Llega a Argentina una terapia que es la primera innovación para gliomas en más de 20 años
Desde el día de hoy, se encuentra disponible VORASIDENIB en Argentina, un inhibidor de las enzimas IDH1 e IDH2 mutadas, en pacientes diagnosticados con glioma difuso de bajo grado que han sido sometidos a una intervención quirúrgica previa. Este tratamiento es suministrado por la farmacéutica francesa Servier, líder global en oncología enfocado en ofrecer avances terapéuticos significativos para los pacientes a los que sirve y con presencia en Argentina desde hace 40 años.
Esta es la primera innovación en el tratamiento de gliomas de bajo grado con mutación IDH en dos décadas, lo que marca no solo un avance médico y científico para este tipo de tumor cerebral, sino que también ofrece una nueva perspectiva para los pacientes.
El medicamento está indicado para el tratamiento del astrocitoma u oligodendroglioma de grado 2 portador de una mutación susceptible de isocitrato deshidrogenasa 1 o la isocitrato deshidrogenasa 2 (IDH1 o IDH2), en adultos y pacientes pediátricos a partir de 12 años de edad, después de una intervención quirúrgica. VORASIDENIB actúa bloqueando las enzimas IDH1 e IDH2 mutadas, responsables de la producción de sustancias que estimulan el crecimiento de las células tumorales.
La aprobación de ANMAT se basó en la aprobación de autoridades de referencia que a su vez se basaron en los resultados del ensayo clínico INDIGO, que demostró la eficacia y seguridad de VORASIDENIB como terapia dirigida en el tratamiento de gliomas difusos de grado 2 con mutación de IDH.
El estudio indicó una reducción del 61% en el riesgo de progresión de la enfermedad, asociada a un retraso en el crecimiento tumoral y una reducción del volumen del tumor, demostrando su contribución para aumentar el tiempo hasta la necesidad de futuras intervenciones terapéuticas y preservando la calidad de vida de los pacientes.
Asimismo, en el caso de la sobrevida libre de progresión, la mediana fue de 27,7 meses en el grupo de VORASIDENIB, en comparación con los 11,1 meses del grupo de placebo (Hazard Ratio [HR], 0,39; Intervalo de Confianza [IC] del 95%, 0,27 a 0,56; P unilateral <0,001).
Aunque crece más lentamente, el glioma de bajo grado puede evolucionar hacia tumores más agresivos con el tiempo. Hasta hoy, las opciones de tratamiento se limitaban a la cirugía, radioterapia y quimioterapia. La llegada del VORASIDENIB cambia esta realidad, aportando un tratamiento específico y personalizado para pacientes con mutaciones en IDH, posibilitando una supervivencia con mayor calidad.
De esta manera, gracias a su eficacia clínicamente significativa, VORASIDENIB ofrece una nueva ventana terapéutica que permite postergar el uso de terapias convencionales (quimioterapia y radioterapia), reduciendo la carga de toxicidad para el paciente en las primeras etapas de la enfermedad.
Disponible en comprimidos de uso diario, el tratamiento permite que los pacientes gestionen activamente su enfermedad junto con un equipo médico cualificado para orientarlos en los siguientes pasos.
Qué son los gliomas y por qué representan un desafío médico
El glioma es un tipo de tumor que se desarrolla en el cerebro y puede surgir de diferentes tipos de células gliales que rodean las células nerviosas. La nueva clasificación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de 2021 incluye 3 categorías de gliomas difusos de tipo adulto. Estos gliomas difusos son los tumores malignos primarios más comunes en el cerebro de los adultos.
El pronóstico de estos tumores está íntimamente ligado a las mutaciones (o la ausencia de ellas), por lo que la realización de pruebas de laboratorio para investigar la presencia de la mutación en la enzima IDH es esencial para el correcto diagnóstico y tratamiento de estos pacientes.
Los gliomas difusos con mutaciones en el IDH representan los tumores cerebrales malignos primarios más comunes diagnosticados en adultos menores de 50 años. Sin tratamiento, continúan creciendo e infiltrando el tejido cerebral normal.
"El glioma es el tumor más común del cerebro y una vez identificado, el tratamiento comienza con la cirugía, intentando extirpar lo máximo posible de una manera segura. Esto dependerá del tamaño y la ubicación del tumor. Los síntomas pueden variar entre los pacientes, ya que ocurren por la presencia del tumor en el cerebro, alterando la función del área afectada. Además, los síntomas pueden ser diferentes dependiendo del tipo de tumor y de la velocidad de crecimiento", afirma el neuro-oncólogo Elías Ortega Chahla, oncólogo de staff de la Unidad de Neuro-Oncología del Instituto Ángel H. Roffo de la Universidad de Buenos Aires y miembro del Grupo Argentino de Investigación de Neuro-Oncología (GAINO).
Síntomas que deben alertar a los pacientes
Entre los síntomas más comunes se encuentran:
- Las convulsiones
- Alteraciones en la función mental
- Dificultades en el habla
- Debilidad o entumecimiento en una o más partes del cuerpo como dedos, piernas o incluso un lado de la cara
- Dolores de cabeza
- Náuseas y vómitos
"Son síntomas comunes, pero que deben ser investigados con la ayuda de estudios de imagen, principalmente la resonancia magnética", complementa el doctor.
Además, es fundamental obtener el perfil molecular/genético para la evaluación de IDH y, de esta manera, poder clasificar el glioma, según las recomendaciones de la OMS. "Saber el nombre y el apellido de la enfermedad ayuda al equipo multidisciplinario a planificar la mejor estrategia de tratamiento y seguimiento", explica el especialista.
"El glioma es un tipo de cáncer con características muy particulares. Afecta con frecuencia a personas de entre 30 y 40 años, en una etapa crucial de sus vidas: muchos tienen hijos pequeños y están en pleno desarrollo de sus carreras profesionales. Por eso, el diagnóstico resulta especialmente devastador. Sin embargo, la aparición de nuevos tratamientos dirigidos abre una puerta a la esperanza para los pacientes y sus familias. Estamos ante un verdadero cambio de paradigma tras casi 25 años sin avances significativos", concluyó el Dr. Chahla.