La misteriosa vida de Curatola: asesoraba a inversores, estafó por u$s90 M y murió sin revelar un gran secreto

Fue condenado a 5 años de cárcel por cometer un fraude con falsas inversiones en el exterior. Al recuperar la libertad, siguió ofreciendo sus servicios
Por Lucas Moran
03/01/2023 - 15,48hs
La misteriosa vida de Curatola: asesoraba a inversores, estafó por u$s90 M y murió sin revelar un gran secreto

"Generamos riqueza para cambiar vidas". Ese era el lema de NowFis, una empresa especializada en finanzas digitales que, tanto por su objetivo comercial como por su estrategia de marketing, no se diferencia demasiado de sus competidoras. Sin embargo, un dato la volvía especial: la cara visible del proyecto era Eugenio Curatola, condenado por una estafa de u$s90 millones.

Los perfiles en redes sociales de NowFis tuvieron movimiento entre junio de 2019 y agosto de 2021. En esos dos años, Curatola se mostró también activo en su cuenta personal de Facebook: publicó fotos de reuniones y buscó atraer a inversores con promesas de alta rentabilidad. Un camino similar al que lo llevó a la cárcel dos décadas antes.

También utilizó un blog personal para difundir fragmentos de la Biblia y mensajes religiosos. "¿Cómo puedo vencer el pecado en mi vida cristiana?, se titulaba uno de sus textos. En sus redes, el asesor financiero se promocionaba como "founding advisor" de NowFis y repasaba algunos de sus antecedentes laborales.

No había menciones a su experiencia en "Curatola y Asociados", la empresa que en pleno corralito de 2001 ofrecía un mecanismo para sacar dólares del país e invertirlos en el mercado de divisas Forex a través de un renombrado bróker internacional, con supuestas ganancias de hasta el 45% anual.

Todo se derrumbó en 2005, cuando se descubrió que se trataba de un tradicional esquema Ponzi. No había operaciones en el mercado financiero. El dinero que ingresaba se utilizaba para los pagos que se realizaban. Los supuestos rendimientos mostrados por la plataforma que usaban los clientes volvían poca atractiva la idea de retirarse de negocio.

Pero cuando se cortó esa cadena, todo estalló y los millones desaparecieron. Curatola murió en julio de 2021, a los 57 años. Nunca relevó dónde había guardado la plata.

 

De vendedor de seguros a experto en finanzas

El negocio de Curatola, con pasado como vendedor de seguros en interior bonaerense, se expandió rápidamente, lo que le permitió abrir oficinas en distintas ciudades del país, con más de 10.000 clientes.

Llegó a tener un programa en una AM porteña y un espacio en un canal de cable, donde promocionaba los beneficios de sus servicios. Se promocionaba como un "gurú".

Los problemas comenzaron a aparecer en 2002, cuando el broker FXCM dejó de operar con el ex vendedor de seguros tras detectar irregularidades en el movimiento de dinero.

El asesor financiero intentó despejar las dudas y anunció que trabajaría en conjunto con un nuevo broker llamado Forexvan, con sede en Panamá. La inversión mínima era de u$s5.000. Los clientes tenían un usuario que les permitía seguir la evolución de su capital. Las supuestas ganancias generaban entusiasmo y atraían nuevas víctimas.

En 2004 se encendieron las alarmas. Algunos inversores intentaron hacerse del efectivo y chocaron con excusas y dilaciones. El asesor financiero dejó de responder a los reclamos. Así aparecieron las primeras denuncias ante la Justicia.

Tres años más tarde, Curatola fue detenido en su casa del exclusivo country Abril, donde había comprado dos casas. Lo acusaron de encabezar una asociación ilícita integrada también por su esposa, la abogada Silvina Amestoy, y otros familiares. Sólo pasó dos años y medio detenido, tiempo que aprovechó para terminar el secundario.

 

En 2015 firmó un juicio abreviado en el que aceptó haber estafado a al menos 249 personas por un monto cercano a los u$s90 millones. Lo condenaron a cinco años de cárcel, lo que le permitió mantenerse en libertad.

Otros 16 imputados también acordaron sus penas en juicios abreviados. Pero Amestoy eligió llegar al debate oral. Recibió la pena más alta: 9 años de prisión. "Hasta último momento pensé en que Curatola iba a venir para contar qué es lo que sucedió con el dinero de la gente", lamentó ante el tribunal.

