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Milei sale a buscar un nuevo dueño para uno de los complejos hidroeléctricos más estratégicos

El Gobierno acaba de lanzar el proceso de licitación nacional e internacional para concesionar uno de los activos clave del mercado eléctrico argentino
28/07/2026 - 10:09hs
Milei sale a buscar un nuevo dueño para uno de los complejos hidroeléctricos más estratégicos

El gobierno nacional decidió acelerar el recambio de uno de los complejos hidroeléctricos más importantes de la Argentina y dio el puntapié inicial para una licitación que definirá quién operará el Sistema Hidroeléctrico Los Nihuiles durante las próximas décadas.

A través del DNU 667/2026 publicado este martes 28 de julio en el Boletín Oficial de la Nación, la administración de Javier Milei convocó a una licitación pública nacional e internacional que se realizará en conjunto con la provincia de Mendoza y que tendrá una particularidad inédita ya que el ganador no sólo obtendrá la concesión nacional para generar energía eléctrica, sino que además adquirirá el 100% de las acciones de Hidroelectricidad Mendocina S.A., la sociedad creada por el gobierno provincial para administrar el complejo.

Se trata de una operación de fuerte impacto para el mercado energético porque pone en juego un sistema integrado por las centrales Nihuil I, II, III y IV, además de diques, presas, líneas de alta tensión e infraestructura crítica que abastece buena parte del sur mendocino y aporta energía renovable al Sistema Argentino de Interconexión (SADI).

La decisión llega después de dos años de transición si se recuerda que la concesión original venció el 1° de junio de 2024 y desde entonces Hidroeléctrica Los Nihuiles (HINISA) continuó operando el complejo mediante sucesivas prórrogas mientras Nación y Mendoza discutían el esquema definitivo de traspaso.

El proceso, sin embargo, se complicó en enero de 2025 cuando un aluvión histórico sobre el río Atuel, con un caudal cercano a los 1.200 metros cúbicos por segundo, inundó las centrales Nihuil II y Nihuil III y las dejó fuera de servicio.

Esa emergencia obligó a Mendoza a declarar el estado de emergencia del sistema y postergó nuevamente la transferencia definitiva.

Ahora el decreto busca cerrar esa etapa, pero hasta que concluya la licitación, Hidroelectricidad Mendocina S.A. operará provisoriamente el complejo como máximo hasta el 31 de diciembre próximo o hasta que tome posesión el nuevo concesionario si el proceso concluye antes.

Qué incluye el paquete de licitación del sistema Los Nihuiles

El paquete de licitación incluye mucho más que cuatro centrales hidroeléctricas.

Comprende los siguientes activos:

  • Los diques El Nihuil y Valle Grande
  • Las presas Aisol y Tierras Blancas
  • Las centrales Nihuil I, II, III y IV
  • Estaciones transformadoras
  • Túneles y tuberías
  • Casas de máquinas y playas de maniobra
  • Líneas eléctricas de 132 kV
  • Toda la infraestructura asociada

Además, Mendoza transferirá al adjudicatario la totalidad del paquete accionario de Hidroelectricidad Mendocina S.A., mientras que el Estado nacional otorgará la nueva concesión para la generación eléctrica bajo el régimen de la Ley 15.336.

La licitación será administrada conjuntamente por la Secretaría de Energía y el Ministerio de Energía y Ambiente mendocino.

La comisión evaluadora tendrá integración paritaria entre Nación y provincia y todo el procedimiento se desarrollará a través de la plataforma CONTRAT.AR.

El futuro operador deberá asumir también importantes compromisos de inversión.

El decreto adelanta que los pliegos exigirán obras destinadas a extender la vida útil del complejo, definir nuevas reglas para el manejo del agua, actualizar los manuales ambientales y reforzar la seguridad de las presas, un aspecto que cobró especial relevancia tras los daños provocados por el aluvión de 2025.

Quién opera hoy el complejo hidroeléctrico Los Nihuiles

Uno de los datos centrales del decreto es que la licitación no responde a una decisión política de volver a concesionar un activo antes de tiempo, sino al vencimiento de los contratos firmados durante el proceso de privatizaciones de los años noventa.

Las concesiones nacionales y provinciales para explotar el Sistema Hidroeléctrico Los Nihuiles comenzaron a regir en mayo de 1994 por un plazo de 30 años.

Ese período finalizó el 1° de junio de 2024 y, desde entonces, el complejo continuó siendo operado por sus concesionarios originales bajo un régimen de transición mientras Nación y Mendoza definían el nuevo esquema de explotación.

Hasta ahora, Hidroeléctrica Los Nihuiles S.A. (HINISA) fue la concesionaria de las centrales Nihuil I, II y III, mientras que Hidronihuil S.A. operó la central Nihuil IV, ubicada en Valle Grande.

La sociedad está conformada principalmente por la empresa Pampa Energía, el Gobierno de la Provincia de Mendoza y los empleados.

