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Un banco deberá resarcir a una clienta por el robo de su caja de seguridad: las claves del fallo y del contrato

La entidad consideraba que no debía responder porque había sido víctima de un boquete, lo que implicaba que se trataba de un "caso fortuito"
Por iProfesional
14/01/2022 - 10,50hs
Un banco deberá resarcir a una clienta por el robo de su caja de seguridad: las claves del fallo y del contrato

La sala B de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial condenó a un banco por el robo del contenido de una caja de seguridad tras considerar que el contrato le impone un deber de "defensa" contra "toda" intromisión del exterior.

De esta manera, deberá indemnizar a su clienta con una suma equivalente a lo que se probó que existía en el cofre y una suma adicional por daño moral.

En el caso "Di Carlo Haydee Ester c/ Banco de la Provincia de Buenos Aires s/ ordinario", la mujer promovió una demanda por daños y perjuicios contra el Banco Provincia de Buenos Aires, por el robo de la caja de seguridad.

Robo luego de un boquete

La clienta que el 03 de enero de 2011 tomó conocimiento por medios periodísticos y televisivos, que la sucursal Belgrano -donde tenía una caja de seguridad a su nombre- había sido "saqueada" y que su cofre había sido robado.

Adujo que la noticia le produjo a ella y a su familia un estremecimiento y shock indescriptible, pues ese robo implicaba la frustración de proyectos vitales y la pérdida de bienes de gran contenido material y sentimental.

También alegó que el Banco actuó con negligencia en tanto falló en su deber como profesional de brindar seguridad, sostuvo que su responsabilidad era objetiva y que la cláusula que la limita resultaría ser nula, que no constaba ni en la publicidad de la entidad ni en los folletos.

Agregó que en la causa penal se pudo determinar esa negligencia, que el plan que culminó con el robo al banco mediante la modalidad de boquete comenzó, al menos, con 6 meses de antelación, sin que la entidad nada advirtiera, pese a que se activaron las alarmas en forma incesante durante una semana.

Sostuvo que si la entidad hubiera obrado adecuadamente, si hubiese verificado el motivo por el cual se activaron las alarmas, el robo no se habría perpetrado.

El banco adujo que, en el contrato, existía una cláusula que lo eximía de responsabilidad por robo
El banco adujo que, en el contrato, existía una cláusula que lo eximía de responsabilidad por robo

Expresó que el Banco no cuidó el dinero de los clientes guardado en los cofres violados, como lo hizo con su propio tesoro y con el dinero de sus directivos y dueños. Calculó que sus bienes superan los u$s108.000.

El banco solicitó que se rechace la demanda. Indicó que fue víctima de un ilícito, con la modalidad de «boquete», mediante el cual lograron entrar a un sector de cajas de seguridad y que violentaron algunas de ellas.

Alegó que cumplía con todos los recaudos de seguridad exigidos por el Banco Central de la República Argentina en ese momento.

Negó la existencia de bienes susceptibles de ser resarcidos dentro de la caja de seguridad de la actora y remarcó que el contrato firmado con la clienta la eximía de responsabilidad en esta clase de situaciones.

Con relación a los montos sustraídos, manifestó que la clienta no justificó en forma concreta y razonada el origen de los fondos que se sostuvo se encontraban en la caja siniestrada.

La jueza de primera instancia admitió parcialmente la demanda y condenó al banco a abonar a la damnificada la suma de u$s30.900 y $85.000. Tuvo por acreditada la responsabilidad de la entidad, en tanto el hecho delictivo frustró la efectiva garantía de custodia.

Ambas partes apelaron.

El fallo de Cámara

Las camaristas María Gómez Alonso de Díaz Cordero y Matilde Ballerini explicaron que "la entidad bancaria debe responder, pues el contrato de servicio de caja de seguridad impone al Banco prestador un deber de ‘defensa’ contra ‘toda’ intromisión del exterior y el incumplimiento de tal obligación genera responsabilidad contractual".

