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Coronavirus: ¿La cuarentena es la única solución? ¿Se hizo todo?

Las consecuencias de dicha medida desde el punto de vista sanitario, han sido claramente exitosas, desde lo económico, devastadoras
04/05/2020 - 10:38hs
Coronavirus: ¿La cuarentena es la única solución? ¿Se hizo todo?

El mundo entero -o casi todo-, ha tomado una decisión, enfrentar la pandemia mediante el aislamiento obligatorio. Una "cuarentena" férrea, inamovible y casi absoluta que tiene como fin, impedirle al virus encontrar los cuerpos donde desarrollarse y matar a su huésped.

Se restringieron derechos esenciales y básicos, entre los que destacamos el de circulación y el de trabajar.

Básicamente se restringió el bien más preciado luego de la vida, es decir, la libertad. No obstante ello, el grado de aceptación a dicha medida ha sido prácticamente unánime. Salvo algunas regiones específicas, nadie cuestionó, ni se rebeló frente tal gravosa restricción.

Las consecuencias de dicha medida desde el punto de vista sanitario, han sido claramente exitosas, desde lo económico, devastadoras. Y las preguntas que surgen inevitables son: ¿"se podría haber hecho otra cosa"? ¿estamos a tiempo de hacer algo distinto? ¿La única alternativa era el aislamiento?

Debe destacarse que en estos tiempos, la sola mención a soluciones distintas de las adoptadas hasta ahora, conllevan prácticamente al destierro y la muerte civil, cualquier voz disonante que ose plantear algo distinto, aun sin escuchar lo que tiene para decir, será, en el mejor de los casos, ridiculizado; en el peor, tildado de un energúmeno que desprecia la vida ajena, importándole solamente la cuestión meramente material.

A riesgo entonces de ser catalogado como ese energúmeno, me permito hacer algunas preguntas más. ¿Es valedera la dicotomía Salud o Economía?. Es decir, para cuidar la salud, ¿necesariamente debía destruirse la economía? Con el tiempo hemos visto que tal discurso ha ido variando y suavizándose. Resaltando que lo que varió fue el discurso, más no los hechos.

En efecto, al inicio de la pandemia y cuando la gente todavía tenía algunos ahorros para comprar lo básico, no hubo dudas en decir y gritar a los cuatro vientos que se iba a priorizar la salud por sobre la economía, considerando que un porcentaje mayor de pobres, en todo caso era un efecto colateral que se iba a aceptar.

Semejante aseveración en tiempos normales, le hubiera valido prácticamente la jubilación política de quien lo dijera, pero en esta época, tal razonamiento fue aplaudido, incluso por ese porcentaje que todavía no engrosaba las estadísticas de pobres, pero que en un par de semanas iba a encontrarlo entre sus filas.

Como se dijo, la formula Salud o Economía, sufrió un cambio desde los atriles y se paso a decir, Salud y Economía, efectuándose una serie de anuncios tendientes a sostener a la población, no sin grandes contradicciones. Así las cosas, el empleador debía abonarle el sueldo a su empleado aunque no pudiera producir, más no se lo eximió de abonar impuestos, ni servicios, ni obligaciones con sus proveedores.

Por otro lado se le ofreció la posibilidad de ayudarlo en el pago de un porcentual de los sueldos, siempre y cuando acredite una serie de condiciones, que en muchos casos tenían reminiscencias kafkianas, lo que lo tornaban de imposible cumplimiento. Se prometieron créditos a tasas relativamente bajas, que jamás llegaron, porque las entidades bancarias entendieron que los receptores de esos créditos iban a quebrar y por tanto no le iban a devolver lo prestado, y tampoco confiaron en el fondo de Garantía del Estado, porque el Estado normalmente nunca es garantía de nada y tiende a cambiar las reglas de juego en pleno juego.

Tenemos frases célebres que nos recuerdan lo poco confiable que suele ser nuestros Gobiernos, quedando algunas para ser enmarcadas: "el que deposito dólares, recibirá dólares", "los brotes verdes", "tenemos menos pobres que Alemania" o "la inseguridad es una sensación". Se entiende entonces porqué los bancos, no dieron ni las gracias. Siguiendo la cadena de incongruencias, se anunciaron créditos a tasa cero, los cuales se van posponiendo semana a semana, como si el Super o el almacén de barrio, permitieran pagar a una, dos o tres semanas vistas.

Tenemos entonces un discurso de Salud y Economía, pero en los hechos, se advierte un cuidado férreo, absoluto y necesario de la salud, pero un desentendimiento igual de ferrero, igual de absoluto pero completamente innecesario de la economía. La cadena de pagos se cortó, el empleador en muchos casos tuvo que cerrar, la población se esta endeudando con su tarjeta de créditos a tasas del 50 o 60 porciento, porque los bancos son instituciones aparentemente intocables.

Se puede obligar a 40 millones de personas a quedar presas, se puede pedirle a una empresa que pague sueldos aunque no le ingrese un peso, se puede mantener a familiares separados, se puede impedir la venta de pasajes de aviones y ómnibus, pero no se puede pedir a los bancos que dejen de cobrar intereses.

