El euro digital avanza en el Parlamento Europeo y queda más cerca de convertirse en una realidad
El euro digital dio un paso clave hacia su materialización tras años de bloqueo político. La Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios (ECON) del Parlamento Europeo respaldó el plan para crear versiones online y offline de la moneda europea. El Banco Central Europeo (BCE) prevé lanzarla en 2029.
La decisión habilita las negociaciones finales entre el Parlamento, los gobiernos nacionales y la Comisión Europea. Estos diálogos definirán los detalles técnicos y regulatorios del proyecto.
"Celebramos que la comisión ECON del Parlamento Europeo haya acordado su posición sobre el paquete de moneda única", señaló el BCE en un comunicado oficial. El organismo destacó que el acuerdo preservará el efectivo físico mientras da forma al euro digital.
Por qué Europa aceleró el euro digital ahora
El proyecto arrancó en 2021 pero quedó trabado durante años por desacuerdos entre gobiernos y dentro del propio Parlamento. Dos factores geopolíticos destrabaron el proceso.
Por un lado, creció el temor a la dependencia excesiva de proveedores de pago estadounidenses como Visa y Mastercard, que dominan el mercado europeo de transacciones digitales. Esta concentración genera riesgos estratégicos para la autonomía financiera del bloque.
Por otro lado, la proliferación de stablecoins vinculadas al dólar impulsadas por Donald Trump encendió las alarmas sobre la soberanía monetaria europea. Estas monedas digitales privadas respaldadas por la divisa estadounidense avanzan rápidamente en el mercado global.
Los gobiernos europeos temen que estas alternativas debiliten la posición del euro como moneda de referencia. La amenaza de perder relevancia monetaria frente al dólar digital aceleró las negociaciones.
El debate sobre versiones simultáneas que dividió al Parlamento
Desde que la Comisión presentó su propuesta en 2023, los Estados miembros tardaron más de dos años en alcanzar una posición común. El Parlamento logró hoy su propio consenso tras intensas discusiones.
Uno de los principales escollos fue precisamente si lanzar ambas versiones del euro digital de forma simultánea. La versión offline permite transacciones sin conexión a internet, similar al efectivo físico. La versión online requiere conectividad pero ofrece mayor trazabilidad.
Fernando Navarrete, ponente del Partido Popular Europeo, había propuesto arrancar solo con la modalidad fuera de línea. Su plan reservaba la versión online para una segunda fase, condicionada al fracaso del sector privado en ofrecer una alternativa europea.
El BCE rechazó ese planteamiento de forma categórica. El organismo argumentó que ambas versiones son necesarias para aprovechar plenamente las ventajas del dinero digital, y que lanzarlas juntas garantiza mayor flexibilidad para los usuarios desde el inicio. El Parlamento terminó respaldando esa postura en febrero.
La garantía del efectivo físico en la era digital
Tras la votación, Navarrete quiso disipar los temores sobre el futuro del dinero en papel. "El objetivo no es empujar a nadie hacia una forma de pago determinada, sino ofrecer más opciones y preservar la libertad de elección", declaró.
"Queremos que quienes deseen seguir usando efectivo puedan hacerlo", agregó el eurodiputado. También destacó que quienes prefieran medios digitales dispondrán de una alternativa europea segura respaldada por el BCE.
Esta aclaración busca calmar las críticas de sectores que ven en el euro digital una amenaza a la privacidad y la libertad financiera. El diseño prevé que la versión offline funcione con las mismas características de anonimato que el efectivo.
La versión mayorista avanza en paralelo
Mientras el euro digital minorista se prepara para llegar a los ciudadanos, el BCE intensificó el trabajo en una moneda digital mayorista. Esta versión está pensada para transacciones entre instituciones financieras.
En marzo, el organismo presentó una hoja de ruta para liquidar operaciones en tecnología de ledger distribuido (DLT) con dinero del banco central. El objetivo es tener un modelo definitivo para la denominada iniciativa Appia en 2028.
Como solución transitoria, el BCE lanzará Pontes en el tercer trimestre de 2026. Este sistema conectará plataformas DLT con los servicios Target existentes, permitiendo una integración gradual de las nuevas tecnologías.
La estrategia dual -versión minorista y mayorista- busca modernizar todo el ecosistema monetario europeo. El BCE apuesta a que el euro digital refuerce la posición del euro en la economía global mientras preserva la autonomía del bloque frente a competidores estadounidenses y asiáticos.