"La custodia que asume el banco supone disipar el riesgo, es decir, no basta con ‘hacer lo posible’ para obtener su resguardo, sino que se impone obtenerlo; y para excluir su responsabilidad debe demostrar que el resultado al que se obligó ha sido impedido por una causa a él no imputable, una causa que no habría podido superar, en tanto se trata de un supuesto de responsabilidad objetiva".

"Toda vez que la obligación asumida por el banco, en torno a la custodia de la caja de seguridad es de resultado, la carga de la prueba corresponde al deudor, mientras que el acreedor nada tiene que acreditar para exigir su cumplimiento", agregaron.

En esta clase de contratos, la entidad se compromete "a facilitar al cliente un resultado consistente en la conservación del statu quo de la caja".

El incumplimiento del servicio genera una responsabilidad objetiva, y en consecuencia es irrelevante que el banco pretenda acreditar que obró sin culpa porque lo que interesa es que se cumpla el resultado previsto (conservación de los bienes del cliente).

Si bien la prueba del contrato de caja de seguridad -en principio- es relativamente sencilla, como así también la demostración de la sustracción, el problema se presenta con la prueba para lograr una indemnización ya que debe demostrarse cuáles eran los bienes que se encontraban dentro de la caja de seguridad y cuál era su valor.

Las magistradas remarcaron que "el daño puede acreditarse por presunciones ya que no se puede exigir una prueba directa de la existencia de los objetos en la caja de seguridad por cuanto esa carga es de imposible satisfacción".

Así, ordenaron resarcir a la clienta por daño material (la suma acreditada en el cofre) y moral (por los padecimientos sicológicos sufridos por la mujer como consecuencia del robo).

La entidad bancaria deberá indemnizar por daño moral como consecuencia del robo de la caja de seguridad
La entidad bancaria deberá indemnizar por daño moral como consecuencia del robo de la caja de seguridad

Pautas actuales

El Código Civil y Comercial, que entró en vigencia el 1 de agosto de 2015, reguló -por primera vez- ese servicio para dar certeza a los depositantes y a las entidades financieras.

En efecto, prevé un apartado para el servicio de cofres y establece cláusulas que le ponen un límite a la responsabilidad de los bancos. En este sentido, admite que se puede acordar un tope entre éstos y los usuarios, a los efectos de reconocer una compensación ante la sustracción de todo o parte del contenido.

Asimismo, la norma plantea "causales" que podrían aducir las entidades para quedar eximidas de tal obligación.

Los especialistas entienden que el banco es responsable de la caja, del contenido y del edificio frente a un robo. No puede decir que es ajeno a que se haga un túnel para entrar por abajo.

Así las cosas, plantean como posible que las entidades bancarias contraten seguros hasta el tope de su responsabilidad autoestablecida en los "formularios", en lugar de invertir en medios idóneos de seguridad que impidan robos y hurtos de los cofres que contienen los valores de los clientes.

Desde ese punto de vista, las obligaciones que asume el banco no son "de medios", sino "de resultado". Es decir, la responsabilidad del banco por resarcimiento total debería surgir sólo si se prueba el robo o daño y no debería analizarse si es correcta la conducta de la entidad al implementar las medidas de seguridad.

Anteriormente, se consideraba que la responsabilidad de los bancos era "agravada" porque su finalidad no es disponer de una simple caja metálica con llave o bien de un espacio vacío, sino que la custodia de dicho espacio es la obligación principal de la empresa bancaria.

En ese sentido, se obliga a una custodia efectiva mediante una actividad "permanente y duradera".

Desde el otro lado del mostrador, los abogados de las entidades bancarias consideran que las cláusulas limitativas son válidas mientras no impliquen una exoneración total de responsabilidad.

Sostienen que cuando establecen un tope máximo de resarcimiento están dentro de la ley, ya que éste se encontraría en relación con el precio que cobre el banco por el servicio prestado.

En consecuencia, según ese criterio, dicho tope sería, más que una limitación a la responsabilidad del banco, un "límite del convenio". Es decir, la entidad respondería pero hasta el monto máximo estipulado de acuerdo con el objeto del contrato y, por encima de aquel, se encontraría fuera del acuerdo y no habría responsabilidad.

También señala que la prueba del contenido de los cofres "podrá hacerse por cualquier medio".