Aparentemente sería un derecho que se encuentra por encima de todo tratado internacional, caso contrario, no se comprende la imposibilidad de afectar ciertos intereses (los punitorios, los compensatorios y los otros también). Como se ve, la priorización de la salud sobre la económica ha sido evidente, lo cual en términos generales está muy bien, porque, sin salud no hay nada.

Pero sin economía, en el corto plazo, tampoco habrá salud y el remedio será tan nocivo como la enfermedad. Si una empresa quiebra, deja en la calle a una persona, la cual deja de percibir un salario y por tanto debe recurrir a la asistencia social para vivir. Es decir el Estado.

Si el Estado deja de recibir impuestos de esa empresa que quebró, se vería imposibilitado de asistir a ese empleado. Y si ese empleado no tiene dinero para cubrir las calorías mínimas, se va a terminar enfermando, él y su grupo familiar, quien deberá asistir a un hospital público, el cual tendrá serias dificultades de pagarles el sueldo a los médicos, precisamente porque no recauda sus impuestos.

Un análisis tan simplista como el hecho precedentemente resultaría un verdadero disparate en tiempos normales, porque la quiebra de una, dos o tres empresas nunca afectaran de manera concreta al sistema de recaudación, pero estamos ante una situación en la que casi el 100% de las empresas están al borde del cierre.

No hace falta estadísticas en este caso, si una empresa no vende, cierra, y hace más de 40 días que la gran mayoría de las empresas no solo no venden, sino que están acumulando deudas de alquiler, servicios, impuestos y en muchos casos salarios. Y si definitivamente debe cerrar debe indemnizar a sus empleados, entrando en la discusión si deberán abonar el 50% porciento o la doble indemnización vigente, lo cual sería otra gran paradoja. Y para ir finalizando y volviendo a la pregunta original de si se podría haber hecho otra cosa, la duda que se instala surge de la propia observación.

Han sido y son millones las personas con profesiones esenciales que están permanentemente en contacto directo con el virus y si bien se han registrado contagios, no se advierte que los mismos hayan sido de manera absolutamente masiva, siendo inevitable la pregunta de, cómo fue posible que ello ocurra. Es decir, ¿porque razón los policías, enfermeros, camilleros, ambulancieros y sobre todo médicos no registran contagio en un porcentaje significativo? Pareciera que la respuesta a esa pregunta tiene que ver con los elementos de protección que usan y que no siempre son los trajes de bio seguridad que se observan en laboratorio. Se ven a esas personas con barbijos profesionales, máscaras de acrílico, anteojos, guantes y medidas de profilaxis, que evidentemente tienen un éxito superlativo, caso contrario, estaríamos en estos momentos sin personal médico en ningún centro asistencial en el mundo.

En consecuencia, me atrevo a preguntar: ¿no hubiera sido ésta, una formula preciosa a utilizar?, junto con el distanciamiento, el escalonamiento de horarios, la profilaxis de todos los medios de transporte, el aumento de frecuencias, la limitación de personas en espacios cerrados y todas las otras medidas que se fueron tomando, para evitar la paralización de todo el aparato productivo? ¿Por qué razón no cuestionamos que un cajero de un supermercado este expuesto y sí cualquiera de todos nosotros? ¿su vida vale menos que la nuestra? ¿no valía la pena protegernos a todos por igual, antes que exponer selectivamente a determinadas personas?

La respuesta que seguramente enfrentaremos será que la enfermedad de todos los cajeros de supermercados, no haría colapsar el sistema sanitario. Bueno, habría que explícaselo al cajero entonces, a ver si le parece coherente, porque nadie le pregunto si se quería convertir en héroe. Lo que quiere significarse es que toda decisión implica poner en riesgo a alguien, y parecería más lógico probar en primer término aquello que en principio parecería que da resultados y que sea mas justo para todos, y no solo para un sector, aun, si ese sector es la gran mayoría.

Nadie puede sentirse cómodo cuando su seguridad es garantizada a costa de un semejante y de la destrucción del aparato que en definitiva, le da de comer a todo el País (ya sea por los sueldos que paga o por los impuestos que abonan). En consecuencia, seguimos preguntándonos si la compra e implementación de todas esas medidas de seguridad, desde el punto de vista económico, hubiera representado la crisis que ahora afrontamos y que afrontaremos por años.

¿Resultaría muy complejo poner a funcionar a empresas para producir estos elementos. ¿Resulta más difícil de implementar estas medidas en toda la población, que mantenerlas en cuarententa por 40 , 50 o 60 días? Alguien se pregunto si esto era factible?

En principio, no se vio, ni se escucho a nadie plantear esta hipótesis, quizás por miedo a ser canibalizado por una horda de opinologos, que hasta hace un mes no diferenciaban una jeringa de un balde, pero que ahora se unen para a aniquilar cualquier diferencia de tono en el discurso. En algunos casos para quedar bien y en otros, sin razones aparentes o por lo menos visibles a simple vista.

Desde la más profunda ignorancia médica y cumpliendo el primer paso del método científico, que es la observación, me pregunto y pregunto a quien realmente este capacitado en la materia, ¿era la cuarenta la única respuesta? Y a quienes tienen las más altas responsabilidades, y si era la única, ¿se hizo realmente todo lo que se podía para el beneficio de todos?.