El nuevo modelo unificará por primera vez las cuatro centrales bajo un único operador, con el objetivo de simplificar la gestión técnica, coordinar las inversiones y optimizar el aprovechamiento integral del sistema.

Mientras avanza la licitación, el Gobierno dispuso un esquema transitorio que durará hasta fin de año o hasta que asuma el adjudicatario si ocurre antes, y en donde la operación quedará en manos de Hidroelectricidad Mendocina S.A., sociedad creada por la provincia de Mendoza para recibir los activos y garantizar la continuidad del servicio.

La empresa asumirá todas las obligaciones operativas, ambientales, de seguridad de presas y mantenimiento que hasta ahora estaban a cargo de HINISA, mientras que la Secretaría de Energía actuará como autoridad de aplicación y designará un veedor para controlar el cumplimiento de las obligaciones durante esta etapa de transición.

El desafío de reconstrucción que enfrentará el próximo concesionario

El verdadero atractivo del negocio no estará únicamente en operar un activo estratégico del sistema eléctrico argentino, sino en su recuperación.

Quien gane la licitación deberá hacerse cargo de un complejo que continúa afectado por las consecuencias del aluvión de enero de 2025, ejecutar inversiones para reconstruir las centrales dañadas, modernizar la infraestructura, extender la vida útil de los equipos y garantizar la seguridad de presas e instalaciones.

En otras palabras, no se trata simplemente de administrar una central hidroeléctrica, sino de liderar una de las mayores tareas de reconstrucción y modernización de infraestructura energética que tiene hoy la Argentina.

Esa combinación de activos estratégicos, exigencias de inversión y un contrato de largo plazo explica por qué el proceso será seguido de cerca por los principales jugadores del negocio eléctrico, tanto locales como internacionales.

Aunque no tiene la dimensión de complejos como El Chocón, Piedra del Águila o Alicurá, el Sistema Hidroeléctrico Los Nihuiles ocupa un lugar estratégico dentro del mercado eléctrico argentino por una característica cada vez más valorada.

Esto se debe a su capacidad para aportar energía renovable y, al mismo tiempo, brindar flexibilidad operativa al Sistema Argentino de Interconexión (SADI).

Las centrales hidroeléctricas pueden incrementar o reducir rápidamente su generación para acompañar los picos de demanda, estabilizar la frecuencia de la red y complementar la producción de fuentes intermitentes como la energía eólica y solar.

Esa capacidad las convirtió en activos especialmente buscados en un contexto donde Argentina apunta a ampliar la participación de las energías renovables sin resignar confiabilidad en el sistema.

En el caso de Los Nihuiles, además, su infraestructura resulta clave para abastecer al sur de Mendoza, particularmente a los departamentos de San Rafael, General Alvear y Malargüe, además de aportar generación al mercado mayorista.

El complejo utiliza las aguas del río Atuel mediante un sistema en cascada integrado por cuatro centrales que aprovechan sucesivamente el recurso hídrico, una configuración que permite maximizar la producción de electricidad y optimizar el uso del agua.

Si bien el Gobierno todavía no publicó los pliegos definitivos, el proceso despierta interés entre las principales empresas del negocio eléctrico.

En la industria descuentan que grupos con experiencia en generación hidroeléctrica podrían analizar el activo, especialmente aquellos que ya operan centrales en el país y cuentan con equipos especializados para administrar este tipo de infraestructura.

Entre los potenciales interesados aparecen compañías como Central Puerto, Genneia, Aconcagua Energía, YPF Luz o incluso grupos internacionales especializados en generación renovable, aunque hasta el momento ninguna empresa manifestó oficialmente su intención de participar.

La clave estará en las condiciones económicas de la concesión, las inversiones obligatorias que exijan los pliegos y, sobre todo, el costo de recuperar plenamente las centrales Nihuil II y Nihuil III, que continúan afectadas por los daños ocasionados por el histórico aluvión de enero de 2025.

Ese punto será determinante para calcular la rentabilidad futura del proyecto, ya que el nuevo operador deberá asumir no sólo la explotación comercial del sistema sino también un importante programa de modernización y recuperación de activos.

La licitación de Los Nihuiles se inscribe dentro del plan de la administración de Javier Milei para normalizar el esquema de concesiones hidroeléctricas que comenzaron a vencer en 2023.

El objetivo oficial es reemplazar las prórrogas transitorias por nuevos contratos adjudicados mediante licitaciones competitivas, con mayores exigencias de inversión, reglas más claras y una redefinición del reparto de competencias entre la Nación y las provincias.

En ese esquema, el Estado mantiene la potestad de otorgar la concesión nacional para generar electricidad, mientras que las provincias conservan el dominio sobre los recursos hídricos y los bienes de su jurisdicción, obligando a coordinar ambos procesos para garantizar una explotación integrada de los complejos hidroeléctricos.

La experiencia de Los Nihuiles servirá además como un caso testigo para futuras licitaciones de otras centrales cuyos contratos también fueron venciendo en los últimos años y que forman parte del proceso de reorganización del parque hidroeléctrico argentino.