Cómo se montó la estafa

La Justicia determinó que el supuesto bróker internacional presentado como respaldo de sus inversiones, era en realidad una empresa creada por el propio asesor financiero para derivar luego el dinero de sus clientes a sociedades offshore con cuentas radicadas en paraísos fiscales como Islas Vírgenes.

La plata de los clientes nunca llegaba al mercado de valores.

"Las inversiones, luego de ser depositadas en los paraísos fiscales, eran giradas a una cuenta en Bermudas y luego a varias cuentas que tenían en Estados Unidos. Como todo el dinero pasaba por ese país, se le dio intervención a las oficinas que el Tesoro de Estados Unidos y el FBI tienen en Argentina. Si bien se contó con la colaboración de ambas dependencias, nunca se pudo determinar dónde está el dinero", detalló el Ministerio Público Fiscal en su página web.

Según determinaron los investigadores, algunas de las víctimas colocaron hasta u$s100.000 en las falsas inversiones anunciadas por el consultor.

Algunas de las víctimas colocaron hasta u$s100.000 en las falsas inversiones anunciadas por el consultor.

"La organización montada para dar apariencia lícita a las maniobras vinculadas a la toma de capitales, para su posterior colocación en el mercado de divisas con el objeto de llevar adelante una ficticia operatoria, se trató en realidad de una asociación ilícita en la que Eugenio Curatola desarrolló el rol de jefe", establecieron los jueces del tribunal en la condena.

El dinero girado a las Islas Vírgenes y otros paraísos fiscales desapareció. Para armar la estructura de sociedades offshore, el consultor acudió al estudio de abogados Mossack Fonseca, protagonista del escándalo de los Panamá Papers. La filtración de esos documentos confirmó que Curatola era el dueño de la empresa presentada como bróker.

"A pesar de eso, hasta el día de su muerte no reconoció ser propietario de la firma. En reiteradas ocasiones dijo que su intención era pagar. Se reunió con los representantes de los damnificados, siempre con promesas incumplidas. Tenía una gran habilidad para vender y engañar a las víctimas", explica a iProfesional uno de los abogados que trabajó en el caso.

El volumen de la estafa le valió el apodo del "Maddof argentino", en referencia al asesor financiero estadounidense que protagonizó el fraude más grande de la historia. Curatola conservó ese mote hasta la aparición de Enrique Blaksley, juzgado actualmente por una estafa cercana a los $200 millones.

Su regreso al mercado financiero

La condena que pactó en el juicio abreviado le permitió a Curatola volver a la libertad, ya que había pasado más de la mitad de la condena con prisión preventiva.

Quienes lo conocían se sorprendieron con su acercamiento a la religión. Ese cambio se puede ver en sus posteos dedicados a predicar la palabra de Dios. "Nosotros no necesitamos preocuparnos. Sólo tenemos que mantener nuestro enfoque en nuestro Creador y entrar en su presencia cada día a través del portal de su Santa Palabra. Allí encontraremos la verdad, el contentamiento, riquezas espirituales y gozo eterno", aconsejaba.

El volumen de la estafa le valió a Eugenio Curatola el apodo del "Maddof argentino"

No fue la única transformación. En su nueva etapa, intentó hacer pie en el mercado inmobiliario y el marketing. En 2019 volvió al mundo de las inversiones, ahora bajo el paraguas de las "finanzas digitales".

NowFis, la empresa que había fundado, planteaba como propósito "ayudar a un millón de personas en todo el mundo a ganar dinero por medio de un programa de referidos". Y prometía: "No hace falta educación especial, te capacitamos gratis". 

Curatola mostraba con entusiasmo los avances de su compañía y anunciaba nuevos proyectos. También expresa su fanatismo por Boca y el rechazo a la cuarentena aplicada en Argentina durante la pandemia del coronavirus.

"Siempre me dio mucha pena que alguien tan inteligente no pudiera capitalizar ese recurso para otra cosa. Su sueño era ver a su hijo convertido en jugador de fútbol", resumió a iProfesional un abogado que participó de la querella contra el consultor y terminó forjando una relación de amistad tras la condena.