Si bien resta un período de adecuación de la planta para que vuelva a procesar materia prima, la aparición de un inquilino devuelve la esperanza a los operarios de la firma, que mantuvieron un acampe frente en el ingreso a La Suipachense por el lapso de 9 meses.
El retorno a las operaciones de la lácteo fue confirmado durante la tarde del miércoles en el mismo acampe instalado frente a la planta de La Suipachense. Según fuentes locales, el intendente municipal de Suipacha, Juan Luis Mancini, acompañado por representantes del sindicato Atilra, brindó una conferencia de prensa donde detalló los alcances del acuerdo que permitirá reactivar nuevamente la estructura productiva de la firma.
El alquiler a terceros, la opción de vida para La Suipachense
"Según la información compartida en el lugar de los hechos, la planta comenzará a funcionar de manera gradual en los próximos meses. En esta primera etapa, se prevé la ocupación de una plantilla de entre 25 y 30 empleados, lo que representa un primer paso crucial para la recuperación del empleo local en el sector", indicaron medios de esa localidad.
"âLa resolución llega luego de un complejo proceso judicial. Tras la declaración de quiebra por parte del juzgado interviniente, se presentaron originalmente tres oferentes interesados en la explotación de la planta. Finalmente, las negociaciones prosperaron con una de las firmas, que asumirá la responsabilidad de la gestión operativa bajo la modalidad de alquiler", añadieron.
Al mismo tiempo, se aclaró que el inicio efectivo de la producción en La Suipachense está sujeto al cumplimiento de pasos administrativos y técnicos. En esa línea, se señaló que durante las semanas venideras la empresa adjudicataria deberá avanzar con las habilitaciones correspondientes ante los organismos de control. Y además realizará tareas de acondicionamiento de la planta "para garantizar los estándares de calidad alimentaria".
â"Este avance pone fin a un largo período de incertidumbre para las familias vinculadas a la cooperativa y la industria láctea de la región, devolviendo la actividad a un polo productivo fundamental para la economía de Suipacha y zonas aledañas", añadieron las fuentes.
La Suipachense y una crisis agravada
A principios de noviembre de 2025, el juzgado Civil y Comercial N°7 de Mercedes decretó la quiebra de Lácteos Conosur S.A., razón social de la tradicional empresa láctea. La compañía venía de atravesar un fuerte conflicto gremial y 140 empleados de su planta en la localidad bonaerense de Suipacha se quedaron sin trabajo.
La resolución judicial expresó que "la inhabilitación de la empresa fallida es definitiva" y dispuso la inhibición general de bienes de la compañía.
En simultáneo, se determinó la inhabilitación del empresario venezolano Jorge Luis Borges León, a cargo de la administración de la compañía "que cesará de pleno derecho al año de la sentencia de quiebra salvo que se dé alguno de los supuestos de reducción o prórroga previstos por la ley concursal".
También lo obligó a requerir "autorización judicial expresa" para salir del país. La decisión judicial incluyó, además, la "clausura del establecimiento" de Suipacha con "la incautación de libros y documentación que se encuentre en el lugar", entre otras medidas. El juez interviniente también obligó a Borges León a "la inmediata entrega a la sindicatura de las llaves del establecimiento y las claves de acceso digital".
El cierre de La Suipachense ocurrió tras una tensión que aumentó a lo largo del año pasado: movilizados ante la posibilidad de despidos masivos, sus empleados acumularon meses de acampe en las instalaciones de la firma. En sus últimas semanas de operación, la compañía prácticamente no procesaba leche y su planta se quedó sin luz y gas por falta de pago.